El poder balsámico de la arteterapia

  • Aramburu inicia una nueva edición del taller de pintura de la Asociación Española contra el Cáncer

La música y las artes plásticas contribuyen a mejorar el estado de ánimo y ayudan a sobrellevar la enfermedad. Su efecto balsámico está más que probado y un ejemplo de ello es el taller de arteterapia, que el artista onubense Alfonso Aramburu imparte desde hace siete años en la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

El pasado lunes se inició una nueva edición del taller, que cuenta con quince alumnos, personas que han tenido cáncer y lo han superado o que están recibiendo tratamiento así como familiares de enfermos. El proyecto cuenta con la colaboración del Club Rotary, que aporta la pintura.

Aparte de enseñarles a pintar, Aramburu transmite a sus alumnos su filosofía de vida, que consiste en "hacer un trabajo que nos guste, tener una parcela afectiva que nos llene el corazón y desarrollar un hobby" y, según el artista onubense, todo ello lo pueden encontrar en el taller de arteterapia.

En las primeras jornadas se inician en el dibujo "para que puedan ver las cosas en el espacio". Intenta que en las clases "se les vaya cargando la cabeza de ideas para que se olviden de la enfermedad".

A lo largo del curso irán realizando cuadros con los que harán una exposición a beneficio de la Asociación Española contra el Cáncer así como de otra entidad que decidirán entre todos. La muestra colectiva, cuya temática será Desde la ventana, se inaugurará el próximo 20 de diciembre, a las 20:00, en la sala del centro cultural de la Fundación Caja Rural del Sur.

Una de las alumnas más veteranas es Bella Almansa, que lleva nueve años acudiendo al taller, pero de forma intermitente, "porque he estado mala" e incluso durante una temporada "sin poder salir de casa". Entonces lo impartía una profesora. Al principio Almansa no sabía "ni lo que era una paleta". Lo primero que pintó fue un jarrón con flores. "Fui dando pinceladas y me salió un cuadro y me animó mucho. Lo tengo como si fuera la joya de la corona".

Señaló que "no sé dibujar, me manejo con el pincel, soy atrevida y a las atrevidas a veces le salen las cosas bien. Mis cuadros tienen mucho colorido, yo disfruto y lo paso bien, hay un ambiente de amistad muy bueno y la Asociación Española contra el Cáncer se porta muy bien con nosotros, siempre pendiente de lo que necesitamos", a lo que añadió que "Alfonso es lo más, altruista, ameno, buen profesor y amigo". Subrayó que todas las ediciones realizan una exposición solidaria, "y lo hacemos gustosamente, estamos muy contentos con ello".

María del Carmen Domínguez lleva tres años acudiendo al taller de arteterapia. La primera vez estaba a punto de operarse. Se detectó un bulto en un pecho y en una revisión le mandaron directamente al hospital Juan Ramón Jiménez. Tras hacerle una ecografía le operaron. Tuvo que pasar de nuevo por quirófano y posteriormente recibió sesiones de radioterapia. Ya se ha realizado tres revisiones "y todo está bien de momento".

Domínguez sí tenía nociones de pintura, estuvo en la academia de Isabel Castilla. Comentó que hace años, en una exposición que Aramburu hizo para Cáritas, "me quedé impactada con su pintura, con sus cielos y esas nubes tan especiales". Se lo dijo entonces "y me invitó a ir a su taller. Quién me iba a decir a mí que iba a venir en estas circunstancias".

Para Mercedes González es su primer año. Afirmó que le gusta la pintura. Es autodidacta y pinta en casa. Ella ha vivido muy de cerca la enfermedad, su padre y dos hermanos murieron de cáncer. Explicó que se animó a ir a arteterapia "porque tengo ratos libres y me como el coco".

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