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Iván Palomares | Compositor

"El cristal lleva a la música a la sublimación del arte"

El compositor Iván Palomares

El compositor Iván Palomares / Natalia Gutiérrez

Iván Palomares (Madrid, 1977) será de los que vivan con nervios la gala sevillana de los Premios Goya el 11 de febrero. Compositor y director de orquesta, está nominado  por la banda sonora de Las niñas de cristal, película de Jota Linares que está disponible en Netflix.  Antes de poder recoger el premio de este año cuenta con otras veinte nominaciones y distinciones, como el  premio de la Música para el Audiovisual por su trabajo en la serie de Atresmedia La cocinera de Castamar. También le puso música a la serie jerezana de Prime Video, La Templanza, adaptación de la obra de María Dueñas y también estuvo nominado al Goya en 2019 por En las estrellas.

-¿Es más fácil hacer música para un drama?

-Hay que ser muy cuidadoso con la intensidad musical de ese drama. Hay que ir con pies de plomo para evitar caer en el exceso y 'sobreactuar'  con la música. Muchas veces la lágrima del espectador se consigue con todo lo contario, con sencillez, con humor, con humanidad y con mucha verdad.

-¿Cómo se prepara y se hace realidad una banda sonora como la de Las niñas de cristal?

-La productora Federation me puso en contacto con Jota Linares. Leí el guion y con conecté de forma inmediata, muy orgánica, visceral. Cunado se produce algo así te anima a crear música. Envié una pieza para el tema principal y Jota, el directo, aceptó que fuera el compositor de la película, con un maravilloso proceso de creación.

-¿Cómo desarrolla un proceso creativo así?

-La película genera unas necesidades de música en escena que son las que primero hay que hacer. Por un lado había que componer algunas piezas de baile originales y  que debían ser coreografiadas antes del rodaje e interpretadas por María Pedraza y Paula Losada, que están increíbles; y por otro adaptar el ballet original, Giselle, respetando la música original pero introduciendo cambios para acercarlo más al propio mundo onírico que debía tener esta banda sonora. Fue un placer trabajar con el coreógrafo Antonio Ruz, quien ha conseguido darle una expresión profunda y contemporánea a las piezas de ballet de la película.

-Por tanto, un músico nunca va por libre en una película. Y en este caso debe conocer bien al coreógrafo...

-La grabación del ballet no estuvo además exenta de aventuras. Esas escenas se grabaron en plenas navidades de la pandemia de 2020, se necesitaron muchos permisos y salvoconductos para viajar.  Para estas escenas dirigí a la maravillosa Orquesta de Extremadura, que ha hecho una interpretación  llena de sensibilidad y energía. Y en especial disfruté muchísimo con el director, Jota Linares, porque es una persona con un talento apabullante y una sensibilidad única. Casi un año después del ballet grabamos la banda sonora con la Orquesta Sinfónica de Bratislava, que supo entender el color tan personal que tenía que imprimir a la música: un tono orgánico, cercano, pero a la vez abstracto, onírico.

El compositor Iván Palomares El compositor Iván Palomares

El compositor Iván Palomares

-¿Dónde le podemos 'encontrar' al oír la banda sonora de Las niñas de cristal?

-En un mundo musical que, para mí, es una especie de limbo entre dos mundos, uno más luminoso y otro más oscuro en el que se pueden divisar y percibir los dos a la vez. Como director musical, dirigir y adaptar un ballet de repertorio como Giselle ha sido un viaje precioso. La banda me define en los fraseos, la dinámica, la sensibilidad, la gestualidad, a través de los maravillosos músicos que la han interpretado.

-¿Cómo ha incorporado para esta película un euphone (un instrumento tubular táctil)?

-Conocía el trabajo de un luthier en Nueva York, que ideó este tipo de instrumentos. Le pedí que nos fabricara uno con unas especificaciones y afinación única para la película. Es un instrumento que se toca con manos húmedas, frotando varillas de cristal que actúan en resonadores de metal, creando sonoridades sorprendentes. Busqué una afinación particular que permitiera obtener un efecto de sonidos binaurales y oscilaciones, como si surgieran de cristales en un ambiente acuático y misterioso.

-¿Una música de apariencia frágil?

.La música para danza tiene casi por definición una articulación y una expresión musical con mayor gesto, mayor plasticidad. Por eso el cristal, como sonido, era tan importante para la banda sonora. Como elemento está presente en el guión literario, algo frágil, siempre a punto de romperse. A través del ballet el cristal lleva a la música a otro extremo, al de la sublimación en el arte a través del sacrificio y también al de la enfermedad.

-Es una película que habla del sacrificio del arte y la soledad...

-Se asemeja a todo el camino que exige vivir en el arte. Uno puede ser creador pero no hacer arte y puede haber arte en las actividades más cotidianas sin necesidad de ser creador. A veces una partitura puede ser sacrificada y solitaria, pero otras veces no lo es. La dificultad, para mí, de vivir en el arte, pasa por el grado de sacrificio que nos imponemos en nuestro propio proceso de búsqueda, de superación, de enfrentarse a los miedos y a las limitaciones en cada proyecto y momento vital.

-¿Qué banda sonora de película le recetaría a una persona que sufre de ansiedad?

-Al contrario de lo que podría parecer como lo correcto, ula de Joker, de Hildur Guðnadóttir, que describe tan bien una enfermedad mental, puede ayudar más a entender lo que puede sentir una persona con ansiedad.

-¿Recetaría su propia banda sonora de Las niñas de cristal?

-Para mostrarla a los demás sí, para recetarla, igual no. Soy bastante pudoroso a la hora de mostrar mi trabajo.

-Para los nostalgia, proponga una canción.

-Mediterráneo, de Joan Manel Serrat y Departure, de Baths.

-¿Y es fácil hacer reír sin palabras?

-No lo es. Es muy difícil, y necesario, el trabajo del clown.

-¿Y a usted le gusta bailar?

-Bailo mal, lo reconozo. Pero el flamenco, La música africana y en general las músicas tradicionales de todo el mundo activan una parte muy ancestral dentro de mí que me llegan hasta el tuétano.

-Si se definiese con una  música...

-Sería una textura musical en continuo movimiento. 

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