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Queen & Slim | Crítica Black Bonnie & Afro Clyde

Daniel Kaluuya y Jodie Turner-Smith en una escena de la película. Daniel Kaluuya y Jodie Turner-Smith en una escena de la película.

Daniel Kaluuya y Jodie Turner-Smith en una escena de la película. / D. S.

Realizar videos de Beyoncé, Christina Aguilera, Rihanna o Jennifer López define un estilo, una forma de aproximarse a lo audiovisual. Imprime carácter, por así decir. Basta citar los nombres de estas tan poco sobrias cantantes para visualizar el recargado y frenético universo que con calculada y eficaz exactitud se ha creado para ellas. Melina Matsoukas, tras haber creado vídeos para todas ellas, debuta ahora en el largometraje, sin variar mucho de registro, con unas variaciones afroamericanas sobre Bonnie & Clyde, la sobrevalorada película de Arthur Penn. Hay un paralelismo en ello. Si Penn dio un tratamiento entre beat y hippie a la pareja de gánsteres, explotando con estética sesentona el glamour de Beatty y Dunaway, y trasladando el tópico de los desperados del western a la América de la Gran Depresión, Matsoukas trata su versión libre y afro de la parejita con un tono entre blaxploitation –el cine de acción de los 70 con intérpretes negros y bandas sonoras funk– y videoclipero.

La huida de una pareja injustamente perseguida –porque el tópico quiere que siempre sea la fatalidad trenzada con la injusticia la que obligue a emprender estos viajes– tras sufrir una agresión racista se convierte en un largo peregrinar a través de una América opresiva y racista en la que sólo unos pocos activistas redimen al hombre blanco. El guión, escrito por la productora, realizadora, actriz, guionista y activista LGTBI Lena White y por James Frey, que alcanzó la fama por su novela supuestamente autobiográfica En mil pedazos alcanzándole después el escándalo de que parte de sus crudas confesiones fueran inventadas, se ajusta perfectamente a este universo, tan actual como desconcertante, en el que la reivindicación, la denuncia y la ideología se dan cómodamente la mano con el espectáculo hortera, el negocio y el glamour chillón.

Tan brillante (con brillo de lentejuelas de efectos visuales) como superficial, convincente para quien se deje convencer fácilmente de que los realities son experimentos psico-sociológicos o que esta película es cine de denuncia y de empoderamiento afroamericano, muy bien interpretada por la pareja protagonista –el Daniel Kaluuya de Déjame salir y la británica Jodie Turner-Smith– y con una evidente demasía de metraje y de canciones en su apretada banda sonora que cuenta con algunas especialmente compuestas para la película por Lauryn Hill, Vince Staples o Megan Thee Stallion.

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