Fútbol | División de Honor

'San Simón I de Cartaya' para dos penaltis y se convierte en el héroe en el debut de Amate (1-0)

  • El nuevo técnico transmite la energía necesaria para levantar el ánimo. El gol de Japón vale oro

Paco Amate transmitió garra al equipo y debutó con victoria con el Cartaya. Paco Amate transmitió garra al equipo y debutó con victoria con el Cartaya.

Paco Amate transmitió garra al equipo y debutó con victoria con el Cartaya. / AD Cartaya twitter

Si al término del partido se hubiera concedido el premio a la superación lo hubieran colgado del cuello del portero Simón. Independientemente de la trayectoria descendente que describía el Cartaya, el guardameta venía de cometer un error de bulto en Huelva, luego, al igual que el resto, estaba bajo la lupa. Amate, que se estrenaba, ahora iremos con él, se esforzó durante la semana en comerle la cabeza al portero. Y vaya si respondió. Hizo una parada de escándalo en la primera parte y en la segunda paró dos penaltis, como leen, dos, cuando el Cartaya ganaba por uno a cero. El segundo de ellos en el noventa de partido. El chico, que lo ha pasado mal porque no le salían las cosas, fue abrazado por todos y cada uno de sus compañeros. Si hubiera sido una corrida de toros se hubiese abierto la puerta grande.

Llegó la victoria, la tan ansiada victoria en el momento más complicado del equipo cartayero y del club en mucho tiempo. Cambio de entrenador, comunicados de por medio, la plantilla desmotivada, lejos de los puestos a los que aspiraba al inicio de la temporada. En definitiva, pocos creían en el levantamiento ante un oponente de enjundia, el Chiclana, que venía de gustar y gustarse, de menos a más, sin encontrar un estornudo por el camino en los dos últimos meses de competición. A eso había que añadir que los locales se presentaban con bajas sustanciales. Franci Ruiz, Manuel y Álvaro Pereira, la esencia, en definitiva. Para colmo, a los 12 minutos de partido se lesionó Benítez. A todo eso se repuso el Cartaya, comandado por un entrenador indesmayable, que sí creía, que no paró de cabrearse, de dar instrucciones, de gesticular para acabar desabrochándose la camisa. Amate en estado puro.

La primera mitad, a pesar de las dinámicas tan opuestas, los equipos se respetaron al máximo. Imperaba lo físico, la pizarra, la estrategia, no cometer errores. Todo el tiempo así, hasta en el 26 de juego, una serie de rechaces favoreció un ataque gaditano, con balón a los pies de Pablo Rodríguez. El delantero, que tuvo tiempo para todo, no esperaba que Simón le saliera al paso como un poseso, como alma que lleva el diablo y le paró la pelota. El asunto se quedó ahí, en un susto, porque el resto hasta llegar al descanso fue todo puro músculo.

Con el inicio del segundo tiempo, Amate comenzó a mover piezas porque el físico del Chiclana se acostó en la debilidad. El técnico local refrescó todo el frente de ataque y el Cartaya, con Sebas, Japón y Pitu en el campo comenzó a abrir fronteras y acorraló por momentos a los gaditanos. Y en ese tiempo le dio para que Sebas fallara una increíble, otra que remató bien pero alto y para el gol de Japón, que demostró que lo suyo es el olfato, poco más, aunque ya es muchísimo. Era el minuto 70 de partido y para entonces, Amate ya había descubierto todas sus cartas. Si en principio el entrenador dio consejos de prudencia, en la segunda parte sacó la trompeta y el equipo bailó desde el convencimiento que podía ganar el partido.

De ahí al final fue una locura. Tres minutos más tarde del tanto local, Mario cometió penalti porque no le quedó otro remedio y lo paró Simón. Comenzaba a fraguarse la leyenda. Fue como si el Cartaya tomase un gran sorbo de vitamina. Y justo conocido el añadido, otro penalti en contra, por manos involuntarias de José Día, otro de los destacados, dentro del área. El Chiclana cambió de lanzador pero era el día de Simón. Otra vez voló como un gato para quedarse con el esférico. Llámenle milagro o lo que quieran. Pero muchas veces hemos escrito aquí que el fútbol le debía cosas al Cartaya. Pues bien. Hoy comenzó a cobrarse las facturas. Y todas las que presentó llevaba el nombre de Simón. Porque él ganó el partido cuando más empinada estaba la cuesta.

FICHA TÉCNICA

Cartaya: Simón, Benítez (Jacobo) (Demurez), Novoa, Zamorano, Aitor, Mario, Feria (Pitu), José Díaz, Ceada (Japón), Lolo (Marcos) y Ordóñez (Sebas).

Chiclana: Javi, Pablo Sánchez (Marquitos), Jaime, Juan Carlos, Carreño, Argudo, Caballero, Sergio (Marcos), Pablo Rodríguez (Nene), Crespo y Cornejo (Estudillo).

Gol: 1-0 m. 70 Japón

Árbitro: Pérez Salgado, de Sevilla. Muy bien. Amonestó por los locales a Mario y Pitu y por los visitantes a Jaime, Argudo y Caballero.

Incidencias: Unos 300 espectadores.

RESULTADOS

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