"Ha sido un sueño hecho realidad"

Juan José Padilla, que reapareció ayer con una puerta grande en la Feria Taurina de Olivenza (Badajoz), tras la gravísima cornada sufrida en el mes de octubre en la feria del Pilar de Zaragoza, explicó antes de la corrida que volver a los ruedos es, para él, "un sueño hecho realidad".

Padilla aseguró a los periodistas que estaba "muy contento" por su vuelta y por el llenazo del coso oliventino, donde unas 5.500 personas le recibieron y le homenajearon mientras que otras muchas seguían el festejo en el entorno de la plaza de toros y en los bares de la localidad extremeña.

Periodistas de decenas de medios de varios países, como Inglaterra y Francia, se acreditaron para cubrir el evento y subrayaron la importancia de Padilla como un ejemplo de superación personal.

Estuvieron presentes en los tendidos diestros como Julián López El Juli, Miguel Ángel Perera, Serafín Marín, Antonio Ferrera, Víctor Puerto y Alejandro Talavante, entre otros. Y también asistieron políticos como el presidente del Gobierno extremeño, José Antonio Monago, su antecesor y secretario regional del PSOE, Guillermo Fernández Vara, y el alcalde de Olivenza, Bernardino Píriz.

Otras personas conocidas que siguieron la vuelta de Padilla a la actividad taurina fueron, entre otros, las presentadoras de televisión Nuria Roca y Raquel Revuelta, el periodista Jesús Quintero y el crítico taurino Manolo Molés, en cuyo programa Los Toros trabaja ahora como comentarista Juan José Padilla.

Cientos de personas esperaron al torero en la entrada del coso con el objetivo de aclamar y fotografiar al diestro antes de su vuelta efectiva a la arena, cuando, fotografiando con algunas de ellas.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde se produjo cuando el padre del diestro, Juan Padilla, sufrió un desmayo en el callejón de la plaza de toros, tras lo que fue atendido sin mayores problemas en la enfermería.

En la jornada también estuvo presente la hija del torero, Paloma, a la que Padilla le entregó una de las dos orejas que consiguió, una por cada uno de sus dos astados que le correspondió en suerte.

Juan José Padilla brindó la lidia y muerte de uno de los toros al cirujano jefe de la plaza de toros de Zaragoza, Carlos Val-Carreres, que le atendió tras sufrir la cogida, mientras que el otro lo dedicó al cirujano maxilofacial del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla Alberto García-Perla, que estos meses le ha tratado sus graves lesiones en el rostro.

Tras su actuación, Padilla, que fue homenajeado en los tendidos con palmas, ovaciones, pancartas con lemas como "Padilla, ejemplo de superación para los jóvenes" e, incluso, fandangos cantados por artistas como el premio Lámpara Minera Miguel de Tena, fue paseado en hombros por la arena y salió en hombros.

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