fútbol | liga de campeones

Joao Félix rebusca su sitio

  • El fichaje más caro del Atlético no cuenta en principio contra el Leipzig

Joao Félix, a su llegada ayer al hotel de Lisboa donde quedó concentrado el Atlético de Madrid. Joao Félix, a su llegada ayer al hotel de Lisboa donde quedó concentrado el Atlético de Madrid.

Joao Félix, a su llegada ayer al hotel de Lisboa donde quedó concentrado el Atlético de Madrid. / atleticodemadrid.com

A dos días del duelo de los cuartos de final de la Liga de Campeones con el Leipzig, Joao Félix no ha entrado en alguna de las dos pruebas de la configuración de la alineación titular ni figura, por extensión, entre los probables elegidos para el once en uno de los partidos más trascendentes del curso, sin el sitio ni la titularidad que había tenido hasta la reanudación de la Liga, con una apariencia de indiscutible que ya no parece tal.

Desde la vuelta a los entrenamientos, el pasado 27 de julio, con toda la preparación encaminada a la única cita, la más apasionante, que le queda a la temporada, la final a ocho de la máxima competición europea en Lisboa, entre el estadio del Benfica y el José Alvalade del Sporting Club, el técnico argentino ha manejado dos posibles combinaciones para armar su once; las dos sin la emergente estrella portuguesa, que apunta al banquillo este jueves.

Será suplente... O Simeone oculta su carta para darle un recorrido en el once que a día de hoy no aparenta. Ni se intuye ni siquiera. En sus dos ensayos diferentes a lo largo de estos días de trabajo, el ataque está definido: Marcos Llorente, cuyo fenómeno ha impulsado más que nadie al Atlético desde la reanudación de la competición, y Diego Costa, en el que el preparador argentino tiene una confianza absoluta, más allá de la mejoría que se ha percibido del delantero hispano-brasileño en los últimos tiempos. Ha marcado más goles en los diez partidos tras el parón, con tres tantos, que en los 19 anteriores, con dos.

También formarán de inicio en Lisboa, salvo giro inesperado en el sprint final de la puesta a punto o contratiempo de última hora, el portero Oblak; los centrales Giménez y Savic; el lateral izquierdo Lodi; los centrocampistas Koke, por la derecha, y Héctor Herrera y Saúl Ñíguez, por el medio; y el extremo Yannick Carrasco. La única duda reside en el lateral derecho: Trippier o Arias, según las insistentes pruebas de Simeone.

No ha habido margen en ninguna de ellas para Joao Félix, que sufrió un edema óseo en el tobillo izquierdo que marcó el final de la temporada de la Liga Santander -fue baja en tres partidos y reapareció cerca de 40 minutos en el último ante la Real Sociedad, en sustitución de Diego Costa-, pero que ya antes no era tan indiscutible en el once, ni mucho menos, como se le presuponía durante todo el primer semestre del curso.

Una prueba fue su suplencia en el Camp Nou contra el Barcelona, cuando el técnico alineó un once parecido al tipo más allá de las circunstancias (Koke y Savic estaban sancionados), el pasado 30 de junio, y una evidencia, si finalmente se confirma, será su ausencia en el once titular en un compromiso de la magnitud del duelo de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Leipzig a único partido, sin margen de error, sin concesión posible. En comparación, la temporada la comenzó con 11 partidos seguidos como titular. O jugó de inicio 22 de los primeros 24 encuentros que estuvo disponible para Simeone.

Hay varias razones. Una es la irrupción concluyente de Marcos Llorente como delantero. Ha derribado la puerta del once, como se suele decir muchas veces en términos futbolísticos, con una voracidad, una determinación, un atrevimiento y una aportación sensacional para el equipo, al que le da un plus de velocidad, desborde y verticalidad hoy por hoy esenciales. Y con Costa innegociable en el once en partidos trascendentes, no hay sitio para Joao Félix.

No ha jugado apenas más en la derecha Joao Félix, como tampoco lo ha hecho junta la tripleta ofensiva que tanto entusiasmo despertaba en el inicio de una temporada que también le ha exigido adaptación al atacante portugués. A una competición nueva, a los mecanismos del Atlético, a sus compañeros y a una forma de jugar tan propia del equipo dirigido por Diego Simeone. A muchos les costó. A Griezmann, por ejemplo, aunque lo solventó en cuatro meses.

"Muy pocos futbolistas a los 20 años son estrellas absolutas. Hay un crecimiento, un tiempo, una maduración... Y él está en ese proceso, porque talento tiene, indudable, eso lo vemos todos. Después está lo otro, que va en un conjunto que hace un futbolista importante, y él es humilde, trabajador, con buena educación, respetuoso, se lleva bien con todo el grupo... Así que tiempo", reclamó Simeone este mes de julio, tras su sustitución contra el Mallorca.

Por mucho que sus cualidades sean innegables, es complejo un salto tan veloz para un chico con 20 años, que ha costado 120 millones de euros, que sólo acumula un año y medio como profesional y que se estrena en una competición del nivel de la Liga española, tan exigente.

En comparación, su media de goles es la mitad. En el Atlético, con el que ha disputado 35 choques, 28 de ellos como titular y nada más seis completos (fue cambiado en 22 y otros siete los comenzó en el banquillo), ha marcado ocho goles en 35 duelos (0,22 de promedio), aunque es el segundo mejor anotador, por números y por promedio, del equipo rojiblanco, nada más superado por Morata, que ha sumado 15. En el Benfica, mientras, logró 20 en 43 choques (0,46). Fue la presentación formidable del entonces juvenil, que regresa a Lisboa.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios