Manuel lagares. presidente de la comisión para la reforma tributaria

"El programa económico de Podemos me da risa y por otro lado me preocupa"

  • El catedrático Manuel Lagares (La Palma del Condado, 1941), clave en las reformas fiscales desde 1978, presentó en marzo al Gobierno la propuesta más ambiciosa de la historia reciente.

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-¿Qué perspectiva ve para la economía española?

-Yo la veo francamente bien. Hace un par de meses pensaba que el crecimiento podría llegar al 1,6% en 2015. Ahora creo de verdad que vamos a pasar del 2%, y el ministro De Guindos ha llegado a decir que nos podríamos aproximar al 3%. Sea lo que sea, es evidente que la economía española ha cambiado para bien y que estamos superando la crisis, aunque no hemos salido de ella. Sobre todo, la economía está cambiando de cara. De ser una economía volcada casi exclusivamente sobre la construcción y sobre el turismo, ha pasado a ser una economía exportadora y que también está empezando a darle más aire a la industria.

-¿Qué ha cambiado para que sea más optimista? ¿El petróleo?

-Primero, se han hecho unas reformas muy considerables, como la laboral. Segundo: se está reduciendo el déficit. El Gobierno actual entró con un déficit por encima del 11% y se encuentra hoy con un déficit del 6,6% y creo que este año va a cumplir claramente las previsiones. Tercero: los mercados internacionales. La posición del BCE está ayudando a que este país salga adelante. Todos estos factores dan confianza.

-¿Cree que la reforma fiscal del Gobierno puede ser efectiva?

-Yo he sido presidente de la comisión de la reforma fiscal. Se nos encargó un informe lo más amplio posible sobre todo el sistema tributario. Y así lo hemos hecho. Recomendamos un conjunto de medidas, y el Gobierno nos ha dicho que hay una parte que no puede adoptar ahora porque hace falta cambiar la financiación autonómica. Esos impuestos entrarán en la segunda vuelta de la reforma.

-¿Hay alguna medida de sus propuestas que eche en falta?

-Lo que ha tomado el Gobierno de nuestras propuestas es básicamente el IRPF y el Impuesto de Sociedades, aunque algunas cosas no las han hecho como nosotros habíamos dicho. Le dimos un tratamiento especial a la vivienda que el Gobierno no ha querido seguir en este momento, quizás porque se trata del IBI, que es un impuesto municipal. Pero creo que esta reforma en renta va a tener efectos muy positivos. El 31 de enero la gente lo notará en sus nóminas, y también al año siguiente. Nosotros pedimos que fuera todo en un año, pero el Gobierno ha sido más prudente.

-Tampoco incluye la reforma de las cotizaciones sociales.

-Aunque el Gobierno ha rebajado algunas cotizaciones, ésta es una medida fundamental y se tiene que hacer lo antes posible.

-¿Se siente satisfecho del resultado de la reforma del Gobierno?

-De lo que ha cogido de mis propuestas sí me siento satisfecho. Y me siento insatisfecho de lo que no han cogido, por ahora, insisto.

-¿El plazo de prescripción del delito fiscal es demasiado corto?

-Ese problema depende de la agilidad de los mecanismos administrativos y judiciales. Si son suficientemente ágiles, con cuatro años sobra.

-¿Qué le parece la quita a la deuda autonómica?

-La deuda autonómica es un auténtico lío. Mientras que el Estado se financia con una prima de riesgo de 116 puntos básicos, las comunidades no tienen esa capacidad porque obviamente los mercados les exigen una prima mayor. Por tanto, no me parece una mala idea que el Estado acabe asumiendo la deuda autonómica y la garantice ante los mercados.

-¿Qué opina del programa de Podemos, que ha hecho de la quita de deuda una de sus banderas?

-Por una parte, me da risa desde el punto de vista de un economista. Y por otra parte, me preocupa. Confío en que esas propuestas nunca lleguen a ponerse en marcha. ¿Usted se imagina qué sería una quita de la deuda española? Los mercados se volverían locos.

-Usted participó en el programa económico de los Pactos de la Moncloa. ¿Estamos en un momento de incertidumbre similar?

-No. Entonces ni había sindicatos ni Constitución y los partidos políticos eran recientes. Hubo que conseguir los consensos necesarios para empezar a construir el país, y que se diera por primera vez en la historia de España una Constitución en la que todos estuvieran contentos. Fueron circunstancias muy especiales que ahora no se dan. Pero es posible que una combinación electoral no favorable pueda obligar a pensar en algún tipo de acuerdo, no igual al de la Moncloa.

-¿Se refiere a una gran coalición?

-No tanto a eso como a un acuerdo de legislatura. No necesariamente tiene que haber un gobierno de concentración, sino un programa definido en el que los partidos más importantes se pongan de acuerdo para llevarlo a término.

-No da sensación de estabilidad el hecho de que el líder del partido que hace tres años gobernaba y apoyó una modificación de la Constitución ahora se manifieste en contra.

-Con todos los respetos, eso es una auténtica boutade. Se incluyó en la Constitución una cláusula para limitar la posibilidad de creación de déficit, algo absolutamente positivo para la economía del país. Así lo entendieron el Gobierno de Zapatero y el PP en la oposición. Y ahora sale este señor con otra historia. No me parece serio.

-¿La Constitución es un traje suficientemente amplio para resolver la financiación autonómica?

-La Constitución necesita algún cambio no fundamental. Desde el punto de vista de un independiente que no pertenece a ningún partido, el presidente Rajoy decía el otro día con muy buen criterio que no podemos discutir la unidad del país y que la soberanía nacional reside en todo el pueblo español, no en un trozo. O se toma una decisión de acuerdo con todo el pueblo español, o no se puede tomar. Otra línea básica es la Monarquía. Pero hay otras muchas cosas que sí se pueden cambiar. La Constitución no dice cuáles son las comunidades autónomas y deja abiertas sus competencias.

-Algunos partidos incluso defienden un Estado federal. ¿Eso no minaría el principio de solidaridad territorial?

-Un Estado federal es lo mismo que tenemos ahora. Muchos estados federales no tienen la autonomía que tienen las comunidades. La palabra federal ni nos quita ni nos añade nada. Yo sería muy respetuoso con el principio del artículo 2 de la Constitución: la soberanía nacional reside en todo el pueblo español, no en un trozo.

-También somos en teoría iguales ante la ley.

-Iguales ante la ley y en la prestación de servicios.

-Pero la existencia del régimen foral y del cupo vasco introduce una anomalía en estos principios.

-Esa anomalía no la introducimos nosotros en 1978. Procede de mediados del siglo XIX con motivo de la guerras carlistas. No sé si deberíamos meternos también en ese campo o dejarlo como está porque es ya una circunstancia histórica.

-Tras más de 35 años de Estado de las Autonomías, Andalucía sigue estando en el mismo sitio.

-Andalucía y Extremadura siguen en la cola de la distribución de la renta. Algo deberían reflexionar los andaluces, y yo lo soy, sobre qué está pasando realmente para que no hayamos cambiado nada pese al esfuerzo que se ha hecho.

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