Cartaya Peñarroya | Crónica

Un inoperante Cartaya no pasa del empate ante el Peñarroya (0-0)

Lolo, jugador del Cartaya, se va de un rival en un choque anterior. Lolo, jugador del Cartaya, se va de un rival en un choque anterior.

Lolo, jugador del Cartaya, se va de un rival en un choque anterior. / Alberto Domínguez (Cartaya)

El Cartaya se está pensando comprarse un arcoíris. En un partido fuera de casa no se pueden tener ocho ocasiones de gol y no marcar ninguna. Hay otros apéndices a tener en cuenta que justifican el insulso empate a cero. Pero lo esencial es que el conjunto de Limón carece de un asesino de área, enfermedad que ya le alcanza a los huesos. En todo caso, si no es por una cosa es por otra. Y así hasta la eternidad, en la decepción permanente, en otra nota negativa ante un oponente, el Peñarroya, que celebró el empate como si hubiera ganado un título. No es para menos. Sin entrenador, sin jugadores y sin plan. Todo desde el alma. Y con eso le bastó para sostenerse ante un Cartaya que semana tras semanas siempre hace lo mismo. Hombre por hombre y ahí se queda. Y ya lo apuntaron hace tiempo: si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo. Otra vez la burra al trigo.

Se presentaba el Cartaya en Peñarroya con cuentas pendientes. La fundamental, poner en valor su personalidad y cualidades ante un adversario menor. Y ciertamente arrancó el partido queriendo ir sin venir, todo rumbo norte y al que le dé que perdone. Y a los cinco de partido tuvo la primera, de Novoa, con un tiro que salió rozando el poste. Luego vino una de Pitu, a córner, cuando se cantaba gol. Probó fortuna Lolo a balón parado, rozando el travesaño y para concluir la primera parte, gol anulado a Sebas por fuera de juego. Así dentro de una primera mitad que fue de más a menos, algo habitual en el equipo de Limón, al que se le marcha la efervescencia por debajo de la puerta y no se entera.

Probó fortuna Lolo a balón parado, rozando el travesaño y para concluir la primera parte, gol anulado a Sebas

La segunda mitad comenzó fría como el ambiente. Y en esa tesitura, el Peñarroya, que rehuía la batalla porque no tenía balas ni tanques, se sostuvo sin poner el corazón a tope. Hasta que en el minuto 63, cuando el equipo de Limón se percataba de su imprudencia, al dejar pasar los minutos, tuvo un arrebato de locura y sumó dos ocasiones que ni pintadas. Primero Lolo con un disparo que despejó Miguel como pudo y luego Dani Pérez, en el rechace, con toda la portería para él se la volvió a sacar el portero. No sé quien ha mirado a este chico, pero las ocasiones que desperdicia son dignas de estudio.

Hasta tres ocasiones más tuvo el Cartaya de ahí al final, la última a la desesperada, pero ni por esas. Ya no le sirve ni el camino de la criminalidad, y entiendan bien el término aplicado. Tiene el Cartaya como apuntamos arriba un problema con claro síndrome de gol. Y los otros apéndices que pasan por cambiar radicalmente la puesta en escena, no vivir de los arrebatos y de cargarse ya a algunos que han tenido más oportunidades que el Platanito. Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Se entera todo el mundo menos el Cartaya. Una pena.

FICHA TÉCNICA

Peñarroya: Miguel, Osuna, Tena, Pedro, Tony, Fontalba, Alberto, Álex Gil (Chechu), Sebi, Lolo y Matías.

Cartaya: Bocanegra, Manuel, Novoa, Quino, Franci Ruiz, Mario, Sebas, Fernando Vaz, Pitu (Canito), Lolo y Guille (Dani Pérez).

Árbitro: Sánchez Jordán, de Jaén. En un partido sin problemas tuvo un lunar importante al no expulsar a Fontalba. Amonestó en los locales a Fontalba y Alberto.

Incidencias: Unos 200 espectadores en el Municipal Casas Blancas de Peñarroya.

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