Novedad y tradición en San Blas

  • Por vez primera el Patrón de Aracena procesiona en un día laborable

  • Unas 1.300 rosquillas se reparten tras la celebración de la misa previa a la salida del Santo

El Patrón de Aracena, San Blas Obispo y Mártir, salió el pasado sábado al mediodía en procesión por las calles de Aracena, aunque como novedad no fue en el día de fiesta local como viene siendo habitual en los últimos años. El Ayuntamiento posee dos días de libre elección como fiesta local y en estos últimos años siempre han sido el día del Patrón y el lunes de la Feria y Fiestas mayores en agosto. Sin embargo en esta ocasión, decidió pasar el día festivo a este lunes en lugar del sábado que era su santoral. Un hecho que ha provocado en las últimas semanas muchos comentarios entre la ciudadanía, unido a un malestar generalizado, mientras que el alcalde de Aracena señaló en la última sesión plenaria que el sábado suele ser un día de descanso para muchos, aun siendo el día más comercial de la localidad serrana, y de ahí la elección del lunes.

Sin precedentes, el sábado fue la procesión por el centro de la localidad y los comercios y negocios estuvieron abiertos. Según el santoral, San Blas es el protector de la garganta y la hermandad encargada de su tutela es la conocida en Aracena como la Borriquita.

Es la tercera vez que la imagen hecha por Miñarro ha recorrido las calles de Aracena

La procesión salió poco después de las 12:30 desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. La imagen de San Blas, Patrón cebollero, fue realizada por Juan Manuel Miñarro (imaginero de los tres titulares de la hermandad) y ha procesionado por tercer año seguido tras su estreno en 2016. La anterior imagen se conserva durante el año en su capilla de la parroquia mientras que la nueva está en El Carmen.

El paso fue portado por jóvenes costaleros y bajo la dirección de parte del equipo de capataces de la hermandad, con el recorrido habitual.

Durante la misa previa a la procesión se repartieron unos 1300 panes típicos (conocidas como rosquillas de San Blas), obsequio del Ayuntamiento y que cada año realiza una panadería de la localidad (en esta ocasión Panadería Barzabal). Y es que no se entiende la festividad del Patrón sin este ingrediente gastronómico. La noche antes la panadería realizó las 1.300 rosquillas. El trabajo de panadero se realiza siempre de madrugada, pero en este caso el trabajo fue doble.

Para las rosquillas de pan fue necesario que además de los trabajadores habituales en el horno se incrementara con otros miembros de la plantilla. Un buen equipo de trabajo que no paró durante algo más de dos horas para hacer las 1.300 roscas que regala el Ayuntamiento a todo el pueblo para proteger a los aracenenses de los males de garganta, pecho y oídos.

Uno de los comentarios más habituales haciendo pan es la temperatura que hay en la habitación donde se ubica el horno. Y en estas frías noches en Aracena y toda la Sierra resulta curioso ver a trabajadores en manga corta e incluso sudando de calor. En el interior del horno la temperatura debe rondar los 300º y las dependencias aledañas tenían una temperatura muy agradable. Trabajo intenso y de concentración, tanto para controlar el tiempo del pan dentro del horno, que todo esté a su punto, el peso de la masa en cada caso, elaboración de las formas a su vez, y por supuesto el número de encargos para el día siguiente.

Tras las rosquillas de pan fue el turno de hacer el pan del día siguiente y tras una larga noche de trabajo, habitualmente comienzan sobre las tres o cuatro de la madrugada pero en esta ocasión lo hicieron a las diez de la noche, viene el momento del reparto del pan por los negocios de Aracena e incluso llevarlo a otras aldeas y localidades vecinas.

Y también como ocurre con otras panaderías de pueblos, también en el caso de Barzabal, poseen su propio despacho de venta de pan a diario. En la zona salvo el caso de Fuenteheridos, que hace pan toda la semana, en el caso de Aracena se hace pan de lunes a sábado.

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