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Al Ministerio de Fomento se le termina el tiempo

  • El alcalde fija como fecha límite el 20 de este mes para poner en marcha alguna medida que palíe el caos ferroviario que vive la provincia

Reunión del pasado martes de Parralo, Cruz y Fernández con el secretario de Estado de Infraestructuras. Reunión del pasado martes de Parralo, Cruz y Fernández con el secretario de Estado de Infraestructuras.

Reunión del pasado martes de Parralo, Cruz y Fernández con el secretario de Estado de Infraestructuras. / m. g.

Mostrar enfado en la política se ha convertido en un lujo que ningún cargo público puede permitirse. Menos todavía si se persiguen concesiones en forma de inversiones con las que paliar unas deficiencias sangrantes pero que, desgraciadamente, sólo engrosan la lista de agravios de cuanta provincia quiera nombrar. Son muchas las necesidades y pocos los fondos disponibles para todas ellas; sencillamente, no hay para todos. Lo que ocurre es que en la mayoría de las ocasiones, ese asunto, tan básico, no se reconoce. Es entonces cuando empiezan las excusas, las promesas que no se cumplen o, como ha ocurrido en el reciente caso de la reunión en el Ministerio de Fomento de los responsables institucionales de Huelva, la absoluta falta de compromiso. Recurrir al estudio de los datos suena a algo tan repetido que rememora el Vuelva usted mañana del maestro del periodismo contemporáneo Mariano José de Larra.

Los protagonistas de la reunión dijeron una cosa, pero pensaban otra. Según ha podido conocer Huelva Información (aunque la imagen que acompaña a la información que se dio el pasado miércoles deja muy poco margen a la duda), los tres participantes en el encuentro, Gabriel Cruz, Pepe Fernández y Manuela Parralo, salieron más que contrariados de la sede próxima al Paseo de la Castellana en Madrid. Por más valoraciones "positivas" que la última de ellas trató de transmitir -testigos del encuentro reconocieron que fue la más firme en la defensa de los intereses de la provincia ante las autoridades de Fomento-, salieron de la misma manera en la que entraron.

Las instituciones de la provincia se juegan su prestigio a pocos días de las andaluzas

Al día siguiente, el Pleno que se celebraba en la plaza de la Constitución fue el escenario perfecto para que todos expusieran su postura y no la desaprovecharon. Cada uno en su línea, la principal novedad la expuso el equipo de gobierno que, en boca de su alcalde, puso fecha a la respuesta que esperan del Ejecutivo central y que concluye el próximo día 20. Para ese día debe estar sobre la mesa una serie de soluciones a las constantes averías y retrasos producidos por un servicio que no responde a los mínimos que debe tener en las fechas que vivimos. Fuentes de Renfe confirmaron a Huelva Información que "la edad de los convoyes que tiene Huelva es similar a la de otras provincias", o lo que es lo mismo, no saben qué ocurre, ni por qué ocurren los incidentes que se repiten de una manera más habitual de lo que la paciencia pone a prueba. También señalan, como recogió este periódico, que su puntualidad ronda el 85%, algo que es complejo de asimilar. Renfe tiene un problema de imagen en Huelva y es complicado que se resuelva si no se ponen sobre la mesa medidas que ayuden a alejarlo de la inmensa mayoría de la población que, sencillamente, ha dejado de confiar.

Si a eso se añade una actitud poco comprensible del Ministerio de Fomento, que obvia a la provincia en sus planes de inversión en media distancia y que es más que consciente de que el AVE tardará más de una década en llegar y si lo hace será de la mano de la Unión Europea y su ampliación del Corredor Atlántico y que no tiene otra cosa que proponer salvo el "análisis de los datos", la misión se antoja complicada.

También hay mucho en juego en Huelva. Después de un periodo de siete años de Gobierno popular en el que desde la sede de Alonso Sánchez no se escuchó queja alguna a pesar de que el servicio era igual de malo, una vez que los tres niveles de la administración en Huelva están bajo el mismo color político, cabe pedir a los líderes locales la contundencia con la que reclamaban mejoras y criticaban los constantes fallos. El sambenito de que cada uno aprovecha para atizar al rival político está puesto a prueba y a pocas fechas de las elecciones andaluzas, hay más en juego que el propio prestigio de la clase política. Que también.

Mientras Huelva espera al AVE que con un presupuesto superior a los mil millones de euros no parece tener un horizonte nada lejano, es preciso que se arbitren fórmulas para mejorar, algo que no parece tan difícil si se tiene en cuenta la situación de la que se parte. Mejores convoyes, más cómodos, con mejores servicios, más frecuencias y conexiones razonables que no lastren el desarrollo económico (es incomprensible que una empresa que trabaje en el exterior y Huelva es la primera provincia exportadora de Andalucía) es lo mínimo que se puede exigir a las administraciones. A todas.

Huelva es la ciudad más cercana a donde primero llegó el AVE en España y no puede permitirse que esos escasos 90 kilómetros precisen una hora y tres cuartos para reducirse, o que en la línea con Zafra, haya tramos que se recorran a 20 kilómetros por hora. Para buscar una solución cada vez les queda menos tiempo. El reloj corre.

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