Pregón del Carnaval Colombino

Jeromo y el anecdotario carnavalero de su vida

  • El cantaor onubense ofrece lo mejor de su voz y de su trayectoria en la fiesta a un Gran Teatro con lleno absoluto

  • Manuel Alvarado recibe la Insignia de Oro

A sus 39 años el cantaor onubense Jeromo Segura se ha convertido en el pregonero más joven de las 37 ediciones del Carnaval Colombino. Así lo destacó su presentador, Antonio Cabezas, quien resaltó de él que "en su garganta parece todo sencillo". Con el flamenco corriendo por las venas, "su simiente solo podía ser carnavalera"; "hoy le cedo el testigo y no lo puedo dejar en mejores manos", concluyó entre los aplausos de un Gran Teatro en el que no había un asiento libre.

El pregonero, disfrazado para la ocasión, se subió a un cajón con la leyenda "Jeromo, que te como" para alcanzar en condiciones al elevado atril. "Es un sueño", confesó al respetable, al que le contó la magia que para él tiene el número 6, misma cantidad de agrupaciones carnavaleras con las que se subió a las tablas y se metió en la final del Colombino cuando apenas era un chiquillo: Con el alma a punto, De calle, El tío del saco, Al compás de mi tierra, Bendita tierra y El Orfanato.

Recordó cómo su personalidad se fue forjando a golpe de 3x4 de la mano de su tío y de su padre, cómo se enamoró de la comparsa Truco, truqui, trá (1993), de Manolo Fernández y Manolo Cordero. Y no dejó pasar la ocasión para cantar con varios componentes de la agrupación onubense, con sus chaquetas rojas de payaso, una reconocible cuarteta del popurrí.

Segura dividió su pregón en seis estaciones, pero "no de penitencia, sino de alegría y fantasía". Y así, por piezas, inició un viaje por su anecdotario personal del Carnaval de Huelva. La primera parada la hizo en la chirigota con la que subió a los escenarios por primera vez, Con el alma a punto, de la peña El Higueral y en la que conoció al desaparecido Juan José Hachero El Inglés, al que recordó con mucho cariño. Se marcó como homenaje un cuplé de aquella murga con su amigo José Antonio Pichardo, que fue quien lo animó a salir en carnaval.

La segunda estación de la fantasía fue para su incursión en la comparsa con El tío del saco, de la que se cantó un pasodoble acompañado por Javi Díaz, el hijo del desaparecido Juan Carlos Díaz, al que señaló como uno de sus grandes referentes.

Y con el público todavía en pie, Jeromo le dedicó al maestro Díaz un pasodoble inédito: "Llegó como la brisa, melodía en su vida y compuso sus sueños con una guitarra de la fantasía", empezaba la copla. "Juan Carlos está en las butacas y en el gallinero", dijo con emoción.

La tercera estación fue para la comparsa De calle. Y el pregonero se puso reivindicativo: "El Carnaval le ha cantado también mucho a la calle, pero Huelva no termina de ponerse un disfraz; tendríamos que salir más a la calle". Por el pasillo apareció una comitiva de disfraces callejeros y acabó en el escenario. Otra coplilla sonó tras la marabunta: "Cuando febrero ya suena todas las calles se llenan de papelillos que al aire vuelan, como también vuelan mis penas".

Cuarta parada en Bendita tierra. A tenor del nombre de la agrupación señaló que "no esperemos a que nos saquen las castañas del fuego, esta bendita tierra tiene que quererse más y así vestirse de Carnaval por febrero".

Al compás de mi tierra fue la comparsa que centró la quinta estación de Jeromo, una agrupación flamenca "donde se gestó lo que soy hoy". Tres fandangos del popurrí ofreció al público, que ovacionó con ahínco sus regalos copleros. Con un grupo de amigos sobre el escenario finalizó la escena con la rumba de Juan Carlos Díaz, coreada por la bombonera.

En este punto hizo un impás para contar a su gente que se reencontró con la chica de sus sueños, con Ana, en una cabalgata. El cantaor dedicó un fandango muy especial a su mujer y a sus hijas, Estrella y Samara.

El broche de oro a la noche, el de la sexta estación, lo puso con su comparsa más especial, El Orfanato. Fali Ramos lo acompañó cantando un pasodoble que levantó de nuevo a todo el respetable de las sillas carmín del Gran Teatro.

Si la noche fue especial para Jeromo Segura, tampoco se le olvidará a Manuel Alvarado, a quien le pilló por sorpresa que el presidente de la Fopac, Antonio Hierro, pronunciara su nombre como figura distinguida con la Insignia de Oro 2019. Limpiándose las lágrimas agradeció "a todos el cariño que me dáis porque me alimento de él". Le dedicó la distinción a su mujer y a su compadre Nani: "La mitad de esta insignia es de él".

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