Tercera División

El San Roque destituye a Álex Hornillo

  • El club prescinde del entrenador tras cosechar cuatro derrotas y una sola victoria en las cinco últimas jornadas

Álex Hornillo da instrucciones durante un partido. Álex Hornillo da instrucciones durante un partido.

Álex Hornillo da instrucciones durante un partido. / Miguel Ángel González

Es la ley del fútbol, no hay otra. La cadena volvió a romperse por el eslabón más débil y los resultados en las últimas jornadas han provocado que Álex Hornillo dejase ayer de ser entrenador del San Roque de Lepe. Un triunfo y cuatro derrotas en las últimas cinco jornadas y un balance total de seis partidos ganados, dos empates y seis derrotas, 20 goles a favor y 20 en contra, que dejan al equipo lepero en la 12ª posición con 20 puntos, a 4 del descenso y a 7 del play off de ascenso, han llevado a la directiva del club a tomar esta decisión.

Hasta aquí lo que suele ser habitual en cualquier club de fútbol cuando los resultados no acompañan las expectativas creadas. Pero en esta ocasión hay otros muchos condicionantes que han llevado a que haya sido tan corta la primera aventura de Hornillo como entrenador tras colgar las botas en el Coria al final de la temporada pasada.

Buscando evitar que se repitiera la situación de la campaña pasada en la que hasta tres entrenadores se sentaron en el banquillo aurinegro, además de dos periodos de interinidad entre un técnico y otro, la comisión deportiva del San Roque eligió a Álex Hornillo como entrenador de la plantilla. Avalado por su trayectoria como futbolista en las cinco temporadas en las que vistió la camiseta amarilla y negra, la figura del hasta ayer entrenador del equipo suscitó unanimidad y consenso en todo el entorno de la entidad aurinegra tras la mala experiencia vivida el año anterior.

A pesar de un comienzo de competición con algunas dudas, tres victorias consecutivas entre las jornadas 7 y 9 le permitió al San Roque igualar a puntos con la cuarta plaza, lo que parecía confirmar que las expectativas creadas al conocer la composición de la plantilla para este año y lo demostrado durante la pretemporada no iban muy desencaminadas sobre las posibilidades del equipo de estar peleando por uno de los cuatro puestos de play off de ascenso al final de la liga regular. Pero ha bastado que llegase una racha de malos resultados para que comenzasen a aflorar los desencuentros que existían dentro de una plantilla compuesta por jugadores de muy diversas procedencias y, sobre todo, dentro del cuerpo técnico del equipo lepero.

Dentro del organigrama técnico del San Roque existe una figura que ha estado siempre presente en las dos temporadas anteriores y en lo que va corriendo de esta, justo desde que la empresa AMC-FC, liderada por Antonio Gaitán, arribase en la entidad aurinegra. Se trata de Adrián Gaitán, hijo de Antonio Gaitán y poseedor del título de entrenador de 2ª nivel, que ha formado parte de los cuerpos técnicos de David Torres Chiqui, Cándido Rosado, Antonio Rueda y, hasta ayer, Álex Hornillo. Del peso que haya podido tener Adrián Gaitán en la toma de decisiones en todo este tiempo solo pueden hablar los jugadores y técnicos que han pasado por el San Roque en estas dos temporadas y pico.

"Quizá mi mayor error fuera aceptar las condiciones con las que firmé”, asegura el exentrenador

Tras su salida del club, Hornillo declaraba que “quizá mi mayor error fuera aceptar las condiciones con las que firmé” y reconocía “que yo soy el primero que ha cometido errores”, señalando además que en estos últimos años “todo el mundo que llega, ya sean jugadores o técnicos, no pueden ser malos”, para concluir afirmando que “más allá de resultados mejores o peores, de mi labor como entrenador poco se puede hablar, porque pocas veces he sido yo mismo”. En este sentido, y a pesar de que el director deportivo del San Roque, Manolo Santana, aludiese solo a motivos deportivos para tomar esta decisión, las palabras de Hornillo recuerdan mucho a las de Cándido Rosado el año pasado al presentar su dimisión como entrenador del San Roque: “El detonante es el no poder desarrollar mis funciones como considero que un entrenador debe hacerlo”.

Ahora se abre de nuevo un periodo de incertidumbre en el que habrá que buscar un nuevo entrenador para el San Roque, un puesto para el que el elegido, una vez vistos los antecedentes, ya conoce las circunstancias en las que tendrá que realizar su labor.

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