Andalucía

El arzobispo se aleja de Granada

  • Su actitud en el caso de los abusos sexuales provocará la marcha de Francisco Javier Martínez

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El futuro del arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, parece que está ya decidido y que el Vaticano tiene claro que estará fuera de Granada. Con la intervención del propio papa Francisco hace unas semanas en el caso de los supuestos abusos sexuales contra menores cometidos por un grupo de sacerdotes de la iglesia granadina, el puesto del arzobispo empezó a tambalearse. Al Pontífice no le ha temblado el pulso y ya otros prelados han sido apartados de sus diócesis tras detectarse casos similares en unan campaña que abandera Francisco, con decisiones hasta ahora impensables en el seno de la iglesia. Ya apartó al ex nuncio polaco Jozef Wesolowski por abusar de menores, y apartó a un obispo de Paraguay por dar refugio a un sacerdote acusado de abusos. Parece que el Papa también está detrás de la renuncia del arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, por una investigación relacionada con escándalos sexuales. Y tiene en investigación a más obispos.

En este marco, hay fuentes de la iglesia que ya sitúan a Martínez fuera de Granada tras las fiestas navideñas. Aunque no está implicado directamente en la trama, como sí es el caso de otros prelados destituidos, su falta de contundencia en la investigación de estos casos y la intervención del propio Papa lo alejan de su actual puesto. Según informaron ayer eldiario.es y Religión Digital, desde la Santa Sede "parece clara la decisión respecto al futuro del todavía arzobispo de Granada. Su pésima gestión en el caso de abusos sexuales, actuando tarde y siendo dejado en evidencia tanto por las víctimas como por el mismísimo papa Francisco, ha decretado el final de su carrera eclesiástica, que se hará efectiva después de Navidad".

Estos medios recogen que "la Santa Sede, descontenta de cómo se están realizando los procedimientos, ya tiene prácticamente nombrado a su sucesor, mientras que monseñor Martínez está quemando sus naves e intentando que el cese se convierta en un traslado". Es decir, que no sea prematuramente jubilado sino enviado a otra diócesis o a algún dicasterio romano. Fuentes cercanas aseguran que el prelado no quiere abandonar Granada derrotado, pero que aceptaría de buen grado un cargo en Tierra Santa.

El Arzobispado de Granada, mostró su asombro por la información y criticó que se convierta en noticia al arzobispo. Desde la Conferencia Episcopal aseguraron que las renuncias y ceses de los arzobispos dependen directamente de Roma.

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