Crítica de Cine

Basura pretenciosa

Elle Fanning, en una imagen de 'The Neon Demon'. Elle Fanning, en una imagen de 'The Neon Demon'.

Elle Fanning, en una imagen de 'The Neon Demon'.

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Creí que Eisenstein en Guanajuato era la película más pretenciosamente estúpida que había visto y podría ver en mi vida, por encima de mis peores recuerdos entre los que figuran El volar es para los pájaros, Lizstomanía o La piel que habito. Me equivoqué. El Ciudadano Kane del mal cine agravado por su pedantería es The Neon Demon: basura visual y sonoramente ruidosa, hueca y pretenciosa. Ni tan siquiera irrita: aburre. El danés Nicolas Winding Refn se dio a conocer en su país con la trilogía Pusher. Despistó a la crítica con Bronson y Drive (que está muy bien y hasta obtuvo un premio en Cannes), aunque entre una y otra mostró sus cartas con el truño de Valhalla Rising". Como se puede engañar a todos poco tiempo, a algunos todo el tiempo, pero no a todos todo el tiempo, con Sólo Dios perdona se vio la desnudez de este rey o se descubrió la inconsistencia de este mago de Oz. Tras ella The Neon Demon tiene algo de confesión compulsiva de la idiotez de este director, como esos asesinos que se delatan por presumir de sus crímenes.

Rodar semejante estupidez sin pies ni cabeza con tan ambiciosa parafernalia de imágenes y sonidos es un ejercicio de onanismo mecánico practicado por alguien sin imaginación. Sólo dos cosas asombran en esta historia que supuestamente trata de la perdición de una chica que aspira a ser modelo: que alguien la haya producido (de lo que, supongo, se habrá arrepentido) y que las actrices -con Elle Fanning en cabeza- se hayan dejado hacer tales cosas y ponerse en tal ridículo. Supongo que a las desdichadas les habrán convencido de que estaban haciendo arte mayor, pasando a la historia del cine y cruzando rubicones formales.

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