San roque de lepe

No responde a las expectativas

  • Decepcionante temporada del conjunto aurinegro, que acabó la liga 14º

  • Faltó estabilidad en el banquillo y el equipo tuvo tres entrenadores: Chiqui, Candi y Rueda

El San Roque ha dado más decepciones que alegrías a sus aficionados; en la imagen, los jugadores aurinegros celebran un gol durante un partido en el Ciudad de Lepe esta temporada. El San Roque ha dado más decepciones que alegrías a sus aficionados; en la imagen, los jugadores aurinegros celebran un gol durante un partido en el Ciudad de Lepe esta temporada.

El San Roque ha dado más decepciones que alegrías a sus aficionados; en la imagen, los jugadores aurinegros celebran un gol durante un partido en el Ciudad de Lepe esta temporada. / josué correa

Acabar la liga clasificado en la décimo cuarta plaza de la tabla con 45 puntos, sólo 4 por encima del descenso y a 19 del play-off de ascenso, indica que la temporada, se llame como se llame un equipo, no se puede calificar de exitosa, ni muchísimo menos. Esta apreciación se agrava todavía más en el caso del San Roque de Lepe, que arrancaba la competición allá por el mes de agosto del año pasado con el objetivo de pelear por el ascenso a 2ªB y ha terminado mucho más cerca del descenso que de ese pretendido ascenso.

También comparte esta opinión una de las voces más acreditadas en el seno del club aurinegro, su director deportivo Manolo Santana, al que no le cuesta nada admitir que "la temporada no ha salido como queríamos", afirmando con rotundidad que "ha sido un fracaso por parte de todos, comenzando por mí".

Han pasado ya más de dos semanas desde que acabó la liga, tiempo suficiente para haber reflexionado sobre las causas de este fracaso, sobre todo para evitar que se repitan en la próxima campaña. En este sentido, Santana admite que el primer error puede que viniera de la decisión de confirmar a David Torres Chiqui como entrenador de la plantilla. El buen final de la temporada anterior llevado a cabo por el equipo con el propio Chiqui en el banquillo llevó a renovarle como entrenador del San Roque, a pesar de conocer las circunstancias laborales del entrenador sevillano, una de las principales razones que acabaron provocando su salida del club cuando no se habían disputado más que cinco jornadas de liga.

Su sustituto en el banquillo, el técnico onubense Cándido Rosado Candi, tampoco fue capaz de encarrilar la trayectoria del equipo en las cuatro jornadas que estuvo al frente de la plantilla, tras las cuales presentó la dimisión, según sus propias palabras, "por no poder desarrollar mis funciones como considero que un entrenador debe hacerlo".

Antonio Rueda fue el elegido para ocupar la vacante dejada por Candi, aunque sus comienzos como inquilino del banquillo no fueron todo lo positivos que cabría esperar, con una victoria y tres derrotas en sus cuatro primeros partidos, pero por lo menos aportó cierta tranquilidad al vestuario, algo que no había existido desde que comenzó la liga. Esta tranquilidad, unida a la recuperación de futbolistas importantes de la plantilla y a la llegada en el mercado de invierno de algunos refuerzos, trajo consigo durante enero y febrero la mejor racha de juego y resultados del San Roque en la temporada recién finalizada, hasta el punto de hacer creer a sus aficionados que todavía era posible reengancharse a la pelea por el ascenso.

Sin embargo, había sido mucho el terreno perdido durante la primera mitad de la liga, llegando incluso en algunos momentos a coquetear con los puestos de descenso, que a pesar del esfuerzo realizado por acercarse a la zona de cabeza, este San Roque 17/18 se quedó en terreno de nadie muchas jornadas antes del final de la liga regular, sin opciones de ascenso y con la salvación virtualmente conseguida, lo que dio paso a unas últimas siete jornadas en las que la desidia y la apatía del equipo provocaron que solo se lograse un único punto de 21 posibles, un dato que, lógicamente, ha sentado muy mal en el seno del club y entre los aficionados aurinegros.

En estos últimos partidos muchos de los jugadores y el propio Antonio Rueda se jugaban buena parte de sus opciones de estar en el equipo el año próximo. Visto lo visto, esta posibilidad se puede haber esfumado para muchos de ellos, lo que significa que en la temporada 2018/19 se va a volver a ver un San Roque con muchas caras nuevas y que tendrá poco que ver con el que se ha visto en la última campaña.

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