WHIT STILLMAN. CINEASTA Y ESCRITOR

"Le debo muchísimo a Jarmusch y a la escena española de los 80"

  • Emblema del cine independiente americano, afronta el estreno comercial español de 'Amor y amistad', su alegre adaptación de una obra epistolar de Jane Austen.

Whit Stillman durante su paso por el Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF), donde presentó a concurso su última producción. Whit Stillman durante su paso por el Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF), donde presentó a concurso su última producción.

Whit Stillman durante su paso por el Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF), donde presentó a concurso su última producción. / víctor rodríguez

El director estadounidense Whit Stillman (Washington D.C., 1952) muestra su admiración por la obra de la inglesa Jane Austen en su nueva película, Amor y amistad, que llega ahora a las pantallas españolas tras su estreno la semana pasada en el Sevilla Festival de Cine Europeo (SEFF), donde obtuvo una gran acogida del público y la crítica. Es una adaptación libérrima de Lady Susan, novela corta en formato epistolar que Austen se negó a publicar en vida, temerosa del carácter cínico y amoral de su protagonista, que en el cine tiene el rostro de Kate Beckinsale. Ella es la atractiva viuda de la alta sociedad inglesa que, en 1790, se instala en la casa de campo de su familia política para encontrarle un marido adinerado a su hija y asegurar, de paso, su propio futuro.

-Viendo su película, da la impresión de que hasta ahora sólo se habían hecho versiones solemnes de Jane Austen y que usted es el primero que ha entendido que es una autora con mucho humor. ¿Hacían justicia las anteriores adaptaciones a la potencia e ironía de su mirada?

-Ignoro el motivo, pero la mayoría de las películas basadas en textos de Austen ponían el foco en el aspecto romántico de las historias y no me interesaban demasiado, con la excepción de dos excelentes producciones: Sentido y sensibilidad, la película dirigida por Ang Lee, y la serie de la BBC Orgullo y prejuicio, que protagonizaron Colin Firth y Jennifer Ehle. En nuestro caso, Amor y amistad, que enfatiza el lado jocoso y malévolo de los personajes, ha sido un éxito en Estados Unidos y se ha recibido muy bien en Francia, Inglaterra, Australia... Creo que nuestra visión se ajusta más al espíritu original de una historia que pretende gustar a todos los públicos. Para mí ha sido como un juego, una mezcla de teatro, ópera, guiños a Oscar Wilde... que me ha llenado de felicidad y de fuerza para seguir abordando proyectos pendientes.

-¿De dónde viene su interés por el universo Austen y qué títulos son sus predilectos?

-Hay tres novelas de Jane Austen que son mis favoritas: Persuasión, Mansfield Park y Orgullo y prejuicio. Sin embargo, creo que Sentido y sensibilidad, que fue la primera que publicó, es la llave perfecta para acceder a su universo por el juego de opuestos tan potente que crea, comenzando por los temperamentos de las hermanas Elinor y Marianne Dashwood. Me identifico con todo lo que ha escrito Austen. Ha sido una fuente de inspiración para mí en trabajos anteriores a éste, como Metropolitan (1990), una película ambientada en el Nueva York contemporáneo donde hay numerosas referencias a su obra, y en The Cosmopolitans, la serie ambientada en París que produce Amazon y cuyo episodio piloto presentamos en 2014. Por fin parece que vamos a rodar nuevos episodios, algunos de ellos en España, y que el éxito de Amor y amistad animará a Avalon a reestrenar Metropolitan, que tuvo en su día escasa distribución.

-En Amor y amistad vuelve a contar con Chloë Sevigny y Kate Beckinsale, dos actrices que han llevado trayectorias muy dispares pero que en su cine se complementan muy bien, como prueba también The last days of disco (1998), la segunda entrega de la trilogía que abrió Metropolitan y cerró Barcelona.

-Me encanta la frescura de Sevigny, su independencia, su actitud relajada. En Amor y amistad me permito la licencia de convertir su personaje en estadounidense y sus diálogos con su gran amiga son mis pasajes favoritos. Se dicen barbaridades muy crueles sin dejar de sonreír, como cuando Lady Susan le hace esta confidencia respecto al personaje de Stephen Fry: "Te equivocaste al elegir marido, el tuyo es demasiado viejo para dejarse gobernar pero demasiado joven para morir pronto".

-La propia Austen tenía miedo del carácter inclemente de Lady Susan y de ahí su publicación póstuma, con un título elegido por su sobrino. ¿Ha intentado suavizarla en esta adaptación?

-Rodamos la película entre febrero y marzo de 2015 gracias a varios amigos míos estadounidenses que se animaron a producirla tras recuperar la inversión que hicieron en Metropolitan. Tuve muchas dudas: las protagonistas son antipáticas y la obra no estaba acabada, así que opté por darle un final alegre y divertido que la nouvelle original no tiene, y por cambiarle el título. Soy más amable con Lady Susan que Austen, que era realmente crítica y negativa con ella. Volvimos ligera la historia pero aún faltaba algo: si Austen es un tercio de la película, y otro tercio mi guión, la tercera parte la ponen esos cómicos ingleses que dan lo mejor de sí, como ocurre con Tom Bennett. Curiosamente los pretendientes guapos son todos autralianos, como Xavier Samuel.

-En los años 80 vino por primera vez a España para casarse y acabó trabajando como agente de ventas internacionales de películas de directores como Fernando Colomo, Emilio Martínez Lázaro y Fernando Trueba. ¿Qué recuerda de aquellos años?

-Los tres fueron muy inspiradores para mí, practicaban un cine minimalista, sin dinero, pero con muchísima calidad formal y actoral. Ópera prima de Trueba me fascinó, y tuve la suerte de poder interpretar el papel de bobo americano en su película Sal gorda, un rol que repetí en La línea del cielo de Colomo. Ese verano de 1983 fue maravilloso para mí y me encantaría volver a trabajar con ellos.

-¿Por qué decidió hacerse cineasta?

-Quería ser novelista, pero un día asumí que carecía del carácter necesario para sentarme a escribir solo todos los días. Prefiero trabajar a partir de un buen material literario y modelarlo gracias al trabajo con los actores. El cine independiente de Jim Jarmusch, John Sayles y Spike Lee fue esencial en mis inicios. Le debo muchísimo a Extraños en el paraíso, una comedia genial con recursos minúsculos.

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