Entrevista a Juan Ceada, ex alcalde de Huelva y escritor

"La izquierda tiene que ser valiente, coherente, dar el salto e innovar"

  • Con la mirada puesta en el Pacto de Antequera, el socialista aboga por que "los cuatro partidos constitucionalistas" hablen. Si no, advierte de que "las fuerzas xenófobas seguirán ganando votos"

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Los esquemas han cambiado y hay que adaptarse a los tiempos. Autocrítico pero no catastrofista, Juan Ceada parte de esta base para, por un lado, asegurar que la orientación y el planteamiento de la izquierda, que en su día propició mejoras y logros, ya no es suficiente. Lo demuestra el resultado de las autonómicas de hace una semana. Por otro, el ex alcalde de Huelva pide a "los cuatro partidos constitucionalistas" que se entiendan y alcancen acuerdos de mínimos. Como cuando él mismo firmó el Pacto de Antequera.

–¿Por qué es importante rescatar el espíritu del Pacto de Antequera hoy?

–Eran otras circunstancias, pero hay un parangón entre lo que pasó en aquel tiempo y lo que está pasando ahora. Veníamos de 40 años de dictadura y de una guerra que no había suturado las heridas. Yo estaba en la ORT, un partido marxista. Había dos líneas en la autonomía: el artículo 143 y el 151. A nosotros nos querían dejar en el 143, es decir, en segunda división. Y el 151 era para las comunidades autónomas que habían tenido estatutos antes del 36. Nosotros estuvimos a punto pero no llegamos. Y los andaluces no nos conformamos. En 1977 hubo manifestaciones en todas las provincias andaluzas y casi dos millones de personas salimos a la calle pidiendo una autonomía plena para Andalucía.

–¿Ese fue el revulsivo?

–Sí, y aquel que diga que la autonomía la trajo fulano o mengano se equivoca. Eso nos catapultó a los políticos para reivindicar la autonomía. Había un estado centralista y había que acercar el poder a los territorios y a los ciudadanos. Repito, yo estaba en la ORT, pero había un tema principal que hoy también existe. Estaban los franquistas, que querían volver de nuevo a la situación de la dictadura. Entonces, nos planteamos que había que aislar a los franquistas y nos unimos.

–Usted estuvo en la cárcel.

–Fui uno de los fundadores de las CCOO en Andalucía. Estuve en muchas comisarías y en la cárcel por hacer un encierro en la iglesia del Rocío y una manifestación. Pero yo firmé con representantes de AP y uno de la UCD que, a lo mejor, en aquellos tiempos era dirigente y me había metido en la cárcel. Pero comprendimos todos que había que aislar a los franquistas porque, si no, podíamos volver al pasado. Entendimos que había que suturar las heridas, que había que dialogar, consensuar y comprender que todos teníamos que ceder. Y que había unos mínimos para empezar a andar. Cerramos una página y abrimos otra. Y esto tiene parangón con lo que pasa hoy.

–E hicieron el pacto.

–El Pacto de Antequera lo firmamos once partidos, desde AP, UCD, PSOE, PC a los andalucistas, liberales, marxistas... Y ese acuerdo quería, por una parte, aislar a esta gente. Y por otra, conseguir que Andalucía lograse una autonomía plena. Se firmó el 4 de diciembre del 78 y a los dos días se votó la Constitución. Y nosotros dijimos que queríamos ir por el 151. Después, en 1980 se votó el referéndum del Estatuto y el 80 o 90 por ciento de los andaluces dijimos eso. Y sirvió no solo para Andalucía, sino para el resto de comunidades. Ya todas entraron por el 151. El 143 no daba competencias prácticamente y había que esperar dos años para formar gobierno. Hicimos una contribución al resto de España.

–¿Cuál fue el límite?

–Los límites los pusimos en la Constitución que votamos a los dos días. Todos los partidos estábamos de acuerdo en descentralizar, en las autonomías, en que las libertades eras necesarias, así como la igualdad entre el hombre y la mujer... La Constitución nos ha servido 40 años.

–Hay quien se pregunta para qué sirve hoy la Constitución.

–Quien lo diga, si hubiese vivido aquellos tiempos de dictadura... La Constitución abrió el camino a una sociedad más libre, más igualitaria y que avanzó tremendamente. Por supuesto que se han hecho cosas mal, pero esta España de hoy qué tiene que ver con la España de aquellos tiempos.

–¿No está obsoleto el espíritu de la Transición?

–Fue un espíritu de concordia, de consenso, de búsqueda y de atraer a fuerzas del franquismo a la democracia. La única condición era apoyar la Constitución. Yo me tuve que tapar la nariz para firmar con algunos, pero me la tapé. Hay temas de Estado que hay que comprender y consensuar. Hay que comprender esto, y más en estos tiempos en los que no hay mayorías, porque ya no hay bipartidismo. Tienen que entender las fuerzas políticas que tenemos que negociar, que hablar y que tenemos que tener unos límites: la Constitución, las libertades... Pero dentro de esos límites hay que consensuar, y si no lo hacemos las fuerzas xenófobas e inconstitucionales seguirán ganando votos.

–¿A Vox hay que aislarlo como se aisló entonces a los franquistas?

–Sí, hay que aislarlo. Yo respeto a los 400.000 ciudadanos andaluces que le han votado y llevado al Parlamento. Evidentemente formarán su grupo político y utilizarán lo que quieren destruir. Porque en su programa dice que no haya autonomías. Esa es la grandeza de la democracia, que aún estando en contra de ella, se aprovechan de ella. Pero hay una cosa que no se ha dicho y que yo quiero decir: los que lo ponen en el Gobierno no son los ciudadanos. Los ciudadanos lo ponen en el Parlamento. Los que lo ponen en el Gobierno son los partidos. Es diferente. Insisto, respeto que estén en el Parlamento, pero hay que aislarlo de un elemento ejecutivo, que es el Gobierno. Porque si están dentro, tienen más posibilidades de hacer lo que quiere. Hay que aislarlo en este sentido.

–¿Por qué se le ponen peros a un pacto de la derecha andaluza con Vox cuando Pedro Sánchez a nivel nacional se ha entendido con partidos que han legitimado el terrorismo o que son nacionalistas?

–Bueno, yo lo que le digo es que Pedro Sánchez cuando estaba en la oposición apoyó el 155. Es decir, más claro agua. Y no salió gratis.

–¿Qué le parecen las protestas en las calles contra Vox?

–Creo que el camino es otro. El camino es que reivindiquemos que los cuatro partidos constitucionalistas hablen. Que hablen. Ya no valen los esquemas antiguos. Lo que quiero decir es que los cuatro partidos constitucionalistas tienen que hablar. Deben hacerlo en una dimensión nueva, no en los esquemas antiguos.

–¿Cuál es el problema de la izquierda?

–El problema de la izquierda es que tiene los esquemas, orientaciones y el discurso que sirvió (y claro que sirvió y España en sanidad y educación ha ocupado uno de los primeros lugares en el mundo) pero ya no es suficiente y hay que mejorarlo. Por ejemplo, las instituciones tiene que entender que tienen que ser emprendedoras también.

–Predicar con el ejemplo.

–Sí, no es solamente decirle a los otros que lo sean. Y otra cosa: el I+D+i que se le pide a empresarios universidades, también para las instituciones, para que investiguen el desarrollo de nuevas formas. Quienes no han votado a la izquierda han entendido que no le ha dado soluciones a sus problemas y que no ha estado con los tiempos. No ha innovado. Entonces, esa es la reflexión profunda que tienen que hacer los partidos. Los partidos de izquierda no ha innovado. Nosotros hemos copiado los esquemas que nos sirvieron pero no hemos dado el salto y hay que ser valientes. La izquierda tiene que ser valiente para ser coherente con esas cosas.

–¿Por eso han perdido 800.000 votos?

–Por eso nos han dejado, por eso no nos han votado. Porque la izquierda no les ha ilusionado. No soy un catastrofista, y se han hecho muchas cosas buenas, pero había que dar un paso más y no lo han dado. Entonces, esos 800.000 que se han quedado en casa, si se repitiesen las elecciones no se quedarían en casa. Uno de mis hijos vota a Podemos pero el domingo se quedó en casa. Me ha dicho que se equivocó. "Pues fíjate lo que habéis liado", le dije. La gente que se ha quedado en casa comprende que evidentemente se han cometido errores en la izquierda, pero el PSOE tiene mucho más presente, desde luego, que un partido como Vox. Me he leído los cien puntos del programa y es tremendo. ¡Tremendo!

–¿Qué es lo que más le llama la atención?

–La deportación de los inmigrantes, la derogación de la Ley de violencia de género y la ley del aborto, la suspensión de las comunidades autónomas, el rechazo a la Ley de Memoria histórica; el pasar la educación, sanidad, la justicia y seguridad al Estado. Es decir, centralizar de nuevo. Es una concepción centralista. Hablan de incrementar el presupuesto de Defensa y atisban que España tenga un ejército autónomo. Es decir, volver de nuevo a la autarquía. También hablan de suspender el espacio Schengen (que ya no podamos los europeos pasar de un sitio a otro), de liberalizar el suelo. ¡Esto es tremendo! Yo, que he sido delegado de Urbanismo y alcalde, creo que eso es tremendo. Aunque hablan de preservar algunos espacios, supondría destrozar el territorio. El programa incluye la cadena perpetua. Hay una decena de artículos que hablan de bajar los impuestos, algunos los quitan totalmente. En el fondo quieren adelgazar el Estado.

–¿A qué se refiere?

–A que buscan que el Estado no tenga capacidad para hacer las cosas que tiene que hacer. Entonces, acabas privatizando los servicios y pasa como con la sociedad que quiere hacer Donald Trump en Estados Unidos. Hay 55 millones de estadounidenses que, como tengan una enfermedad y no tengan dinero, se mueren. Es una sociedad que privatiza todo, esa es la sociedad liberal. Eso es lo que quiere Vox. Y suspender las autonomías. Pero si quieres suspender las autonomías por qué está usted en el Parlamento. Quiere destrozarlo desde dentro. Es una situación similar a la que se daba en aquel tiempo. Y hay que aislarlo. No se puede.

–¿Cree que si PP y Cs lleva a Vox al Gobierno andaluz habrá consecuencias?

–No les va a salir gratis. Yo me acuerdo de una cosa. Mire, en el Pacto de Antequera ya hemos dicho que todos los partidos votaron juntos. Un año y medio después, el 28 de febrero, la UCD, que era quien gobernaba, reflexionó y pensó que al apoyar el Estatuto el rédito se lo iba a llevar el Partido Socialista. Y entonces cambió de opinión y hay una frase que recordamos. En aquel referéndum, la Unión de Centro Democrático cometió el error más grave que pudo cometer. Dijo: “andaluz, éste no es tu referéndum”. De alguna forma, le dijo a los andaluces que no querían un estatuto de primera, que no querían estatuto para Andalucía. Cambiaron de opinión y eso les costó lo que les ha costado. No hace falta decir más.

–¿Cree que Susana Díaz debe dimitir?

–Yo en eso no entro. Doctores tiene la iglesia. Susana ha ganado las elecciones y tendrá que negociar. A ella le corresponde negociar. Yo en eso, sinceramente, no entro.

–¿Las heridas que abrió el sachismo siguen ahí o están superadas?

–Yo creo que están superadas. Evidentemente de eso siempre queda algo, pero yo creo que están superadas porque un partido tiene que comprender que la unidad es básica para conseguir los apoyos de la gente. Yo creo que hemos comprendido eso. Algo puede quedar pero eso no ha sido decisivo. No confundamos las cosas. Ésa no es la base sustantiva para que hayamos perdido tantos votos, ni mucho menos. Eso puede significar alguna pérdida, pero muy poco. 

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