Fútbol

La solidez táctica del Cholo contra la duda por las bajas de Zidane

  • Será la primera visita de Zidane al Vicente Calderón, un estadio donde siempre ganó como jugador las cuatro veces que lo pisó. Lleva 28 partidos sin ser derrotado.

Simeone y Zidane. Simeone y Zidane.

Simeone y Zidane. / Efe

En la pizarra, el derbi madrileño enfrenta a la solidez táctica del Cholo Simeone, con la que su Atlético de Madrid volvió a ser un grande con un rigor a imagen y semejanza de su técnico, a la duda de Zinedine Zidane por las bajas, pendiente de la presencia de Karim Benzema para modificar su habitual sistema.

Los sistemas de Simeone han ido evolucionando, en función de sus jugadores en la plantilla, desde un 4-4-2 de partida. Las muescas de alegría rojiblanca en su revolver, en un derbi que dejó de tener el color blanco para comenzar a teñirse de rojiblanco, tuvieron en la mayoría de las ocasiones una zona de influencia clara en el centro del campo. Las batallas las comenzó a ganar el Atlético en esa zona, con superioridad a su rival, para desde ahí intentar explotar los flancos débiles madridistas: las espaldas de laterales de largo recorrido, las acciones a balón parado, el escaso repliegue de sus jugadores de ataque.

El equipo que se perfila titular no deja dudas a Simeone, que ha dado un paso al frente en el capítulo ofensivo, perdiendo en ocasiones tanta seguridad defensiva del pasado. El paso de Koke Resurrección al centro del campo ha sido clave para ganar en belleza y eficacia, teniendo que aumentar su prestación defensiva junto al escudero Gabi. La opción de meterse por dentro de Saúl Ñíguez aumenta la presencia en la medular y deja en momentos del partido la banda como vía libre al espíritu de extremo de Juanfran Torres.

En la izquierda habita el jugador desequilibrante que todo equipo desea, Yannick Carrasco, el encargado de la fantasía rojiblanca junto a Antoine Griezmann que comparte delantera en la conexión gala con Gameiro. Las armas a contrarrestar por Zidane son claras. Ahora debe decidir sus hombres y, sobre todo, el dibujo a emplear en función de bajas que le condicionan.

No tendrá a ninguno de sus mediocentros defensivos, Casemiro ni Toni Kroos, y tendrá que improvisar retrasando la posición de Mateo Kovacic. Un parche. Pero de quien depende todo es de Karim Benzema. La presencia del francés en punta de ataque empuja a un 4-3-3 con la necesidad de Cristiano Ronaldo y Gareth Bale de no pensar solo en generar peligro y ayudar a sus laterales en las subidas de Juanfran y Filipe Luis.

Es paradójico, pero tácticamente a Zidane hasta le vendría bien no forzar a Benzema. La entrada al equipo titular de Lucas Vázquez reforzaría el centro del campo, aumentaría el equilibrio, con un 4-4-2 si arropa a Kovacic con Luka Modric, o incluso un 4-2-3-1 para que Isco aparezca por su zona preferida, la media punta, Lucas caiga a la derecha y Bale explota su banda natural, la izquierda, con Cristiano de nueve.

Será la primera visita de Zidane al Vicente Calderón, un estadio donde siempre ganó como jugador las cuatro veces que lo pisó. Lleva 28 partidos sin ser derrotado y, probablemente, encara el día en el que mejor debe mostrar su mano de entrenador en el reajuste de sus piezas en el tapete. El examen que representa el Cholo siempre es el más duro en lo táctico. El espectáculo llega a las pizarras.

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