Cine

José Luis Cuerda: adiós a un cineasta que nunca fue contingente

  • Convertido en figura de culto por la comedia 'Amanece, que no es poco', el también autor de 'El bosque animado' y 'La lengua de las mariposas' muere a los 72 años

José Luis Cuerda José Luis Cuerda

José Luis Cuerda / Javier Albiñana

El cineasta José Luis Cuerda ha muerto este martes en su casa de Madrid, años después de sufrir un ictus (en 2013) que le dejó las facultades muy mermadas. Creador de una disparatada religión no reconocida (los amanecistas), cascarrabias, “bonachón" –como se calificaba él mismo, pese al legendario mal genio durante los rodajes que no impedía que sus actores acabaran adorándolo–, divertido y de rápidas asociaciones mentales, el director, productor y guionista iba a cumplir 73 años el próximo 18 de febrero. Tuvo Cuerda una carrera brillante aunque no muy abundante en títulos, los más celebrados de los cuales son El bosque animado (1987), La lengua de las mariposas (1999) y, por encima de cualquier otro, Amanece, que no es poco (1989).

Nacido en Albacete en 1947, Cuerda trabajó en la industria cinematográfica desde diversas vertientes, ya fuera como director, guionista o productor. Director de diversos programas culturales en TVE durante la década de los 70, en 1977 debutó como director con la adaptación para el mismo canal de la novela El túnel, del escritor argentino Ernesto Sabato. Su primer trabajo para la gran pantalla fue Pares y nones (1982), título encuadrado en lo que entonces se denominó nueva comedia madrileña. Tras ésta rodó El bosque animado (1987), una adaptación de la novela homónima de Wenceslao Fernández Flórez.

Llegaría a continuación Amanece, que no es poco, una película de culto que con su mezcla de surrealismo castizo y ambientación rural –él mismo acuñó el término surruralismo– ha pasado a la historia del cine español. En aquella idolatrada comedia coral, un joven ingeniero español que trabaja en la Universidad de Oklahoma (Antonio Resines) regresa a España para disfrutar de un año sabático y, junto a su padre (Luis Ciges), llega a un remoto pueblo de la montaña habitado por los más disparatados aldeanos.

Antonio Resines y Luis Ciges en el famoso sidecar de 'Amanece, que no es poco'. Antonio Resines y Luis Ciges en el famoso sidecar de 'Amanece, que no es poco'.

Antonio Resines y Luis Ciges en el famoso sidecar de 'Amanece, que no es poco'. / D. S.

Ese ecosistema delirante, donde todos son devotos de Faulkner, se debate sobre Dostoievski como si se hablara de si lloverá mañana, y donde crecen vecinos de la tierra como si fueran lechugas, fue con el paso del tiempo ganando adeptos hasta que estos formaron una fervorosa legión. Hasta el punto, de hecho, de que muchos de ellos se hacen llamar amanecistas e incluso se reúnen periódicamente en pueblos de la sierra de Albacete (donde se rodó la película) para recrear escenas de la película y repetir sus frases más conocidas, que son abundantes: desde aquella que decía "yo podría ser una leyenda... o una epopeya, si nos juntamos varios", hasta, sobre todo, la que llegaría a convertirse casi en una coletilla masiva: "Alcalde, todos somos contingentes pero tú eres necesario".

Una imagen de 'La lengua de las mariposas', que protagonizó Fernando Fernán Gómez. Una imagen de 'La lengua de las mariposas', que protagonizó Fernando Fernán Gómez.

Una imagen de 'La lengua de las mariposas', que protagonizó Fernando Fernán Gómez. / D. S.

Después de rodar otro título de similar espíritu, Así en el cielo como en la tierra (1995), en 1999 dio un giro a su tono y temática con La lengua de las mariposas, una dramática historia ambientada en la Guerra Civil basada en un relato del escritor gallego Manuel Rivas, por la que consiguió el Goya al mejor guión adaptado. Autor de varios títulos más –entre ellos La viuda del capitán Estrada (1991), Tocando fondo (1993), La educación de las hadas (2006) y Los girasoles ciegos (2008)– y productor de películas de Alejandro Amenábar como Tesis, Abre los ojos y Los otros, Cuerda volvió a trabajar para la televisión con la serie Makinavaja (1997), adaptación del popular cómic de Ivá publicado en las páginas de la revista satírica El Jueves.

Una imagen de 'Tiempo después', su última película. Una imagen de 'Tiempo después', su última película.

Una imagen de 'Tiempo después', su última película. / D. S.

En 2018 estrenó su última película, Tiempo después, continuación de Amanece, que no es poco que supuso su retorno a los modos y formas de su trilogía del humor absurdo ambientado en un futuro distópico. Le costó lo suyo. Escrito el guión dos años después de Así en el cielo como en la tierra, es decir, en 1997, Cuerda decidió publicarlo como novela al comprobar que no encontraba financiación para rodar el filme. Hasta que apareció La turba, como se hicieron llamar los cómicos y devotos del cineasta (Andreu Buenafuente, Berto Romero, Edu Galán, Arturo Valls...) que decidieron producirle la película. A los 71 años, Cuerda estrenó por fin Tiempo después, y lo hizo –en un gesto muy suyo– un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Habían pasado exactamente 30 años del estreno de Amanece, que no es poco, la obra que lo convirtió en un fenómeno más allá de las salas de cine.

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