Bienal

Mayte Martín homenajea a sus referentes vitales y flamencos

  • La artista presenta hoy en el Lope de Vega 'Por los muertos del cante', un recorrido por su memoria sentimental.

En una de las citas más esperadas de esta Bienal, Mayte Martín, una de las voces más personales del panorama jondo actual, presenta esta tarde (20:30) en el Lope de Vega Por los muertos del cante, un espectáculo que, además de rendir homenaje a desaparecidas figuras del flamenco con especial significado personal para ella -artistas como La Niña de la Puebla, Pepe Marchena o Juanito Valderrama...-, constituye para la cantaora catalana un recorrido por su memoria sentimental, un recuerdo de las personas que le enseñaron de pequeña valores tan válidos para el flamenco como para la vida, como contaba ayer Martín en el Espacio Santa Clara, donde comentó las claves de este espectáculo que ha colgado ya el cartel de no hay billetes.

"Por los muertos del cante rinde tributo a todas aquellas personas que han formado parte de mi vida y que no sólo me han enseñado lo que es el cante, sino que además me han permitido concebir el arte de una forma determinada", asegura la cantaora, que en este nuevo proyecto cuenta con la colaboración de José Luis Montón y Juan Ramón Caro en el toque y Chico Fargas en la percusión. Se trata, dice la cantaora, de "pasar por un filtro", el suyo, diferentes palos, desde tientos y fandangos hasta guajiras, bulerías o los campanilleros con los que rinde homenaje a la Niña de la Puebla. También interpretará una versión de la tana de Carmen Amaya, quien en su día interpretara esta pieza con el maestro Salinas, "una zambra con olor especial a Granada".

"En este espectáculo paso por influencias de muchos cantaores, de todos aquellos que han dejado un rastro en mí. Hay que entender un poco el flamenco y estar un poco curtido en este arte para diferenciar en qué momento estoy homenajeando a cada uno", explica la intérprete, quien además comenta que sus padres y su tío, a los que vio llorar en su casa escuchando a Marchena, Valderrama o a la Niña de la Puebla, dejaron en ella una "huella importante". "Momentos como aquellos son los que hicieron que me fijase en el cante, en el flamenco. En la expresión de mis padres había algo emocionalmente importante".

La cantaora llevó Por los muertos del cante a la Bienal de Flamenco de Buenos Aires el pasado mes de diciembre, coincidiendo con el homenaje a Enrique Morente que en aquellos días se celebraba también en la capital argentina. "Estoy impregnada de Morente. A pesar de no haber tenido la oportunidad de conocerlo a fondo, creo haberlo conocido a través de su obra y su arte. Creo que la manera que tiene un artista de enfrentarse al escenario dice mucho de quién es. La honestidad y la bondad de Enrique han sido un referente para mí. También en el aspecto musical hay muchos momentos que me recuerdan a él", comenta Mayte Martín.

"Es un recopilatorio musical, estético, emocional y ético. Cuando lo llevo a mi terreno es un espectáculo desnudo en el sentido en que tiene muy pocos elementos", retoma la artista sobre lo que tendrá el público la oportunidad de ver hoy en el Lope. Lejos de un anclaje en los flamencos de los años 60 y 70, la cantaora recupera los estilos, letras y voces que en otras épocas estaban olvidados, sin llegar a copiar estrictamente lo clásico. "Una cosa es imitar y otra cosa es ser vehículo del clasicismo y la tradición. Cuando yo recreo obras clásicas del flamenco no me considero una imitadora. El repertorio tradicional encierra una musicalidad y una riqueza enorme, y si tú tienes algo que decir, puedes utilizar esa materia prima para decirlo. Para mí se puede crear volviendo a cantar la malagueña de Chacón. Es una forma de creación muy válida, incluso es más valiosa porque es más sutil. No se puede negar que hay imitadores, pero no toda la gente que recrea las obras maravillosas del flamenco clásico imitan. Algunos utilizan esas propuestas para volver a crear una forma distinta de verlas, de sonar".

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