Huelva

Huelva brilla al paso del Santísimo Sacramento

  • La capital acoge el Día de la Caridad con diversos altares y balcones engalanados con mantones de manila

  • Un nutrido cortejo engrosa la procesión

Huelva brilla al paso del Santísimo Sacramento Huelva brilla al paso del Santísimo Sacramento

Huelva brilla al paso del Santísimo Sacramento

Una larga comitiva acompañó al Corpus Christi por las céntricas calles de la capital. La Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo lució como lo hizo el sol e iluminó de solemnidad una jornada en torno a la Iglesia. La custodia centró todos los focos de atención tanto en el escenario catedralicio como en las coloridas calles exornadas con trabajados altares y balcones engalanados con mantones de manila. Esta fiesta cristiana se desarrolló en coincidencia al Día de la Caridad, cuyo lema este año fue Compromiso social y caridad transformadora. Dos pilares, eucaristía y caridad, que como indicó el Obispado "no pueden separarse" ya que la participación eucarística y comunión cristiana de bienes "son dos aspectos que no pueden disociarse".

El día se levantó temprano en la capital. Con las calles casi desérticas de un domingo cualquiera, los pocos que caminaban sobre adoquines onubenses dirigían sus pasos hacia La Merced. Fue una mañana de ropa planchada entre los mejores atuendos para engrosar el interior de una Catedral que respiró un lleno cristiano. A sus puertas terminaban de llegar algunos guiones dispuestos para la posterior procesión, así como algunos hermanos mayores de hermandades penitenciales charlaban a los pies del dintel del templo catedralicio. Tampoco faltaron los numerosos niños que por sus ropajes se esclarecía que días atrás habían tomado su primera comunión, todos ellos acompañados por sus familiares en una jornada que se les quedará en el recuerdo.

Tras la solemne misa, que presidió el obispo de la Diócesis de Huelva, José Vilaplana, el cortejo comenzó a tomar forma desde el patio interior de la Facultad de Empresariales de la Universidad de Huelva. Tras la cruz de guía comenzó a salir el cortejo de la Catedral. Fuera ya esperaba la sección juvenil de la Agrupación Musical Santa Cruz, que puso los sones abriendo paso por las diferentes calles en las que transcurrió la procesión.

Tras la cruz de guía caminaron los niños de primera comunión, así como todos aquellos jóvenes y adultos que quisieron participar. Les siguieron las asociaciones de fieles, los movimientos apostólicos, comunidad y otros grupos participantes. Continuaron el cortejo las hermandades de gloria de Huelva por orden de antigüedad, las hermandades de Semana Santa (conmemorativas de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, que no son sacramentales y ordenadas según su orden de salida en la Semana Santa). El Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva prosiguió la comitiva, seguido de la Adoración Nocturna y Pía Unión del Santísimo Sacramento, las hermandades sacramentales por su orden de antigüedad (San Pedro, la más antigua fusionada con Pasión, sí que estuvo en la comitiva a diferencia del año pasado que no salieron tras poner el Cabildo Catedral a dos hermandades por detrás). Pasión estuvo representada como penitencial y sacramental. El cortejo lo continuó la Hermandad Sacramental y Capitular de la Merced, la cruz catedralicia, seminaristas, diáconos, sacerdotes y religiosos, el Cabildo Catedral, báculo episcopal, ministros, incensarios, el paso de la custodia con el Santísimo Sacramento (rodeado por cuatro sacerdotes con casulla y por seglares de la Sagrada Cena con faroles). Tras la custodia presidió José Vilaplana con los sacerdotes y ministros oficiantes, el Ayuntamiento bajo mazas, autoridades civiles y militares, y cerró el cortejo la Banda Municipal de Música.

Cierto es que había poca presencia en las calles de la capital para ver el transcurso de la procesión, aunque con el paso de las calles aumentó el ambiente. Los primeros tramos del cortejo, con los niños de primera comunión, fueron de los más numerosos, así como el paso de la custodia. El Santísimo Sacramento salió de la Catedral pocos minutos después de las 10:30 y recorrió un pequeño itinerario por el centro de la capital. Los onubenses también salieron a los balcones para ver el paso de la custodia. Muchos, sobre todo de la tercera edad, siguieron con la tradición de arrollidarse al paso del Santísimo.

El paso, portado por los costaleros de la Sagrada Cena, iba acompañado por las calles de la capital con el sonido de las marchas de la Banda Municipal y de los rezos de todos aquellos que acompañaban al paso. Dos sonidos distintos y a su vez iguales que se turnaron durante el transcurso de los minutos. Al principio de la calle Doctor Vázquez Limón, el Santísimo Sacramento pasó por el primero de los altares dispuestos durante el recorrido. Allí, una Virgen de la Estrella de un particular protagonizaba un altar para la comisión del 800 aniversario de La Merced. Alrededor de unos 40 minutos después de haber salido de la Catedral, el Santísimo Sacramento se paró ante un altar en la puerta de la Concepción, instalado por la propia parroquia con la Sacramental de la Vera Cruz. Unos metros más adelante, en Alcalde Mora Claros, se vivió uno de los momentos álgidos de la procesión del Corpus Christi. Allí, una alfombra de sal elaborada por el Grupo Joven de la Salud, junto a un altar, puso los focos de toda la comitiva, que se incrementaron cuando apareció el paso de la custodia. Un altar de la Asociación de Nuestra Señora de las Mercedes de la barriada de Santa Marta, que comenzaron a montar a las siete de la mañana, cerró la calle peatonal.

La custodia llegó a la Plaza de la Merced a las 11:44 bajo un repique de campanas y ante la atenta mirada de numerosos onubenses y de todo un cortejo en fila frente al porche mercedario. En la misma puerta de la Catedral, el obispo de Huelva, José Vilaplana, en un altar, hizo una breve alocución a los presentes en una mañana donde "ha brillado un sol espléndido" pero el verdadero sol "es Cristo Jesús". Vilaplana impartió la bendición con el Santísimo Sacramento para dar por finalizado el Corpus capitalino.

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