Huelva

El Consistorio inicia el desalojo de los puestos de artesanos de Pablo Rada

  • El Ayuntamiento quiere adecentar la plaza y dice que los comerciantes no disponen de permiso

  • De los diez quioscos que hay sólo están activos 4 y piden reubicarse en el centro

Quioscos de artesanía de Pablo Rada, donde se ubican desde hace once años, cuando abandonaron la plaza de las Monjas debido a su remodelación. Quioscos de artesanía de Pablo Rada, donde se ubican desde hace once años, cuando abandonaron la plaza de las Monjas debido a su remodelación.

Quioscos de artesanía de Pablo Rada, donde se ubican desde hace once años, cuando abandonaron la plaza de las Monjas debido a su remodelación. / josué correa

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El Ayuntamiento de la capital ha iniciado el desalojo de los puestos de artesanía de Pablo Rada para acometer una limpieza integral de la plaza y adecentar un espacio que presenta un alto grado de suciedad y abandono, toda vez que hay "menos de la mitad de los puestos abiertos" y que éstos, según indican desde el Consistorio, "no cuentan con permiso ni pagan tasas de ningún tipo desde hace muchos años" por ubicarse en este espacio.

Fuentes municipales apuntaron que se les ha trasladado a los artesanos que quedan la necesidad de que abandonen la plaza y "se les han ofrecido varias opciones para su reubicación", si bien "no han aceptado ninguna". No obstante, aseguraron que seguirán en contacto con ellos para buscar una solución y poder buscarles ubicación en otro espacio.

"Es una plaza céntrica que no se puede aprovechar, que ni siquiera sirve para el fin que tenía -toda vez que buena parte de los quioscos están cerrados- y que no se estaba limpiando en condiciones al estar instalados los puestos, de modo que presenta una gran acumulación de suciedad", señalaron. Así, ya se han iniciado los trabajos de desmontaje de los puestos que están vacíos y se les ha dado un plazo de quince días a los artesanos que quedan en Pablo Rada para que desalojen la plaza.

Jesús Barrera, uno de los afectados por la medida, explicó que fue el pasado jueves cuando comenzó el desmontaje de uno de los puestos que están cerrados, si bien las inclemencias del tiempo impidieron más actuaciones durante las siguientes jornadas. Según indicó, de los diez quioscos que hay ya sólo quedan cuatro en funcionamiento pero el artesano puntualizó que todos los puestos son "propiedad privada", por lo que el Ayuntamiento "debe guardar las instalaciones retiradas por si sus propietarios las reclaman".

"Nosotros creamos una asociación cuando estábamos ubicados en la Plaza de las Monjas y siempre se nos ha conocido como los puestos de los hippies, pero cuando se inició la remodelación de la misma, nos quitaron de allí y nos buscaron un sitio provisional (Pablo Rada) por seis meses", sostuvo. Y así llevan ya once años.

El artesano afirma que "nos han abandonado en cuestión de limpieza, porque sólo regaban la porquería con mangueras" y señaló que "nos han cortado la luz sin avisarnos para que nos agobiáramos y nos fuéramos".

Según su versión, desde hace años han tratado de negociar con el Ayuntamiento para poder instalarse en otro emplazamiento, si bien no han podido alcanzar un acuerdo, ya que quieren seguir en el centro.

"Nosotros solicitamos, cuando nos preguntaron dónde queríamos estar, que nos ubicaran en la zona del nuevo mercado o en el centro para que podamos terminar los pocos años que nos quedan para jubilarnos", señaló. Sin embargo, finalmente les han mandado una notificación "para que abandonemos en quince días la plaza y este plazo acaba el martes", apuntó.

Barrera aseguró también que los cuatro artesanos, que tienen "entre 58 y 72 años", quieren mantenerse en Pablo Rada, ya que "no tenemos otra alternativa". Así, aunque valoró que las ventas son escasas, con lo que ganan pueden comer y, además, "la gente nos tiene como una cosa de bien, ya que aquí todo el mundo, incluidos los turistas, pueden comprar algo artesanal".

Barrera, que dijo haber solicitado una reunión con el alcalde, Gabriel Cruz, para tratar de buscar una solución al problema, mostró su preocupación y se mostró crítico con la forma en que se está desarrollando la actuación. En este sentido, sostuvo que "si el alcalde supiera lo que ocurre, no actuaría así".

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