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¿Más lesiones?, debate abierto

  • Nadal y Federer chocan al analizar si el exigente circuito afecta al físico

Roger Federer. Roger Federer.

Roger Federer. / MAST IRHAM / efe

Rafael Nadal y Roger Federer cicatrizaron ya hace tiempo sus heridas. Compartieron un histórico dobles en la Copa Laver e inauguraron juntos la academia del español en Mallorca, pero siguen teniendo ideas muy diferentes sobre lo que debe ser el tenis. La serie de lesiones que están sufriendo los jugadores de élite en los últimos tiempos refleja como pocos temas esa grieta. Nadal dispara cada vez que puede contra la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) y pide cuidar más la salud de los jugadores. El suizo, sin embargo, no ve que haya un epidemia de lesiones coincidiendo su punto de vista con el del ente rector del tenis.

"Para mí, es coincidencia", dijo el helvético a su llegada a Australia. "Es como en un equipo de fútbol, a veces hay temporadas con más jugadores lesionados que otras". Un pensamiento diametralmente opuesto al del balear, quien dejó Melbourne en llamas tras retirarse con problemas en la pierna derecha en su encuentro de cuartos de final ante el croata Marin Cilic. Las pruebas a las que se sometió determinaron que sufre una lesión de grado 1 en el psoas ilíaco, por la que estará estará unas tres semanas de baja. "La lista (de lesionados) es demasiado grande y habría que plantearse si se están haciendo todas las cosas bien en el sentido de la salud", aseguró Nadal, uno de los que sufrió en los últimos tiempos problemas físicos de gravedad importante. Otros fueron Djokovic, Murray (recientemente operado de la cadera), Wawrinka, Nishikori o Milos Raonic ,entre otros.

La ATP insiste en que no hay más lesiones si se mira el circuito en su conjunto. "No hay más lesiones. Es un porcentaje similar al de años anteriores", señaló el organismo. "Lo que sucede es que dentro de ese grupo ahora hay más jugadores de las primeras posiciones", agregó.

"Cuando se lesionan los jugadores top todos nos enteramos", reflexionó Federer. "Pero tal vez hay otros tocados ahora de los que no estamos hablando porque están jugando en la pista 25. Creo que eso también hace una diferencia", dijo el suizo.

Durante el Masters de Londres Federer pidió también considerar el factor de la edad a la hora de analizar si el circuito se ha convertido o no en una trituradora. "Si nos quitaran a todos diez años, probablemente estaríamos todos mejor", bromeó entonces. "En el pasado, muchos jugadores se retiraban a los 30 años. (Stefan) Edberg, (Pete) Sampras..., era normal que a los 29 ó 32 años empezarán a pensar en el final de su carrera. Ahora todos esperamos jugar hasta los 36. Y cuando alguien con 31 se lesiona dicen: 'Dios mío, ¿cómo puede ser posible?' En realidad, es un asunto normal", comentó. Para Nadal, en cambio, no hay nada de normal y teme por su estado de salud una vez que acabe el tenis para él. "Al final estamos hablando de que somos personas y hay vida más allá de la carrera deportiva. A mí a veces se me hace complicado y duro pensar cuando termine en qué estado voy a terminar", indicó. El problema, según Nadal, no radica únicamente en la cantidad de torneos que componen cada temporada, sino en las superficies. Las pistas duras, más agresivas para las articulaciones, ganan cada vez más terreno.

Ante esta situación, el entrenador argentino Tito Vázquez propone aumentar los meses sin actividad. "Hace varios años vengo sosteniendo, en contra de la voluntad popular, que el tenis debería tener como mínimo seis semanas al año sin calendario de competencia profesional como sucede en la mayoría de los deportes", escribió. "Nadie duda que la tecnología, los conocimientos sobre la preparación, la dieta, el dinero y el equipo que rodea al jugador ha prolongado las carreras de los mejores del mundo. Pero seamos sinceros. Tras el US Open, el nivel o la calidad del juego decae de forma contundente".

Federer insiste en que la responsabilidad de cómo se arman los calendarios, al fin y al cabo, es de los propios jugadores. Las diferencias de ideas, sin embargo, no implican que el suizo no se preocupe por la salud de su amigo Nadal. "Le escribí a Rafa antes de irme a dormir para ver cómo estaba. Estoy feliz de que las noticias no hayan sido tan terribles. No es bonito ver a un amigo salir así", señaló el helvético tras el abandono del español.

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