Deportes

Perdido en su propia espiral

  • El Decano fue una bicoca para la UD Las Palmas durante 60 minutos. Un arreón de casta final le permitió paliar el serio correctivo

Comentarios 4

Roto.En lo deportivo, en lo anímico y en lo institucional. En franca fractura entre el club y el vestuario, entre parte de la grada y el palco, entre el cuerpo técnico y los dirigentes... Demasiadas heridas abiertas y la deportiva comienza a ser la más preocupante de todas ellas. Tiene un enorme enemigo el Recre.Se llama Recreativo. Inmerso en una espiral de autodestrucción de dentro afuera, el Decano necesita ya las vacaciones como un enfermo el oxígeno. No puede más. Es la única forma que tiene de parar la bola de nieve en la que se ha convertido, enfriar los ánimos, reflexionar y buscar el rumbo porque a día de hoy es una nave a la deriva sobre el césped.

Es cierto que el marcador finalmente no fue tan abultado y que incluso Antonio Domínguez anduvo cerca de 3-4 que quien sabe lo que habría propiciado. Ficción. La realidad hoy es la de un equipo partido, sin ideas, sin fuerzas, espeso y anulado al que nada le sale, que no encuentra soluciones cuando se le plantea un problema y que resultó una bicoca durante 60 minutos para la UDLas Palmas. 

Comenzó con buenas maneras el Decano. Oltra no sorprendió con su once. Tampoco tenía mucho margen para ello. Sacó a los que tiene. Ni más ni menos. En el banquillo quedó Dani Molina de las rotaciones habituales o frecuentes. El resto, con un papel secundario o testimonial durante el campeonato, ni fueron alternativas para el técnico. Con lo puesto y frente al líder. En el más difícil todavía que se planteó el Recre el inicio fue esperanzador. No rehuyó el choque y por momentos incluso atemorizó algo a su oponente. Una galopada del incombustible Núñez arrancando desde el lateral fue el aviso más serio de los albiazules a los cinco minutos. Se marchó rozando el palo. No hubo más Recre.

Las Palmas demostró tener como mínimo dos marchas más que este Recre sin alma y en descomposición. Es el onubense un conjunto que resiste y aguanta bien mientras no se le tuercen las cosas, pero que a las primeras de cambio recibe un golpe, se cortocircuita y se rompe. Los canarios no hicieron nada para adelantarse. Bueno sí, tener futbolistas en el último tercio de campo desequilibrantes y en estado de gracia. Un zapatazo de Nauzet puso por delante a los amarillos a los 12 minutos. Y se acabó. A este Recre le cuesta un mundo llegar y tener opciones pero se derrumba como un castillo de naipes al primer soplido. El zapatazo del mediapunta canario entró por la escuadra. Fue una acción de crack irreprochable para los albiazules.

Diferente fue lo que vino después. En 15 minutos letales los onubenses desaparecieron. El Recre se partió al cuarto de hora como si del tramo final de un partido se tratase. Sin alma, sin espíritu, sin referencias, sin ideas y sin personalidad alguna. Cuatro hombres arriba, siete atrás. Inconexo, impreciso y perdido, fue una presa fácil para el torbellino amarillo que vino a continuación. El primer gol hizo que saltaran por los aires las costuras de una defensa cogida con alfileres. Primero Araujo remató con calidad un rondo en la frontal ante la pasividad recreativista (23’). A placer hizo Vicente el tercero en una rápida jugada por la banda en el minuto 26.

Que la UD Las Palmas tiene recursos y argumentos para llegar a Huelva y ganar no es ningún descubrimiento. Uno no va líder en la jornada 17 por casualidad. Diferente es la forma de hacerlo. El conjunto canario se paseó por el Nuevo Colombino mostrando una insultante superioridad y, lo que es peor, sin necesidad de apretar el acelerador para sonrojar a los albiazules.

El simulacro de partido que restó fue un quiero y no puedo albiazul frente a un oponente plácidamente instalado en su campo, con peligro, recursos y fuerzas para hacer más goles. Araujo cerró la cuenta visitante con el cuarto para los canarios 55. No parecía que la media hora larga restante fuese algo más que un suplicio para el Decano.

Sacó entonces su raza el Recre. Unió su vergüenza torera a la relajación visitante. Las Palmas se vio tan ganador que se olvió un poco del partido. Aminoró su tensión y por la fisura metió la cabeza el Decano. Lo hizo por medio de la testa de Menosse. En momentos de orgullo pocos como el uruguayo para poner lo que no está en los pies para al menos caer con dignidad. Hizo el tanto del honor en el 72. Entonces nada hacía pensar en un final diferente al de la fractura que se estaba fraguando. Pero Rubén Mesa cazó un balón a los diez minutos para abrir un resquicio a la esperanza. Oltra elige y sabrá sus motivos, pero el pacense demostró en esos minutos en el campo más que Braulio en 70 de partido. Al menos puso el pundonor necesario.

Pudo desatar la locura Antonio Domínguez poco después. No estuvo acerta en un balón suelto. Las Palmas entonces dio por liquidado el partido. No quiso más susto. Paró el duelo, lo entrecortó y ahogó en su propia ansiedad a un Recre que ya no volvió a atacar con claridad de ideas.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios