Fructuoso Sánchez, 'Fortu'. Músico. Líder de Obús

"En la música, la jubilación no existe; si lo haces, mueres"

Fructu, líder de Obús. Fructu, líder de Obús.

Fructu, líder de Obús. / R. González

-Desde 1981, con Obús y para adelante.

-El secreto es creer y sentir lo que haces. El día que deje de sentir la melodía que hago me voy a retirar, pero lo llevo tan en la sangre...

-Entonces, hay Fortu para rato.

-En la música, la jubilación no existe; si lo haces, mueres. Aunque pagamos nuestros autónomos y nuestros impuestos, lo tenemos jodido. Voy a morir con las botas puestas. Mientras mi garganta pueda, estaré encima de un escenario. Ya tengo 62 tacos y cada vez que actúo rejuvenezco. Cada vez que veo a varias generaciones en primera fila cantando contigo me motiva para seguir.

-¿Y Obús sigue con las mismas ganas?

-El grupo está mejor que nunca, y lo digo con letras mayúsculas. Es la mejor banda de directo que hay en este país. 

-Lo dice con una seguridad aplastante.

-Lo demostramos; sentimos lo que hacemos. Tenemos una base rítmica muy joven con Fernando Montesinos y Carlos Mirat. Nos llevamos superbien en general. Eso lo notas en el escenario.

-El rock ha sufrido mucho durante estos años.

-En los 80, el fenómeno rock nacional tuvo su seguimiento. Actualmente la gente se mueve menos, sobre todo se mueve para los grupos de fuera. Ellos se llevan las divisas y nosotros las monedas. Hay mucho disfraz, hay gente que se pone la chupa cuando viene AC/DC o The Rolling Stones. Dicen que son rockeros pero con la boca pequeña.

-¿Qué le falta por grabar a Obús?

-Hemos grabado tantas canciones que muchas veces nos preguntamos qué vamos a hacer ya si ya lo tenemos todo presentado. Después tenemos el dilema de qué canciones elegimos cuando vamos a cantar en directo. En Barcelona vamos a hacer 35 canciones durante tres horas y media, algunas que nunca hemos tocado. Nos tiramos todo el año sin parar de trabajar.

-Desde su primer concierto con Obús a la actualidad todo ha cambiado mucho.

-El tema técnico ha cambiado. Antes llevábamos cuatro botes de luces, ahora hay robótica. El vinilo lo añoro. Siempre que sacamos un disco lo hago en vinilo. El sonido analógico me gusta para la voz y la guitarra. El digital produce la voz con menos cuerpo y hay muchas trampas en afinación. Hoy, con las técnicas que hay, cualquiera puede cantar.

-Lo de Obús fue un éxito inesperado.

-Antes de estar con Obús, llevaba mucho tiempo en la música. Ganamos el Villa de Madrid y pegamos el pelotazo. En cinco meses sacamos el disco y en siete meses fuimos la primera banda de rock española que llenó el Pabellón de Deportes del Real Madrid.

-Difícil de asumir para gente tan joven.

-Lo importante es que no se te suba a la cabeza. Hay que aceptarlo con naturalidad. En los 90, vivimos un momento muy complicado porque el rock empezó a cambiar y empezaron a desaparecer las bandas. Siempre he sido una persona muy sencilla y muy natural; sólo me lo creo encima del escenario y ahí soy el number one. A mi me encanta que me paren para hacerse una foto conmigo. Como vayas de estrella a todas horas acabas mal de la cabeza.

-También ha trabajado en solitario, ¿prefiere por su cuenta o al cobijo del grupo?

-Obús es mi vida. Soy compositor, tenía muchas canciones, y quería hacer un disco en solitario que no tenga nada que ver con el rollo Obús. Eran 60 años de inquietudes. No quería que se pudrieran estas canciones en el cajón de la mesilla. Nací con Obús y quiero terminar con Obús.

-Pero tuvo un parón con Obús.

-Cuando somos cuatro personas, opinamos y vivimos tantas horas juntos... Hubo una saturación de ideas, mezclas la música con la personalidad de la gente. Lo que se decidió era hacer un parón, que lo necesitábamos. Grabé dos discos con Saratoga. Decidimos que la tontería se nos había ido, volvimos e hicimos Al fondo del abismo.

-Saratoga funcionó bien.

-Recuerdo esa etapa con cariño, pero echaba en falta a los obuses. Hicieron un tributo y yo soy antitributo. Me sentí obligado a hacerlo y lo dejé. La experiencia fue muy positiva porque son buena gente y buenos músicos.

-¿Se nace o se hace rockero?

-Yo nací para ser rockero. La música de Obús no es heavy, hacemos hard rock más que heavy metal. Cuando metes un acorde distorsionado lo vinculan. Me encanta la etiqueta pero no me identifico.

-¿Mucho rock sobre el escenario?

-Obús hace siempre una fiesta y hacemos partícipes a nuestro público. No vamos de supermusicazos, aunque los hay. Ofrecemos canciones sencillas y directas.

-Vive en Aguadulce, Almería.

-Siempre he sido un enamorado de Andalucía, esta luz me encanta. Aguadulce es un paraíso, vinimos para un par de años, pero nos ha gustado tanto y nos han tratado tan bien que ya somos propietarios.

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