El Rocío

Las filiales regresan a Huelva en un emotivo atardecer rociero

  • Emigrantes, en un recorrido histórico, entra en la ciudad por la avenida de la Ría

  • El hermano mayor de Huelva para 2019, Carlos Luis Quintero, recoge la bandera asuncionista

El camino del Rocío de Huelva se encuentra ya vacío. Atrás quedaron las pisadas, las plegarias y las promesas de miles de peregrinos que se echaron a las arenas hace tan sólo unos días en busca de la Blanca Paloma. Algunos de ellos, como los romeros de Emigrantes y Huelva, llegaron ayer al atardecer por fin a la capital, con rostros cansados, pero completamente llenos de Rocío. Y lo hicieron, como siempre, con la cálida acogida y la curiosa expectación de centenares de onubenses que salieron también a ver el paso de las dos hermandades rocieras de la capital. Huelva respondió con entusiasmo a la realidad rociera.

La tarde de ayer, con unas temperaturas realmente agradables, estuvo cargada de colores, estampas e intensas emociones. La ciudad, una vez más, se volcó con las filiales y con los romeros que acompañaban a sus carretas, muchos de los cuales se incorporaron a los cortejos de Emigrantes y Huelva en distintos puntos del camino, así como en la Punta del Sebo, el Muelle de Riotinto o la Comandancia de Marina. Como es tradicional, ambas corporaciones rocieras realizaron un vistoso recorrido por las calles del centro de la capital, para finalmente llegar con algo de cansancio y sueño a sus casas de hermandad, donde culminaron la larga peregrinación que comenzaron desde la ciudad la pasada semana.

Emigrantes llega de la peregrinación con la noticia de un hermano mayor para 2019

La Hermandad de Emigrantes, regida por la junta gestora presidida por Fernando Ramírez, fue la primera en llegar a la ciudad, con un recorrido distinto al que realiza todos los años, motivado por las obras quese ejecutan en la actualidad en la avenida de Guatemala. La filial llegó en torno a las 18:00 a la Punta del Sebo y siguió por la avenida Francisco Montenegro rumbo a Huelva, con entrada por el Muelle de Riotinto una hora y media después.

La organización del cortejo tuvo lugar en la avenida de la Ría, desde donde salió instantes después, para proseguir un histórico recorrido por la avenida de Italia, plaza del Punto, monumento a la Virgen del Rocío, Gran Vía, plaza de las Monjas, Rafael López, Puerto, San José, paseo de la Independencia, Ruiz de Alda, Santiago Apóstol, Lucena del Puerto y regreso a la capilla de la casa de hermandad. La filial ha vuelto a la capital con la alegre noticia de la candidatura de un hermano mayor para 2019, Francisco Marín, que será sometido a votación por los hermanos el próximo 31 de mayo. Ayer portaba a caballo el guion de esta hermandad.

Por su parte, la Hermandad de Huelva, con su presidente Antonio Sánchez de Piña a la cabeza, realizó con todos sus tradicionales carros el mismo recorrido que tuvo a la ida hacia El Rocío, pero a la inversa, entre sevillanas. Esta centenaria filial rociera llegó en torno a las 19:00 a la Punta del Sebo y desde allí continuó con decenas de peregrinos por la avenida Francisco Montenegro, con la ría de Huelva como testigo. Pasadas las 20:15, la comitiva hizo su especial parada en la Comandancia de Marina, donde la hermana mayor, Cinta Burguillos, entregó la bandera asuncionista al hermano mayor de la romería de 2019, Carlos Luis Quintero, quien partió delante de la junta de gobierno de la Hermandad de Huelva, para presentarse de esta forma ante la sociedad onubense. Lo ha hecho antes del cambio de vara y de medalla, que tendrá lugar el 9 de junio, durante la misa de acción de gracias que celebra anualmente la filial en la iglesia del Rocío, tras su vuelta de la aldea almonteña. La comitiva de Huelva tomó la calle Sanlúcar de Barrameda, plaza 12 de Octubre, Doctor Rubio, Gravina, Plus Ultra, Méndez Núñez, plaza de las Monjas, Gran Vía, Santa Ángela de la Cruz, Gran Vía, Alameda Sundheim, Federico Molina, Galaroza, Avenida de Andalucía, Vasco Núñez de Balboa, plaza Paco Toronjo y entrada en la casa de hermandad.

Uno de los momentos más intensos del atardecer rociero onubense fue el paso de las carretas portadoras de los simpecados de Emigrantes y Huelva por el monumento a la Virgen del Rocío, donde se volvieron a lanzar vivas a la Blanca Paloma. Otro de los lugares de interés en el itinerario de ambas hermandades por la capital fue su paso por el Ayuntamiento. Numerosos vecinos esperaron en este enclave la llegada de los caballistas y las carretas de las filiales. Emigrantes lo hizo poco después de las 20:00, mientras que Huelva lo hizo poco antes de las 21:00.

Ya en la noche, la comitiva de Emigrantes paseó por las calles del Molino de la Vega, para llegar a su casa de hermandad pasadas las 21:30. Huelva, después de atravesar el barrio de Isla Chica, llegó a su casa de hermandad después de las 22:00, entre vivas de los devotos de la Virgen del Rocío. Así, con los simpecados en sus respectivas capillas, entre el cariño y el fervor de los rocieros onubenses, con muchas vivencias para contar, la ciudad puso punto final a la peregrinación mariana de 2018. Los romeros deberán esperar más de 365 días para que el 5 de junio de 2019 camine a la aldea almonteña la Hermandad de Emigrantes y, una jornada después, lo haga la Hermandad de Huelva. Ahora es el momento de guardar los trajes de flamenca y de corto, las medallas, los botos y los sombreros. Y soñar con volver a echarse a los caminos rocieros. Hasta el año que viene.

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