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Patrimonio industrial

En busca del paisaje que habita la mina

  • La guía 'Minas de Sierra Morena' propone una ruta por los enclaves y vestigios de esta industria en el sur de España.

El debate sobre la reapertura de la mina de Aznalcóllar supone un ejercicio de memoria para los habitantes de aquellas poblaciones, sobre todo de las provincias de Sevilla y Huelva, que se dedicaron en un pasado aún cercano en el tiempo a una industria que modificó para siempre el paisaje, sus costumbres y su relación con el entorno. Ese entorno prácticamente desconocido para la mayor parte de la sociedad se puede interpretar hoy también en clave cultural, desde el legado del patrimonio industrial que ha sumado numerosas investigaciones en los últimos años. Una de ellas es la que propone la guía Minas de Sierra Morena, un manual -disponible en versión digital- impulsado por el Laboratorio de Patrimonio Industrial Eiffel y cofinanciado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

De oeste a este, Sierra Morena es pirítica, carbonífera, del hierro, plomo, oro, plata y mercurio; y sus perfiles son tan variados como su vegetación y sus costumbres populares. Todas estas singularidades propiciaron la fundación, a mediados del siglo XIX, de importantes empresas de capital extranjero para la extraordinaria carrera minera de Sierra Morena, los laboreos tradicionales se sustituyeron por nuevos métodos de explotación para extraer grandes volúmenes de mineral y la demanda de mano de obra aumentó. Rápidamente se vio que el transporte habitual era insuficiente y fue el tiempo, entonces, en que nuevos poblados vinieron a solucionar la demanda de alojamiento de los trabajadores y sus familias y se instauró la edad de oro del ferrocarril.

Así lo explica la autora del proyecto, Marta Santofimia, arquitecta onubense formada en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH), que ha concebido esta guía como un instrumento "para reconocer las características del paisaje: los procesos de extracción, la preparación; el transporte del mineral; la estructura urbana de un poblado minero y ferroviario; el desarrollo de la metalurgia de la Sierra Morena..."

En concreto, Santofimia, junto a un grupo de técnicos de distintas disciplinas como la antropología, la arquitectura o la fotografía, ha estudiado las minas de Tharsis y las de Riotinto en Huelva, las minas de Reunión y Cerro del Hierro en Sevilla, la mina de Jayona y el nodo ferroviario de Zafra (Badajoz), Peñarroya-Pueblo Nuevo en Córdoba y las minas de Almadén, Puertollano y el martinete de Pozuelo de Calatrava en Ciudad Real. De todo este inmenso campo de trabajo, la arquitecta subraya como grandes hallazgos "el descubrimiento del ferrocarril Tharsis-Río Odiel, en Huelva, un trazado de gran interés, no sólo por su protagonismo en el fenómeno de la minería en Andalucía, sino por sus posibilidades de ser reconvertido en ferrocarril turístico y vía verde". Además, la autora invita a promocionar "el pasadizo secreto que une el pozo nº 5 con el nº 7, en Villanueva del Río y Minas", que ha podido descubrir gracias al trabajo de campo, "un trayecto de más de un kilómetro y medio subterráneo que bien podría ser, no sin inversión, un gran atractivo turístico". La guía, de hecho, "va dirigida a un público curioso, inquieto" que desee conocer por sus propios medios el estrecho vínculo de Sierra Morena con esta industria, "no sólo de los núcleos mineros, sino la relación de ellos con las capitales, los puertos de Andalucía, con otras grandes ciudades y con Portugal". Sirve, al fin, para "demostrar la dimensión internacional del fenómeno de la industrialización minera en Andalucía", que hoy parece tocar de nuevo a la puerta.

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