'Sombras' | Teatro Maestranza Sara Baras no baja la guardia

  • La artista lleva al Maestranza 'Sombras', con la que celebra las más de dos décadas de su compañía

Sara Baras, fotografiada en el escenario del Maestranza. Sara Baras, fotografiada en el escenario del Maestranza.

Sara Baras, fotografiada en el escenario del Maestranza. / Antonio Pizarro

A lo largo de las décadas, su cuerpo ha dado vida a Mariana Pineda, a Juana la Loca, a la mítica Carmen, a La Pepa o a la monstruosa e incomprendida Medusa, pero la Sara Baras del presente descarta esconderse tras un personaje y disfruta siendo ella misma sobre las tablas. La bailaora gaditana (San Fernando, 1971) presenta en el Maestranza desde este viernes y hasta el domingo Sombras, el montaje que creó para celebrar los 20 años de su compañía –22 ya: la obra ha recorrido medio mundo antes de llegar a Sevilla– y en el que Baras se exhibe en una rotunda plenitud. "Profesionalmente miro atrás y siento orgullo. 20 años de una compañía no se alcanzan fácilmente", presume. "Eso se logra gracias al público, pero también al trabajo bien hecho, a no bajar la guardia, a haber conservado el respeto al teatro y a la danza y el amor por el teatro. Se debe a seguir albergando agradecimiento por los maestros", valora.

En Sombras, Baras dedica un homenaje "al palo que más me ha marcado, la farruca", una opción que para la artista simboliza "el riesgo, la elegancia, la soledad" y que ella eligió cuando "se vinculaba a los hombres y era raro que una mujer la escogiese". En la obra, asegura la coreógrafa, se da "una fusión de ayer y de hoy, hay palos antiguos pero hechos por artistas del presente", y entre otros pasajes Baras encadena una serrana o unas alegrías con el Pequeño vals vienés de García Lorca que versionó Leonard Cohen. Habrá también, adelanta, "algún momento de improvisación, porque eso en el flamenco es sagrado. Pero también cada detalle está cuidado, todo está medido. Para mí el orden es muy importante, que todo esté en su sitio. Es algo que he heredado de mi padre".

"La sombra que me interesa es la de Peter Pan, que baila aunque tú no estés bailando"

La edad no ha mermado esa maravillosa intensidad que caracteriza a Baras, que relata divertida que en cada función pierde dos kilos. "En Sombras bailo muchísimo. Éste no es de esos espectáculos en que la protagonista entra al principio y actúa otro poquito al final. No paro, y es que siento que estoy en un momento maravilloso", comparte una artista que entrega "su alma a diario", que "con fatiga o sin fatiga" sabe "que el telón se levanta" y que no se plantea la retirada. "Tengo mucho aún que aprender y que dar", concluye.

Sara Baras. Sara Baras.

Sara Baras. / Antonio Pizarro

Acompaña a Baras un cuerpo de baile "de seis chicos y chicas", pero la gaditana estará arropada asimismo por las voces "señaladas" de Rubio de Pruna e Israel Fernández; la guitarra de Keko Baldomero (autor también de la música) y Andrés Martínez; la percusión de Antonio Suárez y Manuel Muñoz Pájaro, "dos bichos con ganas de abrirse y probar cosas nuevas", y el saxofón, la armónica y la flauta de Diego Villegas, "que en su trabajo mezcla su Sanlúcar de Barrameda natal con todos los viajes que ha hecho". Los textos de Santana de Yepes y los "garabatos" del pintor Andrés Mérida a modo de escenografía redondean la propuesta.

La también directora del espectáculo precisa que el título no posee ninguna connotación negativa. "La que me interesa es esa sombra de Peter Pan que sigue bailando aunque tú no bailes, esa mochila llena de cosas que no olvidas", explica la bailaora. "Sombras es un regalo, es recordar los momentos importantes que has vivido".

Baras agradeció "haber llegado en un tiempo en el que la mujer tiene libertad. Antes había verdaderas bestias del baile que sin embargo tenían que quedarse en casa, ponerle la cena al niño. Por suerte he crecido en igualdad", señala. "Y es verdad que hoy la mujer, en el flamenco, está fantástica. Admiro a muchas compañeras", declara.

A Sombras le espera aún una larga vida: estará en Madrid desde enero hasta el verano, una prolongada estancia que confirma el interés que suscita la figura de Baras, que en Sevilla está a punto de agotar las entradas. "Y ya empiezo a darle vueltas al siguiente proyecto. Pero al menos hasta 2021, por compromisos, no podré ponerme".

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