Fernando Faces

España entra y encabeza la recesión

Pedro Sánchez, aplaudido esta semana en el Congreso Pedro Sánchez, aplaudido esta semana en el Congreso

Pedro Sánchez, aplaudido esta semana en el Congreso

La imagen de Pedro Sánchez, vitoreado y aplaudido por todos los congresistas del PSOE y de UP, celebrando el trofeo conseguido de 140.000 millones de euros del Fondo Europeo de Recuperación, fue patética. ¿Que celebraban? ¿Que somos los más dañados por la crisis y que nuestra economía es la que más está cayendo de toda la Unión Europea? No es responsable en un momento en el que los brotes están descontrolados y la economía entrando en una gran recesión hacer este tipo de alardes, que provocan frustración y pérdida de confianza en los ciudadanos y mosqueo y enfado en la oposición, a la que por otra parte se está pidiendo cooperación para reconstruir el país.

Da la impresión de que nuestros gobernantes, que piensan en sí mismos y a muy corto plazo, no han acabado de comprender qué nos enfrentamos a la mayor crisis en tiempos de paz.Las subvenciones que España puede obtener del fondo europeo de 72.000 millones de euros y 68.000 de créditos, son necesarias para iniciar la recuperación del país, pero no son suficientes.

Si se cumplen las previsiones del Banco de España y otros organismos internacionales, este año España puede perder entre el 10 y el 15% de su PIB. En el escenario más adverso la perdida de PIB podría alcanzar los 200.000 millones de euros. Tan sólo en el sector turístico los empresarios pronostican una pérdida que podría llegar a los 85000 millones de euros. A finales del mes de mayo el déficit público del Estado ha alcanzado la cifra de 48.800 millones de euros, un 4,39% del PIB , que a final de año podría llegar al 14% en el escenario más adverso, y a una deuda pública del 120% del PIB.

Es decir, qué estamos hablando de un déficit de 180.000 millones de euros y una deuda pública de un billón y medio. Se podrá comprender, a la vista de estas cifras, que una ayuda de 72.800 millones es importante, pero no suficiente para solucionar los problemas de España tanto de crecimiento cómo de son sostenibilidad de su deuda.

El potencial de crecimiento de la economía española y su sostenibilidad no solo es cuestión de dinero, sino más bien de buen Gobierno y de reformas orientadas al crecimiento de la productividad.

Por otra parte la Eurozona exigirá que esta ayuda se dirija a reformas y a inversiones digitales, tecnológicas o medioambientales que mejoren el potencial de crecimiento del país. Pero en ningún caso permitirán que sean destinadas a tapar los agujeros del déficit y la deuda. Para esto son necesarias las reformas. Pedro Sánchez acaba de anunciar en la conferencia de presidentes de comunidades autónomas celebrada en La Rioja qué va a ser él mismo el que dirija y controle la gestión del Fondo de Recuperación, asistido por una comisión interministerial y controlado por el gabinete de presidencia. Un anuncio verdaderamente preocupante e inquietante.

Pero la realidad acaba imponiéndose a los sueños y a las utopías. Al día siguiente de hacer estas declaraciones el Instituto Nacional de Estadística comunicaba el avance provisional de los grandes datos de la Contabilidad Nacional del segundo trimestre de 2020. Según el INE el PIB de España se ha desplomado en el segundo semestre de 2020 un 18,5% trimestral y un 22,1% anual. La mayor caída de la serie histórica del INE desde 1970. Habría que remontarse a la guerra civil o a la guerra de Cuba para contemplar una caída semejante. España capitanea y encabeza la lista de países europeos que han entrado en recesión y qué son: Portugal (-14,1%), Francia (-13,8%), Italia (-12,4%), Bélgica (-12,2%) y Alemania (-10,1%).

Todos los motores que impulsan la economía española están afectados. El confinamiento, la desconfianza y la incertidumbre extrema están detrás del debilitamiento de la demanda interna (-19,1%). Son los motores que han impactado en mayor medida en la economía en los últimos años: el consumo de los hogares (-25,7%), la inversión empresarial en capital fijo (-26,8%) y la vivienda (-30,9%). También caen fuertemente las exportaciones (-38,6%) y las importaciones (-33,11 %.) Destacan las caídas de las exportaciones de servicios (-93,7%) y del turismo (-93%), de tal manera que la demanda externa contribuye negativamente al PIB en -2,9%.

Desde el lado de la oferta los sectores más castigados son la construcción (-29,8%) , la industria y los servicios. El PIB de España ha retrocedido 14 años hasta el año 2006. Los esfuerzos de más de una década se han perdido. La recesión es severa y totalmente dependiente de la futura evolución de la pandemia. Es muy importante entender que un nuevo confinamiento por rebrotes no controlados y generalizados nos llevaría a una prolongada recesión en forma de W. Es responsabilidad del Gobierno ,de las instituciones, de las empresas y de los ciudadanos .

Como el agua en el desierto, las ayudas que se recibirán del Fondo Europeo de Recuperación tendrán que administrarse con el mayor rigor y eficiencia, con dos objetivos: restaurar el potencial de crecimiento de la economía española, avanzar en la digitalización y hacer que el crecimiento sea sostenible medioambientalmente y socialmente. Para lo cual serán necesarias grandes reformas y adecuados proyectos de inversión qué impacten en una mejora de la productividad y también de la sostenibilidad del crecimiento. En esto es en lo que tiene que trabajar el Gobierno en el corto plazo: en especificar y diseñar las reformas necesarias y seleccionar y desarrollar los proyectos de inversión que serán financiados por el Fondo Europeo.

Los proyectos de inversión tendrán que tener el visto bueno de la Comisión Europea y del Consejo Europeo y además tendrán que ser financiados financiados por el fondo y la cooperación Público privada. Las sucesivas disposiciones estarán controladas y su liberalización estará condicionada al fiel cumplimiento de las reformas pactadas y el desarrollo de los proyectos de inversión comprometidos. Los presupuestos generales del Estado tendrán que estar perfectamente alineados con las reformas y los proyectos de inversión y los objetivos de Bruselas. De aquí la importancia del necesario consenso del Gobierno y la oposición en la aprobación de los presupuestos de 2021, ya que son los presupuestos de la recuperación de España, de su modernización y del cumplimiento de los compromisos adquiridos pon una Europa solidaria.

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