Helados isleños con mucho arte

  • La Semana Santa devuelve el placer de degustar los sabores más frescos a onubenses y turistas

Los helados artesanales han vuelto a poblar de vivos colores las vitrinas de las heladerías onubenses. La Semana Santa regresa de la mano de la primavera para devolver el placer de degustar los sabores más variados y frescos a onubenses y turistas. Isla Cristina no es una excepción.

El Domingo de Ramos, como viene siendo tradición desde que abrió por primera vez sus puertas en 1968 en el Paseo de los Reyes, la heladería La Perla inauguró hace dos días la temporada aderezando tarrinas y cucuruchos con los dulces tradicionales de la temporada: la coca isleña o las torrijas. La empresaria que la regenta, Isabel Grao, ofrece por el momento los sabores de toda la vida elaborados con recetas de siempre y las mejores materias primas. "El turrón, el tutti frutti y la vainilla" son los reyes entre su clientela.

Sin embargo, afirma la isleña, "la cultura que tenemos del helado está muy ligada al calor, por lo que como todavía hace fresquito la gente no se ha animado mucho". Los helados que vendió en el estreno laboral de este año los piden "sobre todo gente de fuera, y todavía son pocos, porque mucha gente coge vacaciones a partir del Jueves Santo". En lo sucesivo, Grao -que también tiene otra heladería en la Punta del Caimán de Isla Cristina, dirigida por su marido, Braulio Troncoso-, irá incorporando nuevos sabores. La tendencia este año, dice, "son los helados veteados, por ejemplo con chocolate y frutos secos o de sabores de frutas".

En el Paseo de Las Flores hay otra heladería de referencia en la localidad costera, la que regenta Alejandro Isac Reyes, llamada El ArteSano. El viernes pasado abrió sus puertas y le espera una temporada ilusionante. La innovación es una de sus señas de identidad. De hecho, en esta Semana Santa ofrece helados de torrija, rosco de vino o pestiños y "hoy mismo voy a preparar uno de yogurt natural con limón exprimido y aroma de azahar, miel de naranja ecológica, variegato de naranja amarga, pistachos y semillas de sésamo y pipas de calabaza", un claro homenaje "a la primavera", confiesa este heladero, que es también un auténtico artista. "Para mí hacer helados es como pintar los cuadros que pinto en invierno y me gusta hacer feliz a la gente".

La clave del éxito, afirma, "está en realizarlos con buena materia prima y mucho amor, así siempre sale todo bien". En breve incorporará el helado de arroz con leche y ya triunfan en su mostrador todos los que tienen que ver "con la repostería, desde la crema catalana a la tarta de queso, pasando por el tocino de cielo".

Tampoco olvida "las raíces" y ofrece los sabores de turrón, tutti frutti, mantecado y ron con pasas, los favoritos de los más mayores. Los más pequeños de la casa, asegura Alejandro, prefieren los de "kinder bueno o nutella, sobre todo los sabores que tienen que ver con el chocolate".

En la elaboración se adapta a la temporada y utiliza frutas autóctonas del tiempo, "por ejemplo ahora prevalece la fresa y en verano, el melón".

El empresario isleño de El ArteSano no pierde de vista que hay que adaptarse "a las tendencias y a las intolerancias de los clientes", a los que tiene muy en cuenta en este sentido. Así, oferta una amplia carta de helados sin gluten o sin lactosa. "Todo el mundo tiene derecho a tomar un buen helado", apostilla.

Incluso se atreve con los veganos. "Los elaboro sin ningún componente animal ni leche de vaca ni azúcares refinados, sin aditivos y con todos los ingredientes ecológicos".

Ante este despliegue de imaginación, buen hacer y sabor isleño que ofrecen La Perla y El ArteSano, ¿quién dijo frío?

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