El Rocío

La casa del peregrino rociero

  • Junto al Santuario del Rocío está la oficina que expide el Certificado de Indulgencias Plenarias

La aldea del Rocío vive sus últimos días previos a la romería, cénit anual de la actividad del santuario almonteño. Eso no significa que el resto del año la ermita onubense no reciba a miles de fieles, de los cuales algunos lo hacen en peregrinación individual o colectiva.

Para organizar esta actividad, la Hermandad Matriz de Almonte pone a disposición de los devotos la Oficina de Atención al Peregrino del Santuario del Rocío. Un espacio entre la tienda de recuerdos y el Tesoro de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío que tiene, en palabras de su director Manuel Galán, el objetivo de acoger y ayudar a todo el que los visite. Al igual que el Camino de Santiago, la peregrinación al Rocío permite obtener el Certificado de Indulgencias Plenarias.

Un perdón concedido por la Basílica de Santa María la Mayor de Roma para aquellos que cumplan las condiciones estipuladas. En este caso, asistir al Santuario del Rocío en la festividad de Santa María la Mayor (5 de agosto), el Lunes de Pentecostés o en las solemnidades de la Virgen María. Además, también se concede una vez al año el día que elija cada fiel y cuantas veces se acuda a la ermita almonteña en devota peregrinación colectiva.

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