Mario Casas /Actor "Si hiciera acción, me gustaría ser un actor como Tom Cruise"

  • La semana pasada estrenó en Netflix 'El practicante' y el 16 de octubre llegará a la misma plataforma 'No matarás'.

  • El intérprete habla de la dificultad psicológica de sus últimos papeles y de cómo llevó el confinamiento.

Mario Casas, en un festival de cine reciente. Mario Casas, en un festival de cine reciente.

Mario Casas, en un festival de cine reciente. / Efe

Ya no es el niño que hacía anuncios de chicles y de Telepizza. Mario Casas sigue conquistando a las féminas, pero ya tiene un bagaje profesional. Como él mismo dice, no hace ya de señor mayor, pero de casado sí, así que casi. Acaba de estrenar El practicante (Netflix), trabajo que encadenó con otros como Hogar e Instinto.

Mario, de niño, en un anuncio para la televisión. Mario, de niño, en un anuncio para la televisión.

Mario, de niño, en un anuncio para la televisión.

-Parece que le ha cogido gusto a los thrillers. 'El practicante', 'Contratiempo', 'El Bar', 'Hogar' y el aún por estrenar 'No matarás'.

–En El practicante Carles Torras (el director) me ha hecho el regalo de haber contado conmigo para hacer un personaje tan alejado de mí. El malo de la peli, podríamos decir, que no estoy tan acostumbrado a interpretar. Estoy contento porque creo que el trabajo está bien y eso para un actor, al menos para mí, es lo más importante. Pero he ido eligiendo los papeles según me iban llegando porque me gustaban; no es algo premeditado.

-He leído que en 'Hogar' necesitó ayuda de un psiquiatra, el suyo, para preparar el papel. ¿Para esta película también?

-Sí, sí, además con más motivo. En cuanto se confirmó que el proyecto salía adelante le llamé y le mandé el guión para que me diera más datos de los psicópatas. Cómo son, qué procesos mentales tienen... Es importante saber de qué se habla. Tenemos asociados a los psicópatas con la ficción, pero muchos están sumergidos en la sociedad y muy cerca de nosotros. Un vecino, tu primo, un amigo... Cualquiera puede tener algún trastorno.

Mario Casas, en 'El practicante', donde hace de un psicópata en silla de ruedas. Mario Casas, en 'El practicante', donde hace de un psicópata en silla de ruedas.

Mario Casas, en 'El practicante', donde hace de un psicópata en silla de ruedas. / Netflix

-¿Quiere huir de la imagen de 'chico guapo' que le han colgado, o no le importa que le encasillen?

-Yo creo que uno mismo y a sí mismo tampoco nadie a decir: "Joder, qué guapo soy". Uno suele verse siempre las cosas que no son tan buenas. Se trata de cómo te ve la gente y lo que opina, pero a uno mismo es difícil verse así. Hombre, a lo mejor Brad Pitt… (risas) Pero no creo que ni él se vea tan guapo (risas). De todos modos, me parece interesante decirl:, no quiero huir de nada. Habré elegido papeles de más mayor, más adulto, para poder aportar cosas nuevas y llegar a más gente, pero nunca renegaría de un público que consume un determinado tipo de cine. Si hay buen guión y buenos directores, voy adelante con el proyecto.

-Sus últimas caracterizaciones las ha llevado al límite. ¿Cuál es su frontera a la hora de una escena?-¿Se refiere a especialistas? (Sí, claro). Ninguno. Si lo puedo hacer, teniendo el tiempo para ensayarlo, lo haría. La adrenalina es parte de mi vida, lo disfruto muchísimo y en nuestro trabajo hay mucha. Tom Cruise es quien es porque lo hace él todo. Se involucra de una manera brutal y la película se eleva a otro lugar. Si hiciera acción, me gustaría ser un actor como Tom Cruise.

"Tras el confinamiento, hemos bajado el ritmo. Sólo falta que nos demos cuenta de que la actitud de cada uno, cuenta"

-En el confinamiento afirma que se dedicó a leer mucho, y a escribir.

-Sí, tenía una necesidad apremiante de plasmar sobre el papel ideas que había ido teniendo. Podría ser un corto, una peli... no lo he decidido aún, ni siquiera si verá la luz.

-¿Le cambió ese tiempo?

-Fue una locura. Yo vivo solo con mi perrita Cora, un bóxer blanco. Fue trabajo, trabajo... y de repente, el encierro. Creo que ahora todos nos tomamos la vida de otro modo y hemos bajado las revoluciones. Ahora sólo falta que nos demos cuenta de que tenemos que trabajar en equipo, que cada actitud cuenta y no todo depende de los políticos.

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