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El cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos

  • 'Pitagorín' (1966) es una serie de historietas de su protagonista homónimo, creados por José Peñarroya en la Editorial Bruguera, que cuenta las tribulaciones de un niño superdotado

Detalle de la portada del álbum. Detalle de la portada del álbum.

Detalle de la portada del álbum.

Pitágoras de Samos fue un matemático griego, fundador del movimiento filosófico y religioso llamado pitagorismo, nacido alrededor del año 570 antes de Cristo. A Pitágoras se le atribuyen muchos descubrimientos matemáticos, entre los que se incluye su famoso Teorema de Pitágoras. No obstante, también hizo muchos descubrimientos en disciplinas tales como la música, la astronomía y la medicina.

El nombre de Pitágoras ha calado muy hondo en la cultura popular, especialmente en el ámbito educativo, ya sea de forma despectiva o elogiosa, como sinónimo de empollón o de inteligente.

Precisamente, de Pitágoras deriva el nombre de Pitagorín, último personaje que el historietista José Peñarroya creó para Editorial Bruguera. Pitagorín nació en la serie homónima, que presenta las tribulaciones cotidianas de un niño prodigio de diez años, un superdotado, en el semanario Pulgarcito nº 1.836 (1966). Pitagorín se publicó en revistas de Editorial Bruguera, como Súper Pulgarcito, Mortadelo Especial, Copito y Súper Cataplasma durante los setenta.

La serie narra las andanzas de un niño inventor, de buen corazón, que trata siempre de ayudar a los demás. Gracias a sus conocimientos científicos y a su condición de superdotado, todo lo que se propone le sale bien. Pero no siempre tienen éxito sus invenciones, porque el objetivo con el que son creadas se desvirtúa o no resultan tan beneficiosas como se piensa en principio.

El aspecto físico de Pitagorín no deja lugar a dudas: rubio, siempre bien peinado, con lazo al cuello y gafas con gruesos cristales que tapan sus ojos. Peñarroya crea un personaje de humor totalmente blanco, que pasa la estricta censura de la época.

Pitagorín vive con sus padres, cuyo papel es testimonial en la serie. Tanto es así, que el padre va cambiando de aspecto sin que se haga la menor mención. Pitagorín va al colegio aunque no lo necesita. Es la antítesis de los niños de los tebeos de la época. Trata de llevar una vida normal, tiene un carácter humilde y educado. Pitagorín siempre pone su inteligencia al servicio del prójimo.

La inteligencia de Pitagorín traspasa las habilidades propias de cualquier niño de su edad, y también la de cualquier adulto, inventando mil artilugios que suele utilizar para ayudar a sus semejantes y a veces para impartir justicia. Sus hallazgos le valen un montón de honores que no suele aceptar, pues tiene que ir al colegio, o está ocupado jugando.

Pitagorín suele ir acompañado de un chaval de su edad con el pelo cortado a tazón, Pepito, aunque alguna vez se ha asociado también con otros niños como Luisito o la niña Merceditas.

Pitagorín tiene su némesis en Pepón, un niño de su misma edad, algo más corpulento, mal peinado, vestido con pantalones de un solo tirante, y aspecto gandul. Siempre acaba rindiéndose ante la superioridad de su rival, e incluso agradeciendo la lección.

Este libro contiene antologías de otros personajes de Bruguera caracterizados, como Pitagorín, por su inocencia: Las tremebundas fazañas de Don Furcio Buscabollos (1947), de Guillermo Cifré; La vida adormilada de Morfeo Pérez (1952), de Carlos Conti; Doña Trini y sus animalitos (1959), de José Escobar; Don Óptimo (1964), de José Escobar; Heliodoro Hipotenuso (1948), de Manuel Vázquez; Ángel Siseñor (1953), de Manuel Vázquez; La abuelita Paz (1969), de Manuel Vázquez; Feliciano (1969), de Manuel Vázquez; Robín Robot (1972), de José Sanchís; y Roquita (1979), de Jordi Gosset.

José Peñarroya (Castellón, 1910-Barcelona, 1975) fue un historietista de la Escuela Bruguera. Fue uno de los cinco grandes pilares de la editorial en los años cincuenta, junto a Cifré, Conti, Escobar y Giner. La familia Peñarroya se trasladó a Barcelona cuando él contaba con dos años de edad. En 1942, se ofreció para trabajar en dibujos animados, donde conoció a otros dibujantes con los que trabajó en 1947 para Bruguera. En 1957, Peñarroya se independizó, junto a los otros cuatro pilares de Editorial Bruguera, para crear la revista Tío Vivo. Durante la siguiente década trabajó en varias revistas de Bruguera. Las series más populares de José Peñarroya fueron: Don Pío, Gordito Relleno, Pepe el Hincha, Pitagorín y Don Berrinche.

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