Andalucía

Un negacionista irrumpe en un centro de salud de Córdoba sin mascarilla

Un negacionista irrumpe en un centro de salud de Córdoba sin mascarilla Un negacionista irrumpe en un centro de salud de Córdoba sin mascarilla

Un negacionista irrumpe en un centro de salud de Córdoba sin mascarilla / Archivo

Se dice que "la inteligencia es un proceso cíclico. Cuando te pasas de listo vuelves a empezar a ser tonto". Pues bien, en el ambulatorio cordobés del Polígono Guadalquivir se vivieron momentos de angustia cuando un negacionista entró en el centro hospitalario sin mascarilla para, previsiblemente, visitar a su médico, con el que tenía cita esa misma mañana.

El negacionismo es esa vertiente de eruditos que no quieren hacer frente a la realidad y que ponen bajo sospecha hasta el sufrimiento de miles de familias que han perdido a sus seres queridos en esta cruenta pandemia. Nada existe para ellos, cuando es su propia existencia la que asombra al mundo. No se puede comprender este tipo de pensamientos cuando los muertos se cuentan por miles y los sanitarios ya aguantan "carros y carretas" para que además venga a visitarlos el asno que debería tirar de ellas.

Tras el abrir de las puertas y dar los "buenos días", se escucha a una de las sanitarias allí presentes preguntar por algo tan básico como la mascarilla. En ese momento y de manera chulesca, el negacionista responde que la mascarilla está "en la farmacia" y que "sólo viene a ver a su médico" porque tiene una cita con él. La sanitaria prosigue en su intento de hacer ver al hombre que por allí no se puede transitar sin la mascarilla y insiste en que no se la va a poner.

Tras el revuelo causado en poco más de treinta segundos, son varios los sanitarios y personas que se arremolinan para ver qué estaba sucediendo. Durante los siguientes minutos el hombre sigue afirmando que no se va a poner ninguna mascarilla porque no está obligado. La discusión se iba acalorando por momentos y el negacionista amenaza a un sanitario con "ponerle una denuncia". Tras esa declaración de intenciones, los allí presentes llaman a la policía para que se persone en las instalaciones.

Los momentos más tensos se produjeron cuando una mujer, al escuchar frases lapidarias como "este chiringuito que tenéis montado se va a acabar ya", "este chiringuito os viene a todos muy bien", "ya está bien de aguantar. Tenéis familia encerrada para estar callados" por una situación provocada por "un virus de mierda que no existe", se dirigió a él y le propuso acudir ir al hospital para que viera la realidad de la pandemia. Tras los infructuosos diálogos, las palabras malsonantes hicieron acto de presencia en una conversación que no iba a llegar a ningún lugar.

La realidad es la que es. La pandemia está afectando a una sociedad que parece estar completamente perdida. Mientras tanto, los sanitarios tienen que aguantar guardias interminables, el desamparo de la clase política y a personas como este vecino que tienen de todo menos humanidad.

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