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Cae una banda que diseñó un novedoso sistema para ocultar hachís

  • La Policía Nacional desmantela una banda de traficantes de Écija, en una operación que acaba con nueve detenidos y casi tres toneladas de droga intervenidas

Parte de la droga decomisada, en un camión. Parte de la droga decomisada, en un camión.

Parte de la droga decomisada, en un camión. / Antonio Pizarro

La banda de traficantes desmantelada el pasado fin de semana por la Policía Nacional utilizaba unos sistemas peculiares para ocultar la droga. Uno de los camiones en los que cargaban el hachís en el norte de África y lo llevaban hasta Europa Central tenía una serie de caletas practicadas en un doble fondo que había en el suelo, que sólo se abrían tirando de unos cables de acero según una secuencia numérica previamente establecida. Era una especie de código. Si se tiraba primero del cable erróneo, el habitáculo no se abría y las caletas –nombre que en el argot policial reciben los lugares en los que se oculta la droga- permanecían disimuladas. En ellas cabían hasta 800 kilos de hachís.

En otro camión, los estupefacientes viajaban ocultos en otro habitáculo ubicado al fondo del remolque frigorífico en el que iba la carga legal, que en el envío interceptado por la Policía era un cargamento de naranjas. Allí, en la parte más próxima a la cabeza tractora, una enorme plancha simulaba ser la pared del remolque y tapaba un pequeño compartimento relleno de tabletas de hachís. Esta mañana, durante la rueda de prensa que la Policía ha ofrecido para dar los detalles de la operación en el cuartel del Cortijo de Cuarto, han hecho falta tres agentes para poder retirar la plancha que cubría el doble fondo.

Los compartimentos secretos de ambos camiones fueron detectados por el escáner del servicio de Vigilancia Aduanera del puerto de Algeciras, adonde los trailers llegaron procedentes de Ceuta. Si hubieran pasado el control, la droga habría cruzado toda España hacia Francia y probablemente su destino final era Holanda. La operación Crepe, así llamada porque las primeras detenciones fueron en Francia, se ha saldado finalmente con nueve detenidos y casi tres toneladas de hachís intervenidas, así como 500.000 cajetillas de tabaco de contrabando que se encontraron en los registros. La investigación, que se ha prolongado durante casi un año, ha corrido a cargo del Grupo I de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de Sevilla.

Los agentes, dentro de uno de los camiones empleados por los narcotraficantes. Los agentes, dentro de uno de los camiones empleados por los narcotraficantes.

Los agentes, dentro de uno de los camiones empleados por los narcotraficantes. / Antonio Pizarro

El delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, ha calificado esta operación como el golpe más importante asestado al tráfico de drogas en la provincia de Sevilla en lo que va de año. La importancia de esta operación reside, más que en la cantidad hallada, en que se ha podido desmantelar toda la organización al completo, desde los cabecillas hasta los correos, además de que se ha podido detectar unos sistemas muy novedosos para camuflar la droga. La banda desmantelada estaba asentada en Écija, cuyo juzgado número 2 dirige la investigación.

La operación se inició a principios de año, cuando la Udyco detectó la actividad de una empresa de transportes de Écija, legalmente constituida, cuyos camiones podrían estar introduciendo hachís en la Península Ibérica desde Ceuta. Luego, bajo la tapadera de una actividad comercial y una carga legal, los vehículos transportarían la droga oculta hasta diferentes países de la UE. Mientras la Policía española investigaba a esta empresa, en Francia fue intervenido un camión de la misma que llevaba 1.750 kilos de hachís. Los dos conductores del vehículo fueron detenidos por la Policía francesa.

A partir de ese momento la organización redujo su actividad ante las sospechas de que podían estar siendo vigilados de cerca por la Policía. El hecho de que, después durante los registros, se encontraran 500.000 cajetillas de tabaco da que pensar que la banda se dedicó durante unos meses al contrabando para poder refinanciarse y superar el duro golpe económico que le supuso el alijo en Francia. Vendieron la empresa de transportes y compraron varias naves industriales. Durante unos meses, por tanto, se cree que estuvieron distribuyendo tabaco ilegal por España y Portugal para obtener dinero con el que comprar un nuevo cargamento y traerlo desde Ceuta, algo que empezaron a preparar en octubre. De hecho, enviaron varios transportes sin carga a Ceuta como señuelo para detectar si la Policía les seguía los pasos.

Los investigadores sabían que iban a trasladar un camión cargado de hachís que entrarían en la península por el Puerto de Algeciras. Habían perfeccionado sus sistemas de ocultación, pero el pasado fin de semana la droga fue detectada por el escáner de Vigilancia Aduanera. En ese momento fue detenido el conductor del camión, mientras que otras dos personas que esperaban para recibir la mercancía en el puerto se dieron a la fuga al ver a la Policía. Se inició allí una persecución que se mantuvo durante más de 200 kilómetros, hasta que los sospechosos fueron arrestados en Marchena, cuando se encontraban ya muy cerca de Écija. En el camión, ocultos en unas bandejas metálicas en el complicado sistema de caletas practicado en el suelo del remolque, había 922 kilos de hachís.

Posteriormente, los agentes detuvieron a otras cuatro personas más, entre ellos los cabecillas de la organización, y registraron las naves industriales que la organización tenía en Écija, Coria del Río, Alcalá de Gudaíra y Águilas (Murcia). Allí se intervinieron 468.350 cajetillas de tabaco de contrabando, cinco vehículos de alta gama (un Audi A8, otro Audi Q7, un Volkswagen Touareg, un Mercedes E300 y un BMW, que el delegado del Gobierno ha prometido esta mañana que serán para la Udyco para que continúe su lucha contra el narcotráfico), un revólver, 93 cartuchos y más de 50.000 euros. Los nueve detenidos han ingresado en prisión.

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