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Un privilegiado enclave náutico

  • El núcleo costero acoge cada año a miles de veraneantes de la comarca y de otros puntos de la geografía nacional

Un privilegiado enclave náutico Un privilegiado enclave náutico

Un privilegiado enclave náutico / fotos: alberto domínguez

Es la playa de Moguer y Palos de la Frontera, por su ubicación. Pero también, por apego, es el litoral de numerosas personas de Bonares, Lucena y Rociana, entre otras localidades onubenses, así como también de Sevilla, Extremadura y otros puntos de la geografía nacional. Muchos vinieron hace años por primera vez y repiten cada verano. Otros, además, fijaron su residencia en este enclave mágico de la costa onubense. Es lo que tiene: Mazagón enamora.

Sin duda, no existe mejor atalaya del Atlántico. Desde sus acantilados se divisa toda la amplitud de la mar océano, bajo cuyas aguas descansan algunos importantes pecios, testigos de la Historia. A un lado del núcleo costero, las bellas playas vírgenes del Parque Nacional de Doñana y, al otro, la vecina y navegable ría de Huelva, con el continuo pasar de barcos y buques hacia el puerto de la capital.

La zona permite la práctica de deportes acuáticos como vela, windsurf y piragüismoLa franja litoral se extiende desde Ciparsa hasta el Parador Nacional de Turismo

El entorno de Doñana acoge esta extensa franja litoral de más de 9 kilómetros de blancas arenas, entre Ciparsa y el Parador Nacional de Turismo, a lo que se suma el atractivo del puerto deportivo, uno de los más modernos y con mayor número de amarres en toda la Costa de la Luz. Y, a su alrededor, el entorno de Doñana, que se recupera poco a poco tras el trágico incendio de junio de 2017.

En una de las paradas más concurridas de Mazagón, la de El Alcor, desde sus escaleras y a la lejanía se observa una imagen inusual a estas alturas del verano, como es la de los trabajos de regeneración de arena en la orilla, con una gran draga. Éste es el tema de conversación estrella de muchas personas que acuden a la playa.

Como todos los días, la familia Domínguez Morales -compuesta en el momento de hacer la fotografía por la abuela, hijos, nuera y nietos casi al completo- bajaba a la orilla. Residen en Moguer, pero durante el verano no faltan a su cita en esta playa, donde siempre han venido y en la que son felices.

Cerca de ellos está Lorena, de Bollullos, que también veranea en Mazagón y que acude esta vez con su tía Chari y sus amigos Carolina y Jesús, de Chipiona; Óscar y Florisel, de Dos Hermanas; y Norisi, de Venezuela. Acaba de aprobar las oposiciones a Secundaria, con plaza, por lo que se encuentra de celebración y merecido descanso antes del comienzo del curso académico.

En Chicago, otro rincón de Mazagón, Manoli llega al chiringuito después de acudir a una manifestación en la que cientos de personas denunciaron la situacion de esta playa, así como sus dotaciones e infraestructuras. Con su amiga Josefi acudía a tomar unas sardinas asadas, como casi todos los días. De ahí, a tomar un poco de sol y un baño.

Entre risas, peticiones y recuerdos, estas familias y amigos son ejemplos de cómo se pasa el verano en este enclave del litoral onubense, bien ubicado, con menos problemas de aparcamiento que otras playas y con mil y un alicientes por descubrir.

La familia Domínguez Morales, de Moguer, en la bajada de El Alcor.

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