Festival Iberoamericano de Cine Juan Miguel del Castillo recibirá el Premio Luz del Festival de Huelva

Rafael Tarradas. Escritor

"No me parece un reproche que digan que mi novela es decimonónica"

  • El autor viaja con 'El valle de los Arcángeles' a la "esplendorosa" Cuba de las plantaciones de azúcar.

  • Cuenta una historia de "lujo, aventuras y crímenes" con el trasfondo de la esclavitud.

El escritor Rafael Tarradas Bultó (Barcelona, 1977).

El escritor Rafael Tarradas Bultó (Barcelona, 1977). / José Ángel García

Tras el éxito cosechado con su primera novela, El heredero, en donde diseccionaba a una familia de la burguesía catalana en los años 30, Rafael Tarradas se traslada a la esplendorosa Cuba de mediados del siglo XIX en El valle de los Arcángeles, que ha publicado Espasa.

–¿Qué le diría a un posible lector para que entre en una librería a comprar su novela?

–Le diría que El valle de los Arcángeles es una novela que te transporta a otros lugares, es un viaje a un tiempo no excesivamente conocido, aunque sí de muchísimo esplendor. La novela arranca en Barcelona, pero luego se traslada a Cuba, a su época de mayor prosperidad, gracias a las plantaciones azucareras. Se trata de un paraíso que, además, yo me he encargado de que sea el paraíso dentro del paraíso, ya que voy todavía un poco más allá y creo el Valle de los Arcángeles, que es el mejor lugar de la isla en ese momento. Hay amor, lujo, viajes, aventuras, crímenes y diversos problemas, con el trasfondo de la esclavitud.

–El que consideren su novela como decimonónica, ¿lo entiende como reproche o como piropo?

–No entiendo decimonónico como un reproche. Yo huyo mucho de las etiquetas. Por eso nunca he entendido lo comercial, lo que gusta a mucha gente, como algo peyorativo. Si le gusta algo a mucha gente a lo mejor es porque está muy bien hecho. Mi novela habla de asuntos más profundos, pero también de otros más ligeros. No me clasifico en ningún género o estilo. Me han dicho que El valle de los Arcángeles tiene puntos de folletín, y no pasa nada, también eso divierte a muchos lectores.

–En su novela hay un homenaje a una Cuba que ya no existe, así como a un tiempo que pasó.

–El libro está muy documentado en la parte menos documentada de Cuba, cuando era una isla muy rica, cuando tenía prácticamente el monopolio del azúcar y el dinero fluía y existía una sociedad que conseguía lo que quería, de cualquier parte del mundo. Se habla muy poco de esa época de la historia de Cuba, y yo creo que todo parte del dolor que nos produjo el perder lo que ya era una provincia española. Parece que no queremos hablar de esa pérdida y de cómo se vivía en ella. El valle de los Arcángeles se sitúa en la mitad del siglo XIX, donde Cuba era el territorio más próspero de lo que quedaba del Imperio español.

–También hay mucho de esa épica de los que cruzaban el Atlántico, a buscar fortuna.

–En Barcelona, así como en casi toda España, la Revolución Industrial llegó tarde, y benefició sólo a una parte de la gente, y muchísima no pudo ni acceder a ella. A la mayoría sólo les cambió que en vez de trabajar en el campo, lo hicieron en una fábrica, pero seguían siendo pobres. En Cuba, sin embargo, sí había una oportunidad real de cambiar de vida. Había gente a la que le había ido muy mal, pero también había a quien le había ido muy bien. Y esa gente regresaba a España y construía un palacio en su pueblo, y eso actuaba como un imán con sus vecinos.

Cubierta del libro. Cubierta del libro.

Cubierta del libro.

–Los personajes principales, Gabriel Gorchs y Pepa Gómez, pueden entenderse casi como seres antagónicos.

–Provienen de ámbitos completamente diferentes. Gabriel es un aristócrata y Pepa es una chica que no tiene nada, que vive en una barraca en la Barceloneta. Por tanto, tienen una manera de enfrentarse a la vida muy diferente. Gabriel está esperando a que algo pase para cambiar su vida, pero sin iniciativa para hacerlo. Sin embargo, Pepa tiene claro que su vida no vale la pena y que tiene que cambiarla. ¿Y cómo lo hace? Empleando sus grandes virtudes, que son su belleza y su falta de escrúpulos. No le importa pasar por encima de quien sea con tal de alcanzar sus objetivos.

–La esclavitud es un elemento muy presente en El valle de los Arcángeles.

–La esclavitud era la base del modelo económico en Cuba. Las plantaciones (conocidas como ingenios), tenían una parte más tecnológica, de procesamiento, y una parte muy manual, de cortar, que es a lo que se dedicaban los esclavos. En 1820 se prohíbe el tráfico de esclavos y esto provoca que los hacendados cubanos puedan seguir contando con los que tienen, pero ya no pueden disponer de recambios. Esto propicia que los empiecen a cuidar más, pero muchos de estos hacendados descubren que es mucho más barato contratar trabajadores que seguir teniendo esclavos. Porque al asalariado le pagan y le dan de comer muy poco, le obligan a firmar un contrato en el que acepta los castigos físicos y cuando acaba la cosecha lo mandan a casa. Pero a los esclavos les tienen que dar de comer mejor, así como vestirlos y cuidarlos, porque tienen que durarles más. En realidad, el gran drama de la esclavitud en Cuba es que se amplía a toda la masa campesina que trabajaba en los ingenios.

–Pepa Gómez es una excepción de su tiempo, casi una mujer empoderada.

–Pepa no tiene complejos, no tiene freno, no sigue las normas de nadie, se siente independiente. No espera que nadie decida por ella, porque en realidad a todo el mundo le da igual ella. Toma las riendas de su vida, y como no ha sido querida por nadie ni ella quiere a nadie, tiene claro que no tiene que someterse a ningún tipo de atadura, ya que ha roto con todo lo que tiene alrededor, que además no le gusta. Cuando descubre el lujo, tiene claro que es lo que quiere para su vida, y para conseguirlo arrasa con todo.

–Comenzó a escribir su novela durante el confinamiento y la acabó cuando golpeaba el temporal de Filomena, tiempo de reconciliación para escritores y lectores con la literatura, por lo que se ve.

–Sin duda, muchísimas personas se han reconciliado en este tiempo con la lectura. Si estás metido en casa puedes ver la tele un rato o dormir la siesta, pero leer es una afición única, porque pide algo de ti. Te obliga a funcionar, te activa, tu cerebro hace deporte. Tienes que imaginar, viajar, pensar, y eso sólo lo consigue la lectura, y no otros medios que no te empujan a pensar. Yo me siento un novato casi como escritor, pero es cierto que la escritura es una manera de abstraerte, de evadirte. No entiendo la literatura como un trabajo o como una forma de ganar un sueldo, sino como algo muy divertido que sucede en mi vida y que encima tiene un resultado estupendo. Pero, sin ese resultado, también seguiría escribiendo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios