Bienal

Las guajiras también lloran

Made in Jerez. Cante: David Lagos, Melchora Ortega, El Londro. Guitarra: Alfredo Lagos, Santiago Lara. Baile: Leonor Leal, Diego de la Margara. Palmas: Pedro Navarro, Javier Peña. Lugar: Teatro Central. Fecha: Sábado, 4 de octubre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

El flamenco es un arte tradicionalista que desconoce su propio pasado. Por eso, la vanguardia, la renovación, llega a veces a través de un viaje a los orígenes. La guajira por bulerías inspirada en el Niño Medina aportó al recital una explosión de energía positiva, multiplicada por el baile fresco de Leonor Leal. En el siglo XIX Rafael el Moreno de Jerez ya registró la guajira por bulerías antes de que se inventase la bulería. Lagos y Leal han desempolvado estas grabaciones para insuflar de vida, emoción y zapateado un estilo que lleva años languideciendo. ¡Claro que las guajiras movían las caderas! Claro que las guajiras penaban y gozaban de veras. Lagos, que además de un intérprete entregado de voz caliente, es un estudioso del cante, reivindicó en su recital, además de a Frijones, Carapiera o El Marrurro, otras tradiciones del cante jerezano. ¿Cómo es posible que Antonio Chacón sea conocido en todo el mundo menos en su tierra? Lagos lo reivindicó como creador de la malagueña y la cartagenera, pero también como seguiriyero, al objeto de lo cual acudió al soporte de la guitarra de Perico el del Lunar grabada en un disco de pizarra. Me supo a poco la cartagenera, quería más cante en solitario. Aunque en la bulería por soleá, los tientos, los fandangos, la soleá y, sobre todo, la seguiriya, Lagos se dio la vuelta por dentro y se mostró con toda la honestidad. En el comienzo y el final, tonás y fiestas, buscó la complicidad de su gente, El Londro y Melchora Ortega, para dotar a su recital de una puesta en escena, de una intención. Aunque la mejor intención de Lagos, desde luego, es cantar al lado de una guitarra, como vimos no hace mucho en el Festival de las Minas. La de su hermano Alfredo, serena y pletórica de colores pastel, tuvo que luchar toda la noche con la megafonía, distrayendo algo la atención de las bellísimas melodías creadas por Chacón. La de Santiago Lara ofreció calor y una solidez en el acompañamiento casi pétrea, la seguridad de que en su compañía jamás te puedes perder, por muy lejos que vayas.

Imágenes cedidas por el ICAS. Ayuntamiento de Sevilla.

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