Accidente del duque de Edimburgo

Scotland Yard investigará el accidente del marido de Isabel II

  • La policía inglesa quiere concluir si la vista de Felipe de Edimburgo, de 97 años, no fue la que le jugó una mala pasada.

Felipe de Edimburgo, al volante de su Land Rover. Felipe de Edimburgo, al volante de su Land Rover.

Felipe de Edimburgo, al volante de su Land Rover. / Gtres

El duque de Edimburgo dijo después del accidente de tráfico que sufrió el jueves, que le deslumbró el sol. Al parecer, la colisión del Land Rover del marido de Isabel de Inglaterra con otro coche, en el que viajaba un bebé de nueve meses que afortunadamente salió ileso también, será investigado por Scotland Yard. La policía inglesa quiere confirmar que la vista de Felipe de Edimburgo, de 97 años, no fue la que le jugó una mala pasada y también saber si viajaba solo, sin ningún guardaespaldas, lo que sería una grave temeridad por su parte infringiendo las normas de seguridad de la monarquía británica.

Del choque de automóviles, el príncipe Felipe salió "conmocionado y aturdido", pero los ocupantes del otro coche, la conductora y madre del bebé, sufrió una fractura en el brazo y su acompañante, que viajaba en el asiento del copiloto, une pequeña lesión en al rodilla. Afortunadamente los daños personales fueron leves, aunque el coche del duque quedó completamente destrozado.

Un testigo presencial del accidente, quien sacó al marido de Isabel II del vehículo, ha contado a la cadena de televisión BBC que tras el siniestro le pidió que "moviera su pierna izquierda para poder liberar así su pierna derecha", y después le ayudó a salir. Este hombre, que fue el primer testigo en llegar a la zona del accidente tras ocurrir el accidente explicó que Felipe de Edimburgo, a pesar del susto y de tener "sangre", enseguida se acercó al coche con el que chocó y se interesó por el estado de sus ocupantes antes de que un guardaespaldas le llevara a casa. "¿Están todos bien?", preguntó.

Además el duque se sometió, como la otra conductora y según dicta la ley, a un control de alcoholemia, que en ambos casos dio negativo.

El duque es un gran aficionado a la conducción pero su hijo, el príncipe de Gales, ha expresado más de una vez su "preocupación" por el hecho de que su padre siga conduciendo a pesar de tener 97 años.

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