Rocío márquez. cantaora

"Me siento en el perfil de voz dulce de Pepe Marchena"

  • La artista onubense presenta esta noche en el Teatro Central su próximo disco, 'El niño', un tributo a los jóvenes cantaores que se publicará el día 23.

"Me parece muy interesante que el conocimiento de lo clásico en el flamenco sea el punto de partida para que después una pueda buscarse a sí misma y aportar lo que crea o necesite", sostiene la cantaora Rocío Márquez. Su devoción y agradecimiento a los "antiguos" -Chacón, Pastora, La Perla de Cádiz o Vallejo, a los dos últimos les rendía honores en Claridad, su primer álbum- ha gestado ahora el entendimiento con Pepe Marchena, a quien dedica el disco que se publicará el 23 de este mes, El niño (Universal Music).

Márquez brindará "un reconocimiento a la figura de los niños cantaores, que marcó una época: La Niña de la Alfalfa, La Niña de los Peines, El Niño de Marchena [nombre con el que se dio a conocer Pepe Marchena]..." La puesta de largo de El niño. Andando por los campos marcheneros, título del espectáculo, se producirá esta noche (23:00) en el Teatro Central, una cita que hace días que agotó sus entradas.

Su apuesta por el repertorio de Marchena procede de "la admiración, sí, pero también es verdad que él tenía una voz dulce, con muchos melismas, bastante fina, con mucha agilidad… y yo me siento en ese perfil". Rocío Márquez reconoce que lo que más le seduce del cantaor, "por encima de todo, es la libertad que tiene, lo transgresor que es, la convivencia perfecta que logra entre lo clásico y lo más experimental y creativo".

Con la pretensión de "recordar la parte más juguetona y divertida de Marchena", ya que "él probaba constantemente con la voz, con los cantes...", el disco y el espectáculo contarán con "unos temas más enmarcados en lo experimental". La guitarra eléctrica y los sonidos electrónicos de Raúl Cantizano o la batería de Antonio Montiel son una prueba de ello. Se les sumará El Niño de Elche, que es, para Márquez, "el cantaor con más fuerza de mi generación".

"Seguro que Marchena, que era tan de echarse para adelante y sacar los pies del plato, si hubiera tenido la oportunidad, hubiera probado con los instrumentos que le ofreciese el momento... Ahora tenemos más recursos y creo que hay que utilizarlos", explica Rocío Márquez sobre esta vertiente más innovadora.

Cuenta que para crear la colombiana, único palo ideado en el siglo XX, Marchena "se inspiró en el zorcico vasco y en el corrido mejicano", del que ahora la artista parte para "ir transformándolo en lo que él creó. Es casi como intentar reproducir aquel proceso". Empapada de la historia del flamenco y de las peripecias de su homenajeado, relata cómo el marchenero ingenió La rosa, pieza que fue tan popular, tras asistir a un espectáculo de los hermanos Álvarez Quintero e inspirarse en un fragmento; "nosotros cogemos poemas de Shakespeare y de Juan Ramón Jiménez y los musicamos con instrumentos de ahora", declara.

También está el tributo al Marchena más clásico: "Hay temas que van a ir con guitarra y voz directamente, como mucho con la incorporación de Raúl Rodríguez con el tres cubano. Ahí habrá granaína, guajira, punto y milonga, fandangos, romance a Córdoba, taranta, seguiriya...". En esta parte le acompañarán las seis cuerdas de Manuel Herrera, su "compañero de batalla", y de Pepe Habichuela, quien pudo acompañar a Marchena y ejercerá ahora de nexo entre dos épocas del cante: "A nivel anecdótico es muy bonito. Me emociona poder estar con alguien que lo acompañó a él".

Con la premisa de defender el jondo en todos sus prismas, la cantaora expone que "lo bonito del flamenco es la amplitud, ir desde esas voces con fuerza y desgarradas que emocionan a voces finas, con más melismas, más dulces... que también emocionan desde otro punto", porque eso "enriquece el flamenco, igual que la diversidad de palos, ir de la alegría a la pena...". Como Marchena, su registro de voz también se enfrenta al escrutinio de los críticos: "Él tuvo muchos detractores; aún hoy hay mucha gente que no le reconoce para nada. Al hacer un trabajo así, te expones… y no pasa nada, hay que aceptar que para encantarle a unos hay que disgustarle a otros", contempla en relación a El niño, una idea que le ofreció Pedro G. Romero, al que agradece su labor en la coordinación artística.

Dijo del cantaor Charles Chaplin: "Le tengo mucha envidia al Niño de Marchena. Con él se emocionan las mujeres; conmigo se ríen". "Fue un personaje que movió masas cuando el flamenco estaba más en las minorías, eso no se puede olvidar tampoco", recuerda Rocío Márquez, quien habla de Pepe Marchena en presente. Como si viviera. Será que confía en que esta noche viva en forma de memoria.

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