Andalucía

Roca, novena Navidad en prisión

  • El cerebro de la mayor trama de corrupción de España pasa las fiestas en la cárcel al no conseguir ningún permiso El que fue hombre fuerte de Marbella tiene causas pendientes

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Otras navidades entre rejas. Y van nueve. Juan Antonio Roca, cerebro de la mayor trama de corrupción desmantelada en España -su escenario y la víctima de su expolio fue la ciudad de Marbella (Málaga)- pasa estas fechas en prisión sin conseguir ningún permiso carcelario. No son pocos los los juristas que consideran que debería disfrutar de alguno para su "reinserción social". Pero no, el menú que ha probado Roca en Nochebuena y en Navidad ha sido el de la cárcel. En Nochevieja y Año Nuevo ocurrirá exactamente lo mismo. No habrá delicatessen para quien diseñó, para lucrarse de ella, una de las redes más complejas de corrupción.

Según varios especialistas consultados por Efe, en la legislación penitenciaria el permiso tiene como finalidad esencial la "preparación para la vida en libertad" por lo que se entiende que es un instrumento esencial para la "reeducación y la reinserción social del penado".

El artículo 15 de la Constitución "prohíbe las penas inhumanas o degradantes", pues "toda pena que se ejecuta contra el hombre, como si fuera un virus u otro agente patógeno, o sin el hombre, como si fuera prescindible, es una pena ejecutada en clave de inhumanidad", según recogen sentencias de la Audiencia de Madrid.

Los permisos "no constituyen meros beneficios o recompensas por el buen comportamiento", que en el caso de Roca todos los informes son favorables, "sino que forman parte del tratamiento y responden a la finalidad esencial de la pena privativa de libertad", destaca uno de los juristas consultados. Por ello, cumplidos los requisitos legalmente previstos, el derecho normal debe ser la concesión del permiso y su excepción, la denegación.

Pero entonces, ¿qué ocurre con Roca?, es la pregunta que muchos se hacen, incluso algunos magistrados que han firmado sus sentencias condenatorias, y que han sido consultados sobre este asunto.

Todos lo consideran un preso voluntarioso, que aprovecha su tiempo libre para hacer deporte y jugar al ajedrez, estudia idiomas, acata las normas, ayuda a sus compañeros, no es conflictivo y no ha cometido delitos de sangre. También tiene una "inequívoca voluntad de reparación del daño", según las propias resoluciones judiciales, ya que el interno está cumpliendo el plan de pago y cada vez que puede vender alguna propiedad abona rigurosamente. Además, el juzgado de Instrucción de Instrucción 6 de Madrid y la Audiencia de Málaga le tiene embargado todo el patrimonio desde el 2006 a efectos de responder de las posibles responsabilidades civiles a las que pudiera ser condenado.

El juzgador actualmente se está basando en que debe completarse en lo posible el pago de la responsabilidad civil impuesta, aunque la propia Ley establece que es posible acceder al tercer grado aún no habiéndola satisfecho. Ya son muchas las voces que consideran que la no concesión de algún permiso a Roca "resulta incongruente con la resocialización" y que "ningún interno puede excluirse de la sociedad, sino que debe continuar formado parte de la misma".

Cierto es que Roca tiene causas también pendientes, pero el que fuera "jefe" de todos los asuntos urbanísticos de Marbella ha cumplido ya casi nueve años de internamiento ininterrumpido y los juristas alertan de que los efectos de que "tan prolongado encarcelamiento pueden acabar por hacer imposible cualquier preparación para la vida en libertad".

Y subrayan que ello contradice el fin resocializador de la pena, y pone en riesgo, incluso, el propio fin preventivo debido a que el permiso "es un valioso instrumento de reinserción", según las leyes españolas.

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