Fútbol internacional

UE, FIFA, UEFA y Tebas, contra el fútbol de los ricos: la Superliga

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino. / EFE

La Unión Europea fue la última en unirse oficialmente. Todos, salvo los agraciados, se han pronunciado en contra de la Superliga de Europa auspiciada por los clubes más poderosos del continente, no todos, al calor de los millones de euros que están ofreciendo algunos fondos de inversión norteamericanos para que se salgan de las competiciones organizadas por la UEFA y la FIFA, los actuales rectores del fútbol mundial. "El estilo de vida europeo no es compatible con que el fútbol esté reservado a los ricos", así se manifestaba el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas.

Era el pronunciamiento oficial después de que todo el fútbol mundial hubiera dejado claro su rechazo al deseo de los principales clubes de organizar una competición semejante a la NBA. El más rotundo en este sentido fue la FIFA. El máximo organismo mundial, junto a las seis confederaciones que engloba (UEFA, AFC, CAF, Concacaf, CONMEBOL y OFC), reiteraron "firmemente" en una declaración que la creación de una Superliga europea restringida a ciertos clubes del continente no contaría con el reconocimiento ni de la FIFA ni de la confederación correspondiente.

"Aquellos clubes o jugadores que disputaran dicha competición tendrían prohibido participar en las competiciones organizadas por la FIFA o la confederación correspondiente", señala el texto hecho público el jueves, "a la luz de las recientes especulaciones de la prensa sobre la creación".

La declaración recuerda que "conforme a los estatutos de la FIFA y de las confederaciones, todas las competiciones deberán estar organizadas o reconocidas por el organismo que corresponda a cada nivel: por la FIFA, a nivel global, y por la confederación, a nivel continental".

El pronunciamiento de la FIFA era rotundo y ya se advierte a los protagonistas, los futbolistas, que quien participara en una competición así estaría fuera de disputar con su selección un Mundial o cualquier otro torneo organizado por los rectores del fútbol universal. El órdago estaba echado. La incógnita, lógicamente, sería saber si la FIFA resistiría en este deseo, es decir, si podría organizar un Mundial, por ejemplo, sin la presencia de Leo Messi o Cristiano Ronaldo en la actualidad si éstos jugaran en la Superliga.

Ahí está la cuestión a resolver, aunque eso no se podrá saber hasta que siga adelante, si es que lo hace, esa Superliga europea. Sería todo un pulso entre los clubes y los mandamases del fútbol mundial, quienes insistían en que "los principios universales del mérito deportivo, la solidaridad, el sistema de ascensos y descensos y la subsidiariedad son elementos clave en la pirámide del fútbol, la cual garantiza el éxito global de este deporte y, por tanto, están recogidos en los estatutos de la FIFA y de las confederaciones".

También las diferentes ligas europeas se desmarcaban de la pretendida competición, entre otras cosas porque se verían afectadas profundamente en los cimientos de los torneos que organizan. Así, las Ligas Europeas (EPFL) respaldaron unánimemente a la FIFA y las seis confederaciones al rechazar la idea de algunos clubes de crear una Superliga Europea cerrada y anunciaron que si se pone en marcha "coordinarán sus medidas con la UEFA, la FIFA y las Confederaciones".

"Todas las asociaciones de fútbol y las ligas profesionales de Europa reconocen y siguen los estatutos de la FIFA y de la Confederación, y esto nos guiará en nuestras acciones para detener esta iniciativa", afirmó el colectivo de ligas. Javier Tebas, presidente de LaLiga en España, fue uno de los beligerantes en ese sentido. "La FIFA sabe el daño que haría al ecosistema del fútbol actual", apuntaba el jefe del fútbol profesional español. Su argumentación no puede ser más sencilla al respecto. "Aquí no aparecería más dinero, sino que intentarían concentrarlo en unos poquitos clubes, aunque insisto que sería un fracaso a medio plazo", concluía.

Ya fuera del mundo fútbol, la Unión Europea era la que cerraba el círculo con sus pronunciamientos. "No hay margen para que unos pocos distorsionen la naturaleza universal y diversa del fútbol europeo. El estilo de vida europeo no es compatible con que el fútbol europeo esté reservado a los ricos y a los poderosos", dijo el vicepresidente griego Schinas en declaraciones a politico.eu.

El pasado 1 de diciembre el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, y el presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, mantuvieron una reunión por videoconferencia en la que destacaron el importante papel que desempeña el fútbol europeo en la recuperación de Europa y en la consecución de los objetivos sociales.

Ambos se comprometieron a que la UEFA y el Parlamento Europeo trabajen juntos para promover la inclusión y salvaguardar la solidaridad en el fútbol europeo, y coincidieron en que, al igual que la Unión Europea, el fútbol europeo debe construir una prosperidad inclusiva y una sostenibilidad a largo plazo.

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