ARTÍCULO DE OPINIÓN DE JOSÉ JUAN DE PAZ SÁNCHEZ. HISTORIADOR Huérfanos con padres

El final de la Gran Guerra (XI-1918) conllevó para Huelva y su provincia una gran crisis económica que dio lugar a una serie de conflictos sociales, sobre todo en la minería. Algunas compañías, como la de Riotinto (RTCL), iniciaron una política de economía y recortes, a la que el movimiento obrero onubense replicó con la gran huelga de VI-1920 hasta I-1921.

Este ciclo huelguístico, enlazado con el de 1919, continuó en 1920: panaderos, albañiles, ferrocarriles, jornaleros, portuarios, etcétera, estaba justificado por la carestía de las subsistencias y los bajos salarios. El Ministerio de Hacienda, además, trató de imponer (I-1920) un nuevo gravamen a los minerales de cobre, que se consideró mortal para la minería provincial. En V-1920 había numerosos paros en el agro onubense: Paterna del Campo, La Palma y Arroyomolinos, etcétera.

El Sindicato Único, que había sustituido a los socialistas de la cuenca y dirigía la huel-ga, aprobó sus peticiones el 20-VI. A fines de mes había en Riotinto 5.000 huelguistas y se esperaba llegar a 7.000. Una comisión de obreros había comenzado las negociacio-nes (foto 1).

Los niños de los huelguistas vagaban hambrientos, descalzos y desnudos por las calles, muchas mujeres habían marchado al servicio doméstico y numerosos hombres salían a los pueblos vecinos en busca de trabajo. El gobernador se limitaba a enviar fuerzas: 50 guardias civiles a Nerva y dos compañías del Regimiento Soria a Riotinto.

También los encargados y capataces de la mina comenzaron su huelga el 16 de agosto. Mujeres y niños se alimentaban de las sobras del rancho de las tropas (foto 2), pues, al comenzar la huelga, la empresa duplicó los precios del economato. Entonces se aprobó la distribución de los hijos de los huelguistas entre obreros de otros oficios y compañías para mitigar sus necesidades.

Días después comenzaba su reparto: 112 niños eran recogidos por una comisión de obreros de la capital (foto 3), otros 110 salían hacia Huelva y se esperaba la partida de otras expediciones a S. Juan del Puerto, Valverde, Pueblo Nuevo y Aznalcóllar. Desde Calañas solicitaban 150 niños.

Los miembros del Centro Obrero de Huelva se hacían cargo de 62 niños y 22 madres de Riotinto y, días después, recibían a otras 17 de mujeres con 26 niños más y se prepa-raba otra expedición de 300 para Peñarroya. Llegaban 150 más a casas de republicanos valverdeños y se disponían otros 100 con ese mismo destino.

La bienvenida a Sevilla de otro grupo de niños supuso una gran manifestación popular. Esta solidaridad era ostensible con el envío de socorros en metálico y la acogida de los niños, como los

mineros de Peñarroya, que, tras enviar 1.230 pesetas y amparar ya un gran número de niños, pedían otros 300.

Se recibían peticiones para acoger niños de Córdoba, Madrid, Sevilla, Cádiz, etc. Así, 50 marcharon a Peñarroya y se preparaban nuevas expediciones. Otros 50 partían a Écija, a Bélmez llegaban 15 más y 20 eran acogidos en Pueblonuevo. Se anunciaron dos más para Fregenal y Osuna, otra llegó a Pedro Abad (Córdoba) y 20 chicos arribaban a La Línea.

Aunque, tras más de setenta días, la Comisión de Huelga de Nerva temía la vuelta atropellada al trabajo. Los socialistas intentaron la fusión de las dos organizaciones en la cuenca, pero los “únicos” respondieron negativamente. El 20-VIII la Compañía anunció la reapertura de sus dependencias, sin contar con las negociaciones en marcha. Pese a las propuestas de obreros, compañía y gobierno, las negociaciones se rompían tras casi cien días de paro.

Mientras aparecía otra compañía del Regimiento Soria, sucesivas expediciones de niños abandonaban la zona: 32 a Alcalá de Guadaira, 62 a Córdoba, 20 a Paterna del Campo y 20 a Algeciras. A Granada marchaban 110 y otros 28 llegaban a Madrid. De la marcha de estos niños de Riotinto, El Socialista describía las tristes escenas de las despedidas.

En Cádiz se celebró un mitin con la presencia de Besteiro para acoger a un grupo de hijos de huelguistas de Riotinto, pese a la importante huelga del Sindicato Marítimo-terrestre de esa ciudad. La Casa del Pueblo de Madrid recibía otra expedición de 230 pequeños de Riotinto (fotos 4 e Y). Por aquellos días (1-X) salía al público la novela de Concha Espina "El metal de los muertos", con gran protagonismo de Riotinto.

Entonces llegaron a Huelva dos comisiones, de albañiles y ferroviarios, desde Madrid. Días después, 48 niños marchaban con los primeros y 45 con los segundos. Se prepa-raba una expedición de 40 niños a Puente Genil. El Sindicato de los Ferrocarriles Andaluces de Málaga acogió a 102 niños. También partían a Madrid otros 43 para distribuirlos entre los redactores de La Libertad.

El Ayuntamiento de Barcelona aportó 2.000 pesetas para trasladar 40 niños de Riotinto, que llegaron semanas después, como a Gerona. La llegada de hijos de los huelguistas a diversas ciudades españolas era conti-nua en esos días, de forma que, tras enviar a Sevilla otros 121 niños, se decía que en Riotinto sólo quedaban 350.

Se criticaba la “solidaridad de sacristía” de parte de la sociedad onubense, con el conocido Manuel Siurot, cantor del "socialismo cristiano" de Burgos y Mazo, a la cabeza, acogiendo mujeres y organizando comedores para los hijos de los huelguistas.

El día 20-X ya se presentía el final de la huelga, así el 26-XI regresaron a Riotinto las mujeres y niños que había sido acogidos en Huelva. Los obreros de Riotinto autorizaron a la Comisión a firmar la vuelta al trabajo, entretanto 3.146 obreros se habían reincorporado. En Madrid, Largo Caballero y una comisión obrera, con el Ministro de Trabajo, Carlos Cañal, reanudaban las negociaciones.

Pero Browning, el director de la RTCL, no admitió ni un solo punto, por lo que el día 23-XII, ante su prepotencia, se retiraron los obreros. La huelga, después de tantas semanas, se podía dar por finalizada. Así, en la asamblea del 26 se decidió el regreso al trabajo. El alcalde de Riotinto informaba de la vuelta a la mina de 4.453 obreros y que funcionaban algunas locomotoras.

En Madrid, Dato daba por acabado el conflicto (foto 5), pues la RTCL había prometido mejoras cuando se despejara el mercado(¡). Pero el Sindicato negaba la solución del conflicto de Huelva, que no tenía nada que ver “con los que han claudicado en la mina”.

El 6-I, el gobernador daba por terminada la huelga en Riotinto, ya que trabajaban 7.198 hombres y todos los departamentos funcionaban. El 8-I se reunían en la capital empleados y capataces para su solución. Así, el Presidente de la Sección de Empleados y Encargados, Salvador Moreno, proclamaba que aceptaba las bases de la Compañía. Tras casi ocho meses concluía la huelga y retornaban los niños repartidos por el país

La RTCL logró rebajar su plantilla de 10.396 empleados en 1920 a 7.996 en 1921 (23 %), en tanto que la producción, que en 1919 había sido de 1.416.194 t de mineral y 21.361 t de cobre, llegaba en 1921 a 1.918.076 y 18.124 respectivamente. El mineral arrancado se incrementó en 501.882 t (35,44 %).

No se consiguieron las reclamaciones, ni el movimiento obrero de la zona se fortaleció, en tanto que la Compañía se benefició con la huelga y logró amortiguar los efectos de cualquier movimiento en su contra. En cuanto a los aspectos organizativos, podemos confirmar la decadencia del sindicato socialista, ya conocida antes del conflicto, la preponderancia de los anarquistas, que se disolvieron en IX-1923, y la aparición del Sindicato Católico.

El aumento de jornal de 2,25 pesetas obtenido, era el beneficio estimado del economato. La huelga supuso el paro para unos 15.000 obreros y la pérdida de unos 12 millones de pesetas en jornales.

Para Raymond Carr, esta huelga “tal vez fuera la más encarnizada en la historia obrera de España”. Largo Caballero, Secretario de UGT, en su informe al XV Congreso, la ca-lificó como “digna de figurar en los anales de las luchas obreras de España”.

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