Jeromo Segura | Pregonero del Carnaval Colombino "Voy contar en el pregón una etapa de mi vida que fue única y genial"

  • El cantaor destaca el nivel de los grupos de Huelva y pide que se valoren "las cosas de nuestra tierra". Veinte años después de El Orfanato subirá a las tablas del Gran Teatro como pregonero

El cantaor onubense Jeromo Segura El cantaor onubense Jeromo Segura

El cantaor onubense Jeromo Segura / Alberto Domínguez (Huelva)

El cantaor onubense Jeromo Segura pronunciará mañana, a las 21:00, en el Gran Teatro de Huelva, el pregón de la trigésimo sexta edición del Carnaval Colombino, unas fiestas a las que está vinculado desde niño y que le han aportado mucho personal y profesionalmente. Veinte años después de su última actuación carnavalera con la comparsa El Orfanato volverá a salir a las tablas como pregonero.

–¿Qué significa para usted ser pregonero del Carnaval Colombino?

–Es una de las cosas que yo quería hacer en Huelva. Soy un enamorado de la cultura de mi tierra y tenía mucha ilusión de ser pregonero del Carnaval, porque lo he vivido desde pequeño y esas fiestas me han aportado muchas cosas buenas y bonitas en mi vida y me traen unos recuerdos geniales.

–¿Cómo se inicia en el mundo carnavalero?

–Mi padre y mis tíos Jeromo y Pedro estaban siempre juntos e íbamos todos los domingos al campo, a la venta El Pacú, y lo que se escuchaba eran carnavales desde las nueve de la mañana, que salíamos, hasta las nueve de la noche que llegábamos. Compraron entre los tres un barco en El Rompido y nos íbamos los fines de semana a la otra orilla, y las setenta y dos horas del fin de semana escuchábamos a Antonio Martín, Enrique Villegas y Martínez Ares.

Cuando tenía cinco o seis años me enamoré de una comparsa de Huelva, Truco, truquita, que hacía juegos de magia y es la que me mete el veneno del Carnaval de mi tierra. Salí seis años en seis agrupaciones y canté en seis finales.

–¿Qué le ha aportado?

–El Carnaval me ha dado mucho en lo musical, me dio una base, aunque yo cantaba flamenco desde chico también. Hoy en día soy un artista reconocido mundialmente en lo mío, que es el flamenco. El Carnaval me ha aportado muchas cosas en mi vida, gracias a él conocí a mi mujer, y tenemos dos niñas maravillosas.

–¿Qué destacaría del Carnaval Colombino?

–La calidad. Hay una calidad increíble tanto musicalmente como en las letras y los grupos están afinados, pero el Carnaval necesitaría que los medios de comunicación tuvieran mejores recursos en sonido, porque hay una diferencia abismal cuando escucho una agrupación en el teatro y cuando lo hago por la radio o la tele, no tiene nada que ver.

–¿Qué le falta al Carnaval de Huelva?

–Cantera y que lo promocionen más en los medios de comunicación. Yo viví la buena época del Carnaval cuando en la Plaza Paco Toronjo había 5.000 personas cantando un pasodoble al unísono con una comparsa, el año de El tío del saco, por ejemplo, que salí yo con Juan Carlos Díaz; en la Vuelta de la Noria, en la plaza del antiguo Estadio Colombino, pasaban ese domingo 12.000 personas y, en El Matadero, se metían en una carpa 4.000 personas.

Con la cabalgata no se cabía por las calles, y se le daba la vuelta a Huelva. Ojalá esa época volviera. Al Carnaval le falta que se le apoye más, difundirlo y crear cantera.

Hay artistas como yo cuya base es el Carnaval, Manuel Carrasco, que es de Isla Cristina, escribía y componía para una comparsa; Miguel Cadenas, de Cádiz... hay muchos.

El Carnaval se ha convertido en un espectáculo. Las agrupaciones punteras de Cádiz tienen noventa o cien bolos al año y ese es su trabajo. Ganan un sueldo los componentes y tienen una empresa todo el año trabajando para ellos, para hacerles una escenografía o diseñar un disfraz. El Carnaval llena teatros, aglutina a mucha gente y hay mucha demanda.

En Huelva hay esa calidad musical, hay mucho nivel. Debemos apoyar y valorar más las cosas de nuestra tierra, pero aquí parece que la gente valora más lo de fuera. Nosotros no sabemos lo que tenemos, tenemos lo mejor de todo.

–¿Puede ser por desconocimiento?

–Sí, por desconocimiento entre comillas, la gente no valora lo que tenemos. En esta tierra, por desgracia, no se le ha dado el valor a las cosas que tiene.

–¿Cómo vive el Carnaval?

–No me he desvinculado jamás. Mi peña es La Colombina y siempre que tengo algún día voy a las preliminares y a las semifinales, y las últimas dos finales he podido ir y disfrutarlas. Luego voy a la cabalgata con mis hijas.

–¿Cómo va a ser su pregón?

–Humilde y sencillo como mi persona. Va a ser un pregón para mí inolvidable y seguro que para todo el que vaya. Voy a contar una etapa de mi vida que fue única y genial. Va a ser un pregón muy bonito y voy a tirar de gente que vivió esa etapa conmigo. Va a ser un pregón desde el corazón, no lo voy a leer, va a estar organizado como un concierto mío, como me coja el sábado así lo contaré y lo cantaré.

Me voy a acordar de gente que ya no está, como mi tío Pedro o el inglés de la chirigota de El Higueral; Manolo Cordero, de la comparsa de Enrique Villegas, y Juan Carlos Díaz, que lo tengo presente todos los días de mi vida, porque como Juan Carlos Díaz en Huelva nace uno cada cien años. Va a ser un pregón muy emotivo y muy familiar. Me va a traer recuerdos memorables, vivencias irrepetibles.

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