Entrevista al decano del Colegio de Economistas de Huelva Manuel Ángel Bracho: “Lo malo de esta crisis es que nos está haciendo polvo, y lo bueno, que es a todos los países”

  • El representante de los economistas onubenses reconoce los problemas que ya está causando la crisis sanitaria y apuesta por el esfuerzo y la formación como recetas vitales para salir adelante

Manuel Ángel Bracho, en el despacho de su casa, en una fotografía facilitada por él mismo para esta entrevista. Manuel Ángel Bracho, en el despacho de su casa, en una fotografía facilitada por él mismo para esta entrevista.

Manuel Ángel Bracho, en el despacho de su casa, en una fotografía facilitada por él mismo para esta entrevista.

La crisis sanitaria mundial por el coronavirus y el estado de alarma decretado en España para contener la pandemia están teniendo ya efectos devastadores en la economía por la parálisis en casi todos los sectores productivos.

Los economistas, siempre en primera línea, están luchando contra los efectos generados, que se ceban con las empresas y el empleo. De todo ello habla el decano del Colegio de Economistas de Huelva, Manuel Ángel Bracho, a través del teléfono, también recluido en su casa y expectante por la incertidumbre del momento.

–¿Cómo lleva estos días de confinamiento?

–Estamos todos improvisando y, con mayor o menor fortuna, vamos echando días atrás. No veo otra. La palabra clave es incertidumbre; no sabemos qué va a ocurrir, ni con qué intensidad ni qué alcance va a tener todo esto. Cada día nos encontramos con novedades y vamos adaptándonos. Y no sobrevive el más fuerte ni el más inteligente ni el más rico ni el que más sabe sino el que mejor se adapta.

–Esa incertidumbre la vivirán los economistas con preocupación.

–Nosotros tocamos muchas áreas y cada una está viviendo este tema de una manera diferente. Ahora mismo en la mente de todos está que muy probablemente aumenten los estados de insolvencia; pues habrá que prepararse y tomar medidas. Hay un principio que siempre defiendo: ante un problema normal, una solución normal; ante un problema extraordinario, una solución extraordinaria.

–¿Y qué soluciones esperan?

–Desde el punto de vista fiscal, debe haber unas medidas coyunturales porque esto ha llegado de sopetón. Ya le hemos pedido al Ministerio que nos deje adaptarnos a estas circunstancias, no sólo por la cuestión financiera que pueda afectar a la empresa, que podría estar resuelta con los aplazamientos y fraccionamientos de las cantidades a pagar, sino para presentar las declaraciones de una manera real y fidedigna, para lo que hace falta tiempo, dedicación y presencia, que ahora va en contra de las medidas de prevención. No sé cuál es la mejor forma para el Ministerio porque poco a poco va dando respuesta a muchas necesidades que se crean y a todos nos coge de nuevas. Quizá unir dos trimestres, porque el 20 de abril se tienen que presentar los trimestrales de IVA e IRPF, y vamos a ver cómo lo hacemos con los pequeños empresarios que están metidos en casa. El Impuesto de Sociedades, lo mismo: llega el día 25 de julio, hay que preparar todo el cierre del año y no sabemos qué fórmula se va a aplicar porque se puede dar el caso hasta de empresas que hayan tenido beneficios en el año 2019 y cuando se tenga que presentar el impuesto de 2020 estén cerradas por quiebra, o en concurso de liquidación. Se pueden dar casos que son difíciles de tratar.

–Las empresas van a sufrir.

–Quien lo va a sufrir más es, como siempre, el pequeño empresario y el autónomo. Y a estos hay que ir dándoles soluciones. Las grandes empresas, dicen, contarán con un fondo especial europeo de más de 400.000 millones de euros y el FMI habla de otro de un billón (europeo) de dólares. La situación es de incertidumbre.

–...Y las pymes están en la cuerda floja.

–Yo distingo entre varias figuras y eso clarifica mucho a la hora de entender por qué hay medidas que sirven para unos y no para otros. Lo primero, el empresario del autoempleo. Hay mucha gente que es autónoma, se le denominan empresarias e incluso tienen contratadas a una o dos personas, pero su mentalidad es de trabajadores y no de empresarios, y a la mínima tienen problemas enormes. Por otro lado, se habla de pequeña y media empresa pero en Huelva hay muy pocas pymes; lo que hay son muchas microempresas, de menos de diez trabajadores. El otro día me comentaban que el 90 o el 95% de los afiliados de la FOE tienen menos de cinco trabajadores. Eso significa que nuestro tejido empresarial está basado en las microempresas, no pequeñas y medianas. Cuando se les vaya a pedir una solvencia para darles un aval, ¿cómo se va a gestionar eso? Desde el punto de vista económico, no hay quien se lo de; desde el punto de vista humano, hay que dárselo porque deben tener oportunidades de rehacerse. Y el gran problema que van a tener ahora mismo las empresas es la liquidez. Con el tema de los ERE y los ERTE, los compañeros están con la incertidumbre de a quién van a asesorar después si el 60 o el 70% de las empresas a las que llevan están preparando ERTE, totales y parciales. Debemos reivindicar la figura del empresario porque es el único que genera empleo y riqueza, y nosotros, los profesionales, vivimos porque existen los empresarios.

–La crisis que se viene encima es imprevista, diferente a la anterior.

–Esta crisis tiene una cosa buena y una cosa mala: lo malo es que nos está haciendo polvo y lo bueno es que nos está haciendo polvo a todo el mundo, con lo cual podemos decir que casi partimos todos de una situación similar, y hablo de todos los países, todo el mundo. Los expertos dicen que los que más la van a sufrir, como siempre, son países pobres y en vías de desarrollo; los ricos lo llevarán mejor. Nosotros tenemos aquí en Huelva una parte, entre comillas, que no es de países desarrollados, con mucho porcentaje de agricultura en nuestro PIB, pero por otro lado tenemos muchas fábricas y tecnología avanzada, como el proyecto CEUS, que espero que todas estas circunstancias no le afecten porque para nosotros es fundamental que pertenezcamos a esa élite de la aeronáutica porque nos da imagen. Huelva no solamente se puede asociar a gambas, jamón y fresas, sería bueno que se nos escuchara también por aeronáutica. Y aunque hemos tenido un parón tremendo por las exportaciones a China, Atlantic Copper es una de las grandes exportadoras de Andalucía y eso genera también mucho PIB en Huelva. Si nos apretamos, podemos salir de cualquier sitio en crisis con tres ingredientes que son básicos: el trabajo, el esfuerzo y la formación. Y, añado siempre yo, con una pizquita de buena suerte, tiramos adelante.

Manuel Ángel Bracho, confeso entusiasta de las nuevas tecnologías, permanece estos días totalmente conectado. Manuel Ángel Bracho, confeso entusiasta de las nuevas tecnologías, permanece estos días totalmente conectado.

Manuel Ángel Bracho, confeso entusiasta de las nuevas tecnologías, permanece estos días totalmente conectado.

–¿Hay que reinventarse? ¿Buscar otros modelos productivos? ¿Más industria?

–Siempre hay que hacer un doble trabajo: reinventarse sin perder los orígenes. Si hemos sido capaces de sacar el mejor jamón del mundo, eso no lo podemos abandonar, pero tendremos que hacer algo más. Y que seamos productores del 90% de la fresa en España, no sale de carambola; hay mucho trabajo, mucha tecnología y hay que abrir muchos mercados. Hay también que automatizar y teletrabajar, y éste es uno de los grandes cambios que va a dejar esta crisis mundial, el fomento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. O nos reinventamos o nos reinventamos. Está claro. Y adaptarnos, nos tenemos que adaptar. Si no lo hacemos, nos extinguimos. ¿Que nos tienen que venir infraestructuras? Evidentemente, porque tenemos carencia. Mi abuelo, que emigró de Granada para acá, me decía de chico: “Huelva es un paraíso, tiene muchas potencialidades”. Y ahora a mi nieto le digo lo mismo, y no quiere decir que Huelva no haya avanzado, que sí y mucho, pero seguimos con ese diferencial con respecto a otras provincias.

–Para hablar de realidades en vez de potencialidades tienen que venir inversiones.

–En Huelva tenemos la costumbre de esperar a ver si viene alguien, un inversor, pero todo eso lo tenemos que hacer nosotros, porque nos llevaremos toda la vida esperando a alguien y no va a venir. O lo hacemos nosotros o no se hace. Lo que no hay que tener es complejo de inferioridad bajo ninguna circunstancia ni con nadie. En mi opinión, particular, creo que hay que poner una tarea sola e ir todos a la vez. Si es así, lo conseguiremos. Uno de los proyectos que ha tenido unanimidad ha sido el CEUS, y si somos capaces de sacarlo, cuando empiecen las obras y se resuelva, acometeremos el segundo. Pero vamos a conseguir el primero. Tenemos inversiones fundamentales, como el túnel de San Silvestre, que debe hacerla el Estado porque es de interés general; y si no lo es, que vuelva la competencia a la Junta de Andalucía, y si no tiene dinero, se recurre a la colaboración público-privada, porque las entidades financieras están deseando prestar dinero y así adelantamos la realización de las obras unos pocos de años. Pero es que tenemos también la presa de Alcolea, que está parada, igual que inversiones tan tontas y simples como el Archivo Histórico, por no decir ya la antigua Hacienda o el Banco de España. Si somos capaces de unir a todos los partidos políticos y las organizaciones de Huelva para pedir una sola cosa, una, y llevarla para adelante, estoy seguro que se irán haciendo cosas.

–¿Falta fuerza ciudadana?

–Los ciudadanos de a pie tenemos nuestra responsabilidad, y no hay quien nos la quite. Los políticos que nos representan también tienen su parte. Pero si la ciudadanía les pidiera responsabilidades, no saliendo a la calle a manifestarse sino no votándoles, entonces veríamos otra cosa. Además, en Huelva hay costumbre de que a la gente de aquí se le quita importancia, y cuando viene alguien de fuera, creemos que nos va a resolver todos los problemas. Hemos tenido, y tenemos, muy buenos representantes, muy buenas personas, como José Luis García Palacios, a quien premiamos en el Colegio y desgraciadamente fallecido, y verdaderamente hay personas que han transformado no solamente Huelva sino muchas cosas en España. No somos ni mejores ni peores, pero, insisto, no podemos tener un complejo de inferioridad, y en Huelva lo hay. Es verdad que somos pocos, apenas 500.000 habitantes en la provincia de Huelva y tenemos una barrera que es Sevilla y Cádiz, que entre los dos son casi 4 millones de habitantes; evidentemente es una barrera y grande. Pero uno juega las cartas que le tocan y debe tirarse un farolillo de vez en cuando para ganar.

Los valores de Huelva

–También aquí hay buenas cartas con la industria, la minería, la agricultura de primer nivel y un puerto en expansión.

–Esas cartas son fantásticas. El Puerto de Huelva, en concreto, puede ser la solución a nuestro problema de infraestructuras ferroviarias, y tiene un potencial fabuloso. Pero a nosotros nos falta industria transformadora; esa es nuestra espinita, que tenemos ahí clavada. La única que hay es la de Villanueva de los Castillejos y tendremos que intentar más posibilidades. No logro entender, si aquí se fabrican las planchas de cobre, por qué no tenemos una fábrica de hilo de cobre, que es lo fácil. Y no hay que ser extraordinariamente localistas; da igual donde se ponga una fábrica porque gente de toda una comarca, que va a trabajar en ella.

–¿Hacen falta también soluciones industriales para el interior?

–Eso está claro. De hecho, el Colegio de Economistas hace juntas de gobierno itinerantes, por todos los partidos judiciales, acercándonos a las distintas zonas, conociendo de primera mano al empresariado de allí, a la población, a los ayuntamientos. Más que preocuparnos por la crisis nos estamos ocupando de la crisis, en la medida de nuestras posibilidades, porque nos gusta ocuparnos de las cosas más que preocuparnos. La preocupación no sirve para nada.

–¿Qué cree que pasará después de todo esto?

–Lo mismo que nos acostumbramos a los controles de seguridad en los aeropuertos, y ya lo vemos como lo más normal, ahora a lo mejor tendremos que empezar a hacernos los test de contagio cada vez que vayamos a ir a algún sitio o a hacer alguna cosa. Seguro que habrá una serie de cambios y nos iremos adaptando, pero los eventos multitudinarios creo que no se debieran hacer muy pronto porque sería tirar por la borda todo este trabajo y sacrificio que actualmente se está haciendo. Después tendremos que ir paso corto, vista larga y a trabajar, como dicen en la Guardia Civil. Vamos a ponernos a trabajar y a mirar al futuro con esfuerzo y con trabajo. No nos van a llover el dinero y las soluciones, busquémoslas porque las excusas, las quejas y los culpables ahora mismo no nos arreglan nada. Y una parte importante de la solución es la formación. Insisto muchísimo en la formación. Hay que formarse y ahora mismo hay muchos cursos por internet que se pueden hacer. No nos pongamos a ver la televisión todos los días, tirados; vamos a ordenar nuestros días, con formación, que por internet se aprende absolutamente de todo, la parte teórica. Y lo primero, usar las nuevas tecnologías, que es la primera herramienta que hay que tener. El que no sepa hacer nada, lo va a tener muy duro.

–De entrada va a haber un lastre económico importante que sufrir.

–Evidentemente. Hay sectores que lo van a pasar muy mal, que van a estar afectados de forma directa. Para eso, desde el Colegio de Economistas y desde el Consejo General, hay equipos de trabajo continuado, haciendo una labor fantástica. Queremos seguir haciendo teletrabajo, y hay una página, economistas.es, con muchísima información, muchísimas preguntas con respuestas y soluciones para muchos casos, y si hay dudas que no vienen expresamente recogidas, se le pueden hacer consultas al mismo Consejo, evidentemente gratuitas, para que se pueda informar a todo el que desee.

–Ustedes están en primera línea, marcan el pulso de la calle. ¿Van a recoger esas necesidades que hay y les va a tocar transmitirlo?

–Exactamente. Simplemente, somos altavoces de todos los clientes nuestros. Nosotros per sé tenemos pocas necesidades; quien las tiene son nuestros clientes, las empresas, los autónomos, los pequeños empresarios, realmente los necesitados, y lo que pedimos es para ellos. Sabemos que las medidas ahora mismo no van a ser perfectas porque se toman con mucha urgencia, no digo improvisando pero casi, porque hay que solucionar problemas de manera urgente. Dentro de lo que cabe estamos dispuestos a colaborar con todas las administraciones para darle solución de la mejor manera. Hay situaciones muy complejas y algunas que no vamos a poder resolver porque son irresolubles pero por lo menos echemos imaginación y esfuerzo, trabajo y para adelante. Es fundamental que se sepa que nos ocupamos muchísimo de nuestros clientes, unos desde casa, otros en el despacho, pero le pedimos comprensión a las administraciones, que no somos máquinas. Y esperemos que los empresarios no tiren la toalla porque si nos quedamos sin empresarios, entonces sí que lo vamos a tener muy complicado.

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