Ángel Rojas. Bailarín, coreógrafo y director artístico "El director hace que no sea el ego del artista el que mande"

  • El que fuera cofundador del Nuevo Ballet Español asume en esta Bienal la dirección artística del espectáculo de Mercedes de Córdoba y el estreno absoluto del de Farruquito

El coreógrafo, bailarín y director Ángel Rojas, en una imagen reciente. El coreógrafo, bailarín y director Ángel Rojas, en una imagen reciente.

El coreógrafo, bailarín y director Ángel Rojas, en una imagen reciente.

El nombre de Ángel Rojas (Madrid, 1974) se asocia principalmente al del Nuevo Ballet Español (desde 2008 Rojas & Rodríguez), una compañía que fundó en 1995 junto al bailarín Carlos Rodríguez, tras militar, desde jovencísimo, en formaciones como las de Rafael Aguilar, José Granero o José Antonio.

En sus más de 20 años de existencia, el NBE ha aportado a la danza una frescura y un color antes impensables, siendo muy reconocido a nivel nacional e internacional, al igual que el talento coreográfico de sus fundadores. Dualia (2007), pieza creada para el Ballet Nacional de España, es solo un ejemplo de ello. De 2015 a 2018, Rojas asumió la dirección artística del Festival Flamenco de Madrid y, con la inquietud que lo caracteriza, no deja de embarcarse en cuanto proyecto despierta su ilusión.

–Con todo su bagaje, parece usted haber encontrado en la dirección un magnífico punto de llegada. ¿Cómo se produjo ese salto?

–Fue Miguel Marín, director del Flamenco Festival, el que me convenció de que tenía capacidad para dirigir y me confió la clausura del Festival de Londres en 2013. Era la primera vez que me ponía al frente de mis propios compañeros y fue algo muy revelador porque me di cuenta de que podía hacer crecer a los artistas perfeccionando la parte estética y técnica. A partir de ahí, de manera natural, me fueron llegando proyectos. Ha sido una de las etapas más sanadoras de mi vida porque para mí, que siempre he estado en las cocinas bailando y coreografiando, tener esta visión a 360 º es algo fantástico. Si quiere contar algo, el flamenco tiene que aprender a separar los roles, como se hace en el teatro. Desde la dirección tú puedes hacer un guion y darle notas al coreógrafo, a los músicos, jugar con la luz… Que no sea el ego del artista el que mande.

"Cuando quiere contar algo, el flamenco suele caer en el dramatismo o en el costumbrismo"

–En la Bienal de 2016 ya firmó usted Trianero de Antonio Canales. En esta se presenta con dos obras, una de ellas ya estrenada con gran éxito, Ser, ni conmigo ni sin mí de Mercedes de Córdoba, (día 24 de septiembre en el Teatro Central) ¿Cómo fue esa colaboración?

–Mercedes me llamó en el verano de 2017 y me contó lo que quería, pero yo me tomé un tiempo porque, aunque sabía que era una buena bailaora, no la conocía y no sabía si podría elevar su propuesta a la narrativa contemporánea en la que yo me suelo mover. Yo trabajo con la materia orgánica de cada artista. Luego, en mi cabeza van surgiendo imágenes. En el caso de Mercedes, de repente me imaginé una cruz y le dije: 'Ése es tu peso y tienes que poder reírte de él'. De ahí surgió una parte de la riqueza de matices que tiene el espectáculo. Mercedes, más que una bailaora, es una artista y forma un tándem extraordinario con el músico Juan Campallo.

Mercedes de Córdoba en 'Ser: ni conmigo ni sin mí' en el Festival de Jerez. Mercedes de Córdoba en 'Ser: ni conmigo ni sin mí' en el Festival de Jerez.

Mercedes de Córdoba en 'Ser: ni conmigo ni sin mí' en el Festival de Jerez. / Miguel Ángel González

–Casi todos los artistas quieren contar su propia historia, sentimientos que son abstractos, ¿es difícil encontrar un camino que satisfaga sus necesidades narrativas?

–Hay una narrativa de texto, en la que la palabra entra a través de la razón, y una narrativa de movimiento que es la que hemos trabajado en estos casos. El maestro Granero decía que la narrativa es una flecha que tiene una sola dirección y si tratas de llegar a más sitios la dispersas, pierdes potencia y concreción. Mi trabajo por tanto es mucho de guiar, de reconducir esa línea para que no se diluyan o se pierdan los contenidos.

"Me he llevado a Farruquito a una estética oriental porque yo lo veo como un verdadero samurái"

–La otra obra es la de Farruquito, que acostumbra a dirigir él mismo sus espectáculos. ¿Cómo está siendo el proceso de creación de Desde mi ventana, la obra que se estrenará el 9 de septiembre en el Lope de Vega?

–Juan (Farruquito) quiere hablar de sí mismo, no solo como artista sino también como padre, como persona… pero desea dar un salto a otra narrativa, a otra estética. Yo no lo conocía personalmente, pero he hablado mucho con él y con todos sus cómplices (su madre, sus hermanos…). Hemos hecho un trabajo de mesa muy bello, lleno de reuniones on line eternas. Después de eso, le he presentado un guion en el que, sobre todo, he tratado de quitar dramatismo y costumbrismo, que son los vicios en que suele caer el flamenco. Porque él quiere hablar de la vida, aunque en ella no falten nunca conflictos ni incertidumbres. Ahora hay que ponerlo todo en orden en el escenario.

–¿Ha intervenido usted en los contenidos musicales?

–No, él ya lleva tiempo trabajando con los músicos y es un artista que sabe lo que quiere. Su flamenco es un flamenco de raíz, sin nada ajeno. Yo lo que he hecho es introducirlo en un mundo estético diferente, concretamente en una estética oriental, inspirada en los samuráis, porque para mí Juan es un guerrero con una gran lucha interna y una buena coraza para marcar distancias. Para eso me he servido sobre todo de la iluminación y del vestuario. Yo creo que va a ser un espectáculo muy hermoso y para mí ha sido un honor y una alegría que Juan me llamara porque, después de tanto recorrido, es en el flamenco y en la dirección donde yo quería recalar, donde me gustaría poder ser útil.

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