2011 Elecciones

A por los veinte años

  • Rodríguez sigue sin rival. La quinta goleada del PP prorroga hasta 2015 la 'Era Perico', a expensas de que en el mandato entrante se despeje la madre de todas las incógnitas: el delfín

Rodríguez sigue sin rival. El PP celebró ayer su quinta goleada, en la plaza (todavía) inexpugnable de Huelva: Aún perdiendo un concejal, sus 14 escaños y una ventaja de más de 9.000 votos sobre la alcaldable socialista, Petronila Guerrero, prorrogan la 'Era Perico' hasta 2015 y escenifica la debacle general del partido del puño y la rosa, que ha cosechado su peor resultado en ocho años en la capital.

La ciudad votó conel corazón (secundando el eslogan de los periquistas) y con el corazón en un puñoestuvo hasta el último momento el equipo del alcalde, con el cuartel general del Hotel NH Luz convertido en un hervidero de tensión, pura euforia al cierre del escrutinio. "A pesar de todo lo que nos han hecho sufrir -aclamaba ayer Rodríguez entre ovaciones-, y a pesar de lo que algunos políticos y algunos medios nos hacen, hemos ganado por quinta vez y el pueblo de Huelva ha vuelto a confiar en el PP, no sólo en nuestra ciudad, sino que por vez primera en la historia de la democracia, hemos ganado en la provincia y en las ocho capitales andaluzas".

El regidor popular (que ya batió la marca del mandatario de mayor longevidad política en el Ayuntamiento) enfila, pues, los 20 años de Gobierno municipal, a expensas de que en el mandato entrante se despeje la madre de todas las incógnitas: el delfín que tomará el testigo del fotógrafo que en 1995 se presentó como independiente (la adscripción llegó en el ecuador de su primera legislatura) y acabó condenando al PSOE a una larga travesía en el desierto. En el caso que se avecina, un desierto de arenas movedizas.

"Voy a seguir siendo el mismo, -recalcaba ayer- gobernando para todos: para los que me han votado y los que no. Voy a seguir gobernando la ciudad durante las 24 horas del día y representando a Huelva con la dignidad que merece. Huelva -enfatizó- es una gran ciudad con un gran futuro y entre todos lo vamos a conseguir. Voy a poner al servicio de Huelva toda mi ilusión, experiencia, humildad, honradez y cercanía con la gente, para resolver sus problemas, en un diálogo permanente para atender las necesidades de la ciudad. Lucharemos para que retiren los fosfoyesos y nos traigan el AVE y la carretera Huelva-Cádiz".

Como en todos los comicios municipales, los personalismos han tenido un peso terminante en esta contienda, por cuanto la marca 'Perico Rodri' (pese al desgaste de 16 años en el sillón, que se refleja en la pérdida de un concejal y 2.628 votos respecto a 2007) sigue prevaleciendo en Huelva por encima de las siglas del PP, partido que se la juega a partir de ahora en la estrategia sucesoria. Sin embargo, las circunstancias especiales de estas elecciones, en un contexto tan convulso y en medio de un cuestionamiento del sistema democrático y del descrédito de la clase política, llevan a matizar el síntoma que anticipaban las encuestas: Rodríguez aguanta el tirón con un mérito residual (con la buena acogida de actuaciones como la reforma de la Gran Vía o el nuevo Mercado del Carmen) y también, en buena parte, gracias al demérito del contrario, visualizado en el retroceso general del voto socialista, en esta España de la crisis que ayer hizo de las elecciones locales un ensayo de lo que se avecina en 2012. Exhibición de fuerza para el PP y -en el caso de la capital onubense- subidón de fuerzas minoritarias de corte ecologista, como IU y la Mesa de la Ría, que han reforzado y amarrado respectivamente su representación municipal. Sus escaños son un azote a la inercia bipartidista, un símbolo de movilización social que recupera la estructura cuatripartita de la corporación onubense, una pluralidad en el Pleno que no se veía desde 1991.

Pese al derroche de medios y la ambición de su "programa de Gobierno", a la campaña de Petronila Guerrero se la ha llevado por delante este efecto arrastre, al no poder compensar la pérdida de posiciones del PSOE a nivel nacional y autonómico. Tampoco le ha sido favorable el aludido factor personalista y, de hecho, la comparativa entre los sondeos que Commentia elaboró para este periódico en febrero y a finales de abril refleja que la valoración de la candidata por parte de los onubenses ha ido decreciendo cuanto mayor era su grado de conocimiento popular, lo que se corroboró ayer en la encuesta definitiva.

El escándalo de los ERE fraudulentos en el ámbito andaluz o el eco de las obras faraónicas socialistas, promesas incumplidas (como los puentes a Punta Umbría), lo que el PP ha denominado las "inocentadas" del PSOE, han pasado también factura a un partido (históricamente el más votado en la provincia onubense) que se enfrenta a horas muy difíciles, ahora en su proceso de primarias.

Hablan las urnas: la enésima candidatura que ensaya el PSOE para recuperar esta codiciada plaza de Huelva, no ha tenido la suficiente impronta para propulsar el cambio en un escenario de desconfianza e indignación (el síndrome del 15-M), en el que el desempleo afecta a uno de cada tres onubenses en disposición de trabajar. Tasa de paro que la ciudadanía imputa al Ejecutivo de Zapatero (aunque el PSOE haya intentado desviar todas las culpas al Ayuntamiento, el alcalde ha rentabilizado en todos los discursos de la campaña este filón del panorama nacional), lo que no es óbice para que el Gobierno municipal asuma ahora su cuota de responsabilidad en esta batalla perentoria del empleo, en la que ninguna ayuda sobra.

Conscientes de que el desempleo es la principal preocupación de los onubenses, el alcalde ha asumido en esta campaña el compromiso de centrar el esfuerzo preferente del Consistorio en la creación de las condiciones propicias a la generación de riqueza y puestos de trabajo. Al menos sobre el papel, de las 386 iniciativas que recoge el programa del alcalde, más de 200 medidas van encaminadas a paliar los efectos de la crisis y promover el empleo en la ciudad de Huelva. Las recetas: licitaciones dirigidas expresamente a empresas onubenses (con cláusulas sociales para la contratación de parados); las ventajas fiscales y recursos a disposición de los emprendedores; la locomotora de un nuevo urbanismo comercial; el impulso a un turismo que sigue en la incubadora y, entre otros compromisos, la promoción de proyectos de industria blanda, como las iniciativas anunciadas para la segunda fase del Parque Huelva Empresarial o la apuesta por la agroindustria en la zona de La Ribera. Otro caballo de batalla, catalizador de la actividad económica: las infraestructuras de comunicación.

Con el eclipse de la crisis nacional, Rodríguez ha encontrado en las urnas la absolución política de una deuda municipal (cifrada por el regidor en 230 millones de euros) que en este último mandato se convirtió en su talón de Aquiles, poniendo en pie de guerra a empresas proveedoras de bienes y servicios, asociaciones, colectivos y funcionarios jubilados, y desembocando en la polémica semiprivatización de Aguas de Huelva, tabla de salvación financiera en estos últimos meses. Aunque todavía hay que mirar con lupa la respuesta de cada barrio y distrito censal (análisis que corresponderá a estos días de resaca), en principio, la coyuntura económica general parece haber servido también al alcalde de cortina de humo ante el retraso de sus proyectos estrella, entre ellos, el Ensanche Sur e Isla Chica.

En ambos casos, el PSOE ha puesto en bandeja al PP el argumento de contraataque: si esas actuaciones (con un gran potencial de generación de empleo) no son una realidad a día de hoy es, en primera instancia, porque los socialistas llevaron estas dos operaciones a los tribunales, y entre el desbloqueo político, institucional y judicial; y luego la sequía de la crisis, todo se quedó en punto muerto. A partir de ahí, estamos en un momento transitorio y de reinicio, en el que estos dos proyectos -si el regidor cumple su promesa o las zancadillas no le impiden cumplirla- pueden convertirse, junto a la realización de 450 obras en las barriadas, en los grandes protagonistas del mandato. Como lo ha llamado Rodríguez en esta campaña, el hito de la reconquista del Odiel, el Ensanche, pero también la del Tinto, la recuperación ambiental de las 1.200 hectáreas ocupadas por las balsas de fosfoyeso.

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