Huelva

El verano desde el otro lado de la barra

  • El marisco y el pescado de la Costa son los platos estrella de los chiringuitos

Miguel Ángel, camarero del chiringuito Oliver, sirve una cerveza. Miguel Ángel, camarero del chiringuito Oliver, sirve una cerveza.

Miguel Ángel, camarero del chiringuito Oliver, sirve una cerveza. / fotos: alberto domínguez

Una de las profesiones más demandas en la costa onubense en el mes de verano es la de camarero. El turismo de sol y mar es uno de las principales fuentes de ingresos en nuestra provincia, por ello el volumen de chiringuitos y restaurantes en la costa onubense ha crecido exponencialmente en las últimas décadas y, con ello, la necesidad de tener más trabajadores.

En la Playa Urbana de Punta Umbría, las jornadas de algunos camareros comienzan a las 10:00, como cuenta Miguel Ángel, uno de los camareros del Chiringuito Oliver. "Los veranos son estresantes por la cantidad de gente que hay, pero a mí me encanta trabajar en verano", explica el camarero. La labor de los trabajadores por la mañana es la de preparar el servicio, la barra y servir el desayuno a aquellos veraneantes madrugadores, aquellos chiringuitos que ofrecen este servicio. Sin embargo, el verdadero trabajo comienza a partir del mediodía, cuando los primeros bañistas empiezan a tapear.

Sin duda, los platos más demandado en los chiringuitos son productos de nuestra costa. "Sardinas, paella y pescaíto frito es lo que más suelen pedir. Los clientes vienen buscando cosas de Huelva", cuenta Pedro Garrido, camarero del chiringuito Nico. El marisco y el pescado causan furor entre los veraneantes de nuestras playas, aunque también se demanda carne y productos de la Sierra.

El Mosquito Club ofrece una carta un poco más alternativa, pero que también atrae mucho a curiosos y asiduos. El tabulé de cous-cous negro, el de verduras, sashimi de atún o el tataki de atún tienen siempre muy buena acogida en el chiringuito, según apunta Ángel Bermejo, uno de los encargados.

Las cocinas permanecen abiertas hasta bien entrada la tarde, mientras, en la barra no dejan de salir cafés, copas, mojitos, dulces y algún que otro plato de comida para aquellos que almuerzan más tarde.

Algunos de los chiringuitos como El Cazorla o el Mosquito Club permanecen abiertos en la hora de la cena. Este último, además, está hasta altas horas de la madrugada abierto e incluye en su programación de verano conciertos en directo. Los camareros entran y salen por turnos en jornadas de ocho horas para cubrir todo el servicio. Los días de descanso no faltan para tampoco para estos trabajadores veraniegos, cada semana disfrutan de uno o dos.

Y es que, según manifiestan estos profesionales de la hostelería, el turismo que acoge Punta Umbría en el periodo estival es en su mayoría nacional. Andaluces y extremeños suelen elegir la costa onubense como su lugar de vacaciones.

El trabajo de camarero de chiringuitos supone para muchos una forma de obtener ingresos en los meses de verano, mientras que el resto del año se dedican a estudiar o tienen otro trabajo. Es el caso de Bárbara, camarera del Mosquito Club, que estudia Relaciones Laborales y Recursos Humanos en la Universidad de Huelva y además trabaja durante los fines de semana. Sin embargo, otros profesionales, aquellos que forman parte de un negocio familiar, suelen trabajar exclusivamente durante el verano.

No cabe duda de que este verano hasta ahora no había destacado hasta hace unos días por las altas temperaturas, el tiempo muchos días no ha acompañado para acercarse a la playa, o incluso para pasar el día en ella. Respecto a si este hecho ha afectado al negocio en los primeros compases de la estación, los camareros no dudan en afirmarlo. "La gente que viene a la playa busca el calor, por la mañana se está muy bien, pero por la tarde, días atrás, se levantaba un viento muy desagradable que hacía que la gente se fuera" comenta Pedro. Por su parte, Ángel afirma que a pesar de la clientela fija, se nota que muchos bañistas prefirieron no bajar a la playa, todo por el mismo culpable, el incómodo viento que se forma algunos días después de comer.

Con la llegada del mes de agosto, los hosteleros de Punta Umbría esperan que sus negocios remonten, a la espera de la segunda oleada de veraneantes que ahora empiezan sus vacaciones. La ola de calor que ahora mismo vivimos en la provincia ha resultado, irónicamente, un soplo de aire fresco para los chiringuitos, que han visto como su clientela aumenta exponencialmente en los últimos días

A pesar de las recientes Fiestas Colombinas, los onubenses han sabido compaginar las noches de fiesta con el baño y las comidas frente al mar durante el día. Y es que los kilómetros de playa de los que gozamos en la costa, haga más o menos calor, son siempre el escenario perfecto para pasar el día.

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