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'Protectores' de los ultras

  • El Frente Atlético y Riazor Blues tienen lazos con sus clubes

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"Ni perdón ni olvido": la leyenda, pintada junto a una de las orillas del río Manzanares, acompañó ayer a los servicios de limpieza que en Madrid intentaron borrar los rastros de la batalla campal que el domingo terminó en la muerte de un hincha de fútbol.

Mensaje de los Riazor Blues, los aficionados radicales del Deportivo, claramente nada dispuestos a enterrar el hacha de guerra tras la muerte de uno de los suyos a manos del Frente Atlético.

El punto de mira está puesto en los radicales de Atlético de Madrid y Deportivo de La Coruña, al tiempo que se escruta la responsabilidad de los clubes como "protectores" de ultras.

Hace tiempo que el Frente Atlético, el grupo de radicales rojiblancos, inició una escalada de violencia que el domingo alcanzó su cénit. Y durante las últimas semanas se pudieron escuchar en sus gradas insultos varios.

Por ejemplo, al presidente de la patronal de clubes le gritaron: "Tebas, muérete". También interrumpieron en el Santiago Bernabéu un minuto de silencio en honor de Alfredo di Stéfano para cantar "Luis Aragonés, Luis Aragonés". Y la pasada semana el entrenador de Olympiacos, Míchel, denunció insultos contra su nieto.

Antes, el Frente Atlético popularizó un cántico de muy mal gusto: "Puerta se marea". Era su alusión al jugador del Sevilla Antonio Puerta, fallecido en 2007 tras un desvanecimiento. Suficiente para que el diario El Mundo publicara el jueves: "El Atlético de Madrid tiene un problema y es urgente que tome medidas, a fin de evitar un deterioro evidente de su imagen, a la que tanto ha contribuido la que es considerada como la mejor afición de España por su incondicional apoyo al equipo. El eco, hoy, lo pone en duda". El texto resulta ahora premonitorio después de lo ocurrido el domingo.

Por su parte, los ultras del Deportivo también arrastran un largo expediente de enfrentamientos. Sólo hace un año, acorralaron en La Coruña a seguidores del Zaragoza para iniciar una tremenda pelea.

Junto a sus radicales, el ojo de la crítica se sitúa ahora sobre los clubes que desde hace años permiten que sus radicales se organicen y ocupen las gradas de los estadios. A ello renunciaron recientemente, entre otros, clubes como Real Madrid o Barcelona, éste con muchos problemas para el ex presidente Joan Laporta.

El Atlético de Madrid todavía no expresó su renuncia a los ultras y nada más conocerse el fallecimiento del hincha del Deportivo, su director general, Miguel Ángel Gil, declaró: "Yo no soy quién para disolver al Frente Atlético". Y antes de los últimos sucesos, el presidente atlético, Enrique Cerezo, manifestó: "Animan y los necesitamos".

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