Opinión

¡Despierte, Sr. Casado!

  • El autor, catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla, critica la estrategia del líder de la oposición con respecto a Cayetana Álvarez de Toledo, ex portavoz del grupo parlamentario, y otros planteamientos

Pablo Casado. Pablo Casado.

Pablo Casado. / M. G. (Madrid)

Están ocurriendo últimamente en España muchas y muy graves cosas. Desde el ignominioso secuestro del Jefe del Estado hasta el primer asalto a la toma del Poder Judicial. Y los secuestradores lo justifican afirmando que fue un veto obligado por su propia seguridad, en una interpretación torticera del art. 66,2 CE. Se me antoja que o desconocen lo que significa vetar al Jefe del Estado o, lo que sería casi peor, si son incapaces de dotar de seguridad su presencia en un trozo de España, ¿cómo van a ser capaces de conseguir la de todo un pueblo?

Y Vd. sabe, Sr. Casado que no son razones de cortesía las que incendian la indignación popular sino de la más absoluta indefensión. Vd. tendría que haber ido ya a la Zarzuela y en nombre de los españoles mostrar su inquebrantable adhesión al Rey, un gesto que quizás le hubiera valido, además, un buen puñado de votos. Pero no es ya eso, no, es que era una obligación moral, más allá de un noble testimonio. A diario asistimos a teatrales representaciones de estrecharse manos unos y otros sin que ninguno se cuente luego los dedos. Vd. tendría que haber hecho esa visita, no para estrechar la mano sino para testimoniarle que ahí estaba su brazo para defender la Corona cómo se merece. Así creo que sí habría Vd. representado con dignidad lo que millones de españoles esperaban. Item más, Vd. observa los continuos intentos por parte del Presidente del Ejecutivo de suplantar al Jefe del Estado, pero una vez más, se ha ahogado en la vacuidad de sus gestos. Del asalto al Poder Judicial, solo decirle que lea una vez siquiera y despacio el art 117, 1 CE.

Pero Vd., perdida la firmeza y fogosidad que acreditara contra Saez de Santamaría y Cospedal, parece ahora estar en otros asuntos. Les preguntaba hace poco a los miembros del Gobierno, de qué se reían y qué aplaudían, del mismo modo que yo ahora le digo que ¿de qué parece Vd. estar tan satisfecho consigo mismo? En ese mismo ánimo lúdico me permito decirle que ha emulado Vd. a M. Mihura pero entre la todoterreno Ninette y el señor de Murcia ha elegido la peor de las opciones ofrendándole a la ban(ca)da azul su más preciado activo.

¿Hará ahora lo mismo con Isabel Díaz Ayuso y J.L. Martínez Almeida porque ambos gocen del reconocimiento popular por sus denostados esfuerzos? Hacía decenas de años que a nuestro panorama político no asomaban personas con la madurez, la brillantez y la visión política de sus tres correligionarios frente a los que Vd., Sr. Casado, parece solo afligirse sacrificándolos cual Herodes para satisfacción y tranquilidad de las Salomé de turno. ¿Son acaso también ellos otros dos versos sueltos? Le aseguro que lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos.

Más le valdría menos autocomplacencia y mirar con una mínima y sana envidia como otros toman la iniciativa que a Vd. le correspondía y que probablemente ni siquiera se decida a apoyar. No se queje luego si una vez más cualquier intento de recuperar el honor del país, le coge con el paso cambiado. Despierte y actúe. Cada vez le queda menos tiempo para convertirse en un partido serio. La actitud que le reclamamos es otra, la que combate la maldad, la ineptitud, las tinieblas de las que también por su falta de contundencia seguimos padeciendo. La única reforma que se desea es la que tiene que hacer Vd., porque a lo que hasta ahora asiste impávido, no es reforma sino ruptura. Observe como Europa subsiste en un continuo reformarse, por eso prospera y acabó con los populismos.

Definitivamente creo que tenía razón Cayetana. El debate cultural le coge muy lejos y así nunca equilibrará el tablero, es decir nunca se levantará ante la imposición de la superioridad moral de la izquierda. Ella tiene la formación y la visión de la que Vd. está dando muestras de carecer. Si ella defiende que el más noble valor democrático es propiciar que puedan vivir juntos los distintos, pruebe Vd. al menos a intentar que convivan juntos y en paz los iguales, pero todos, que somos muchos. Juntos, libres e iguales, ¿no le parece bastante ilusionante?

Pero Vd. se limita a pedir, nunca exige, pedir y conceder, sin admitir que enfrente tiene una tropa de desalmados que han hecho de la arrogancia, de la osadía, y del abuso, sus armas más eficaces. ¡Ya basta de complejos, Sr. Casado!, alinéese dónde más daño pueda hacer a la tibieza de esa pandilla y salga allí dónde está la luz. Ya no vale sólo una testimonial resistencia, no, hay que combatir por la verdad, la seguridad, la paz y la convivencia, y eso no se logra sólo con peticiones y concesiones. No caben ya alianzas frente a quiénes son maestros en el amago y las amenazas. Incluso la reprobación que solicita es un brindis al sol, porque conociéndolos lo entenderán como un volverlo a aprobar en sus narices. La indolencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia.

Cayetana Álvarez de Toledo Cayetana Álvarez de Toledo

Cayetana Álvarez de Toledo / M. G. (Madrid)

Despierte y vea qué espacio ocupa, pero hágalo con quiénes aún defienden y creen en España. Mire si alguien que solo ha evolucionado en Cs de niña mona a tonta útil es aún recuperable, pierda sus complejos con Abascal, y denos la satisfacción de ver a nuestros representantes luchar contra esta podredumbre plácidamente instalada en un poder ilegítimo. Invéntese algún Teruel existe y déjese de tibiezas. No le estoy invitando a la subversión, sino a la reversión. No quiero creer que lo de Vd. sea únicamente una inmersión para guardar la ropa.